martes, 24 de noviembre de 2015

.- fall in love .- 37 38 y 39

HOLA!!! BUENO VOLVERE --- TERMINARE LA NOVELA ... NO ME GUSTA DEJAR LAS COSAS INCOMPLETAS. NO VI SUS MENSAJES HASTA AHORA PORQUE EH ESTADO ENFERMA ... Y SUFRIA MUCHOS DOLORES PERO YA ESTOY MAS O MENOS BIEN ... AQUI ACABA LA PRIMERA TEMPORADA DE LA NOVELA ... AHORITA LES SUBO LOS DOS PRIMEROS CAPITULOS Y SEGUIRA LUEGO CON CUATRO CAPS ... BUENO QUE ESTEN BIEN Y GRACIAS POR EXPLICARME LAS RAZONES .. HASTA PRONTO :))

Capítulo 37

Dos semanas luego. Tortuosas y bipolares, algo largas y confusas. Tom estaba estresado, por decir lo menos, estaba harto, pero sentía que sus manos estaban literalmente atadas ¿qué podía hacer frente a la falta de comunicación de su novia? Estaba más confundido que nunca, pero no terminaría con ella. La amaba, la adoraba ¿cómo sería capaz de siquiera pensar en cortar su relación, que tanto trabajo le había costado formar? No, eso no estaba entre las opciones, pero la situación lo mantenía bajo presión, estresado y con el ánimo por los suelos.

-Tom, hermano, estoy hablándote. –la voz de Gustav lo sobresaltó.

-Lo siento Gustav, no estaba prestando atención –dijo Tom mientras jugaba con la pajilla de su batido de vainilla.

-Tom ¿estás bien? –le preguntó el rubio.

-Ya sabes Gustav, la situación de ____ me tiene al límite. –dijo Tom –estoy harto de su actitud, pero sé que algo sucede ¿entiendes? Me siento presionado, no sé que le pasa, sé que tengo que ayudarla, pero es como estar ciego y de manos atadas… -musitó Tom mientras tomaba un sorbo de batido. –y tampoco terminaré con ella, ya sabes.

-No tengo idea que puede sucederle, la conoces más que yo. –dijo Gustav dando un suspiro.

-Es algo en su familia, estoy seguro. ¿Qué mas puede ser? –preguntó Tom. Se rascó la cabeza, estaba desesperado.

-Tienes que averiguarlo sea como sea Tom. Es el único consejo útil que puedo darte.

-Mhm… lo intentaré, o sea, seguiré en eso. ¿Va la fiesta de Georg esta noche? –preguntó el muchacho.

-Claro, a las nueve. –dijo el muchacho de ojos color cafeces.

-Está bien, iré con ___, te veo allá.

La tarde se pasó volando. _____ había aceptado ir con Tom, todo por escapar de su vida. Aunque ya sabía que la tortura podría terminar rápidamente, todo terminaría, para mejor y para peor. ¿Qué otra cosa podía hacer? Nada, solo podía escapar, huir como una maldita cobarde. Toda su valentía había quedado hecha polvo, se había escapado tan fácilmente como su vida se escapaba ahora.

Se maquilló ante el espejo, tapando las marcas de algunos golpes que tenía en el rostro. Tuvo que maquillarse los rasguños de sus brazos, no quería preocupar a Tom, no quería que su sufrimiento fuese compartido con él. Esta era su última oportunidad de amarlo como se merecía, y no iba a desperdiciarla. Terminó de arreglarse, y miró por la ventana de su habitación. ¿Por qué tenía que ahora pasarle eso a ella? Se sentía tan mal, su dignidad no existía, tampoco existía lo que llamaba valentía, ni siquiera tenía la capacidad de refugiarse o pedir ayuda. Estaba asustada, no quería que nada le pasara a Tom. Y como le habían dicho, ella era débil, y era egoísta. Así que ni siquiera se le pasó por la mente pedirle ayuda a Tom. No quería angustiarlo más, aunque inconscientemente claro, ya lo estaba haciendo.

Unas manos atraparon su cintura. Se sobresaltó y cerró los ojos, pero la grave voz de Tom la hizo relajarse. Suavemente le besó el cuello, ella sonrió con melancolía. Se volteó y se encontró con aquellos ojos cafeces ambarinos que la hacían volar a las nubes y jamás bajar desde allí. Sus labios se toparon suavemente. Y ella lo único que atinó a hacer fue a lanzarse a sus brazos, sin querer dejarlo ir. Jamás.

-Te amo Tom –le dijo suavemente al oído. Tom sonrió al oír su melodiosa voz diciéndole esas palabras que tanto gustaba de oír.

-Yo también te amo princesa –le dijo dándole un sonoro beso en la mejilla. -¿estás lista?

-Sí, tomaré mi bolso y vamos. –dijo ella besándole la mejilla también. El caminó hasta el umbral de la puerta, mientras ella sin que el se percatara, metió dos sobres en su bolso, y lo cerró. Se acercó a él. –vamos.

Tom le tomó la mano y salieron de la casa. Manejó hasta el apartamento de Georg, donde tendrían una fiesta con amigos cercanos. _____ estaba ida, más que nunca. Pero no podía decirle que no a Tom, al fin y al cabo, quizás sería la última vez que compartiera con él. Cerró los ojos, la garganta le ardía. Tenía unas terribles ganas de llorar, de lanzarse sobre Tom, decirle que la rescatara, la salvara. Pero no, el amor que sentía por él le impedía hacerlo, quizás el la odiara después de todo, quizás él no podría ayudarla, o simplemente lo haría pasar un mal rato. Además, estaba en peligro. Su integridad estaba en peligro si ella le pedía ayuda. Pero ya no había marcha atrás, estaba todo listo para escapar de la tortura en que su vida se había transformado.

-Llegamos princesa –le dijo él con una enorme sonrisa.

Subieron al ascensor, al piso 4. Tocaron la puerta, y abrió un Georg sonriente y alegre.

-¡Chicos! Solo faltaban ustedes –dijo haciéndolos pasar. Tom la dejó entrar primero, y le rodeó la cintura con sus manos. Caminaron con cierta dificultad ante el abrazo, pero ambos sonreían. Claramente ____ quería disfrutar esto, lo último que le quedaba.

-¡Rastitas rubias! –la voz aguda de Isaias los hizo voltear. El se acercó con un trago en la mano, abrazó fuertemente a Tom y besó la mejilla de ___. -¡tómense uno de estos! –indicó su vaso –están geniales.

_____ miró a su alrededor y vio caras conocidas, amigos y amigas de los chicos, sus novias y ellos. Había música, comida y alcohol. No sabía si quería emborracharse y olvidar todo, o recordar la última noche que pasaría con Tom. El la arrastró hasta la barra y pidió dos tragos, uno para cada uno. Suspiró y tomó, mientras Isaias y Jess, conversaban animadamente con Tom.

-Amiga, ¡Vamos! Tienes que disfrutar esto… solo tienes dieciocho, debes subir el ánimo –Jess tomó asiento a su lado, mientras la miraba con cariño.

-Lo sé, lo intentaré –musitó ella.

-No hagas que Tom se decepcione de haberte confesado todo, conquístalo cada día, amalo, el te ama con su vida y lo menos que quiere es perderte. –Jess le dio una sonrisa –anda, ve a bailar con él.

Ella sonrió y le susurró en el oído a Tom que bailaran. Mas allá, habían muchos que ya estaban alegres bailando. Karla y Georg estaban disfrutando bastante la fiesta, mientras reían con amigos, bailaban y se besaban. Gustav y Jazmyn también estaban besándose, al parecer nadie perdía el tiempo. Liam y Angie bailaban con una enorme sonrisa en el rostro. Por un momento, ____ los envidió, esa felicidad y alegría que desprendían. Como deseaba retroceder el tiempo y volver a ser la misma de siempre, pero no, ahora ya no podía.

El ritmo de la música, el alcohol y la adrenalina de la noche que estaba en su mejor momento los dejaba llevarse, Tom y ___, un poco borrachos, bailaban tan cerca como podían, se besaban de forma apasionada, como si no hubiese nadie más allí.

Bajo la luz de esta noche , dista la vuelta, y me robaste el corazón
Sólo una mirada , cuando vi que me enfrentabas , me enamoré
Tomo un minuto chica , robar mi corazón esta noche .
Sus bocas se movían de forma casi salvaje, como si no tuviesen suficiente del otro. Las manos de Tom estaban en la parte baja de su espalda, apegándola a su cuerpo, sintiendo cada curva sobre él.
La noche pasaba, y estaban pasándola genial. Tom estaba algo borracho, pero era consciente de todo. Eran pasadas las cinco de la madrugada, Georg y Karla se metieron a la habitación de Georg, mientras los otros se repartían las habitaciones.
-Quiero ir a casa –susurró ____.
-¿A mi casa? –preguntó Tom. Ella asintió, rodeándolo con sus brazos –llamaré un taxi.
Se despidieron, pero antes, ____ se acercó a Jess.
-Necesito que leas esto, mañana, no hoy. Promételo –dijo. Jess la miró frunciendo el ceño. No tenía idea que planeaba, y eso le preocupaba, pero era su amiga, la confianza era algo esencial para ella.
-Lo haré. –prometió. Se abrazaron con fuerza, y ella se despidió de Isaias. Subieron al taxi, dio las indicaciones y apoyó la cabeza en el pecho de Tom.
-Te amo hermosa –dijo él en su oído. Su voz sonó casi como un ronroneo, sensual y grave. Ella sintió un escalofrío recorrer su espalda. La mano de Tom estaba sobre su muslo, donde trazaba círculos irregulares. Buscó su boca, y rápidamente la encontró. Se besaron lentamente, para disfrutar cada centímetro de los labios del otro.
Apenas llegaron, entraron en silencio. Tom estaba borracho, por lo que ella lo ayudó a subir. Se quitó la chaqueta, y ayudó a Tom a quitarse la ropa. Pero él no tenía plan alguno de dormir. Él rápidamente comenzó a tocarla, y buscó sus labios. Ella no se resistió, al fin y al cabo, tenía que disfrutar quizás su última noche juntos. Se besaron lentamente, pero a la vez con desesperación. Tom se puso sobre ella, sin hacerle peso. Ella lo atrajo más a él, rodeándole el cuello con sus brazos. Sus manos pasaron bajo la camisa del muchacho, deslizando suavemente sus dedos por su piel, haciéndolo soltar un suspiro sobre sus labios. La boca del muchacho sabía fuertemente a alcohol, pero no le molestó a ella en lo absoluto. Sus labios estaban fríos, porque hacía un poco de frío. Pero ella siguió besándolo casi con violencia. Tom se quitó la camisa rápidamente, y ayudó a ___ a hacer lo mismo. Sus besos descendieron al cuello de la muchacha, ella tembló ante el contacto de sus labios fríos contra su piel, gimió suavemente, mientras el besaba su piel y sus manos recorrían su espalda, provocándole escalofríos en todo el cuerpo. Buscó el broche de su ropa interior, y sin mucho esfuerzo lo encontró. _____ se movió, quedando ahora sobre él, y se terminó de quitar la prenda. Harry sintió el calor correr por su cuerpo cuando ella se sentó sobre él, y dejó caer su cabello sobre su pecho desnudo. Fue la imagen más sensual que había visto en su vida. Ella se inclinó nuevamente para besarlo, llevando sus manos al cinturón del pantalón de Tom. Jugó con él, mientras sus bocas seguían jugando, sin querer detenerse. Poco a poco le bajó el pantalón, mientras mordía su labio inferior, Tom cerró los ojos y se detuvo un segundo a disfrutar lo que ella le hacía sentir. La borrachera aún así le permitía sentir todo esto, y sabría que le permitiría recordarlo. 
-Te amo Tom –le susurró ella sensualmente en el oído, aplastando su pecho, contra el de él, cosa que lo llevaba al límite.
-Dios mío, te amo tanto –dijo él también en el oído de ella, su voz sonó extremadamente ronca. Sintió la piel erizarse ante el contacto del aliento de su novio contra su piel.
Ella se quitó de sobre él, solo para quitarse la ropa, ante la casi hambrienta mirada de su novio. Ya sin ninguna prenda encima, ayudo a Tom a hacer lo mismo. Sus bocas se encontraron en el momento en que se hicieron uno otra vez. Por un momento, _____ olvidó todo el sufrimiento, olvidó el dolor, solo dejó a su cuerpo sentir la tonelada de sensaciones que le hacía sentir su novio. No solo el placer, si no también la forma en que su piel quemaba cuando el la tocaba, o el amor que desprendían sus ojos ambarinos cuando se miraban. Cerró los ojos ante otro movimiento del de rastas, y sus varoniles manos recorriendo la piel de sus piernas, atrayéndola más contra su cuerpo, haciéndola temblar. Otro gemido, y un beso. Sus bocas parecían romperse al ritmo que se movían. Sus lenguas no daban tregua, y sus cuerpos se movían al compás. Y sí, sus dedos otra vez le quemaban la piel, mientras se deslizaban por su espalda. Susurró su nombre, él cerró los ojos, con sus bocas aún unidas, mientras los consumía la mejor sensación del mundo. Sin moverse, sin hablar, disfrutando los largos segundos de placer. Hasta que ambos respiraron otra vez al mismo tiempo. Tom lentamente abrió los ojos, y la miró con tanto amor, que dolía. ____ volvió abruptamente a la realidad, y no pudo evitarlo. Se abrazó contra él, apoyando su cabeza en su pecho, y sus lágrimas cayeron, mojando sus mejillas y la piel de Tom.
-¿Mi amor estás llorando? –preguntó Tom. Ella no dijo nada, solo se escuchaban sus sollozos. -____ diablos, dime que te pasa –susurró Tom algo más preocupado. Ella no hablaba, solo lloraba, mientras abrazaba con fuerza a Tom. Él le acariciaba el cabello, sin saber que hacer. Ella no cedía, no hablaba, le parecía mejor dejarla desahogarse, y luego hablar. Decidió cantar una canción, mientras sus dedos se deslizaban por la piel de su espalda.
Ella tenía sus ojos totalmente cerrados. Tom la conocía como a la palma de su mano, sabía que amaba a Lady Antebellum, que muchas veces cuando estaba triste, era lo que más escuchaba y lograba calmarla. Y sobre todo sabía que alguna vez le había dicho que esa canción le recordaba a él.
Él ya no oía su llanto. Se acomodó un poco, y ella se sentó junto a él. Se miraron a los ojos. Los de ella estaban hinchados.
-Princesa… -susurró el mientras su mano iba a la sonrojada mejilla de ____ -¿qué está pasando contigo? –preguntó, casi esperando no obtener respuesta. Ella miró sus manos, sin decir nada -____, estoy aquí… solo dímelo ¿sí? Yo puedo ayudarte… para eso estoy, estamos juntos en todo, si algo te sucede, si necesitas ayuda, solo dímelo. Soy capaz de dar mi vida por ti. –dijo él en voz baja, mientras sus dedos recorrían la piel de ___, desde su frente, hasta su mentón. Ella mantenía los ojos cerrados. –confía en mí… dime ¿qué te está afectando? ¿alguien te está haciendo daño ____? –ella no levantó la mirada, solo volvió a abrazar a Tom, no quería soltarlo, no quería dejarlo ir, no quería irse. Quería mantener ese momento para siempre. 
-Te amo Kaulitz… siempre lo he hecho, no sé como pude estar tan ciega, todo lo que siempre quise estaba aquí, estaba conmigo… no entiendo porque tardé tanto en darme cuenta, en saber que inconscientemente te amaba Tom. Nunca lo olvides. –pidió ella mientras levantaba la cabeza para besarlo. Tom respondió su beso. La borrachera había disminuido notoriamente. El miró la hora, eran las seis y media de la mañana.
-Nunca lo olvidaré. Descansa amor, mañana hablaremos bien –dijo él. Tomó la manta y los tapó a ambos. –buenas noches, te amo muchísimo.
-Te amo rastitas rubias –dijo ella sonriendo con melancolía. Se besaron otra vez, lentamente, aunque Tom sintió una extraña sensación, como si algo fuese a suceder. Y lo peor de todo, es que su intuición no fallaba.
Capítulo 38
Despertó con un pequeño pitido de su reloj como estaba programado. Temía despertar a Tom, así que lo apagó de golpe. El chico solo se removió un poco y dio un suspiro, para volver a su tranquila y armónica respiración. Ella respiró aliviada, no tenía otra forma de hacerlo, le quedaba ser cobarde solamente. Muy cobarde. Se vistió rápidamente, y sacó un sobre de su bolso, solo decía Tom. Estaba tratando de aguantar y no llorar, o lanzarse a los protectores brazos de su novio y llorar, pedirle que la secuestrara, lejos de ahí, o cualquier cosa, menos dejarlo.
Dejó el sobre, y miró a Tom. Estaba con la manta hasta la cintura, dejando su pecho descubierto. Sus rastas caían rebeldes por su frente, sus labios estaban entreabiertos, y sus mejillas levemente sonrojadas. Respiraba tranquilo, totalmente ajeno a lo que pasaba a su alrededor, viviendo sus sueños, sin tener absoluta conciencia de lo que descubriría en un par de horas. Ella se inclinó y besó la frente de Tom, cerrando los ojos. Luego besó sus labios, el se movió pero no despertó. Entonces salió sigilosamente. Cerró la puerta de la casa de Tom, la miró y las lágrimas no tardaron en salir. Corrió al garaje de su casa, lo abrió con cuidado, esperando el taxi que pronto llegaría para llevarla al aeropuerto. Todo estaba listo. Sacó su maleta, mientras miraba Londres con pena e impotencia.
El taxi llegó rápidamente, puso el equipaje en el maletero, y subió.
-Al aeropuerto, por favor.

Tom despertó perezosamente, e inmediatamente estiró el brazo para asegurarse que su novia seguía allí. Pero no estaba. Abrió los ojos y pestañeó fuertemente. Suspiró, quizás tenía cosas que hacer.
Fue a ducharse, miró la hora y encontró obvio que ___ no estaría durmiendo hasta las dos de la tarde. Le dolía la cabeza, maldita resaca. El agua tibia lo relajó, fue a vestirse y a buscar alguna píldora para el maldito dolor de cabeza.
-Hola mamá –dijo besándole la mejilla a su madre -¿viste a ___?
-Al parecer se fue temprano, no la vi –dijo Simone despreocupada –está el almuerzo, flojo. Así que podrás tener tu dosis de almuerzayuno. –ambos rieron. Gordon llegó con una sonrisa, mientras se sentaba a la mesa.
-Tienes un rostro de resaca que hasta un niño pequeño se percataría de cuanto tomaste –rieron.
-Se me pasó la mano, bailando, ya sabes –musito Tom.
-Bebiendo diría yo, no culpes al baile –dijo su madre con una gentil sonrisa. Tom se rio componiendose el cabello con la mano.
-Fue el ambiente –dijo Tom. Gordon y Simone rieron, negando con la cabeza. Tom les dio una sonrisa divertida. Simone puso los platos en la mesa, y comenzaron a comer. Entonces, sonó el teléfono de Tom. Se disculpó un momento, y contestó. -¿Hola?
-Tom –Isaias sonaba serio, y tono era seco.
-¿Qué pasa chay? –preguntó mientras se metía un poco de puré en la boca.
-¿Dónde estás? –preguntó ahora con la voz más relajada.
-En mi casa… -dijo Tom frunciendo el ceño. Algo no andaba bien.
-¿Estás con ____? –preguntó.
-No, estoy con mi madre y con Gordon almorzando Chay, ___ se fue temprano creo, no la vi irse –dijo Tom relajado.
-Yo… estaré en tu casa en veinte minutos –Isaias cortó el teléfono. Tom frunció el ceño extrañado, mientras masticaba la comida. Simone y Gordon estaban charlando sobre algún tema que no logró captar desde el principio, así que le quedó dando vueltas por la mente la extraña llamada de Isaias.
Terminó de almorzar y se excusó, subió a su habitación. Quizás debería llamar a ___, pensó, podría ser que ella supiese que sucede con Isaias. Marcó el número, pero nadie le contestó. Suspiró y dejó el celular sobre su velador. Entonces un sobre cayó al suelo. Frunció el ceño, y perezosamente se agachó a recogerlo. Tomó el sobre entre sus dedos y lo volteó, decía su nombre, y la letra le parecía familiar. Lo abrió, muerto de curiosidad, aunque por otro lado le palpitaba fuerte el corazón. Presentía que era algo malo, no sabía por qué.
Suspiró al ver más claramente la letra. Era de ella, de ____.

Querido Tom:
Cuando termines de leer esto, estarás odiándome, pero antes de que me odies, quiero explicarte un poco acerca de esto…
Lo siento tanto Tom, siento que vayas a tener que pasar un mal rato por mi culpa, no fue jamás mi intención hacerte daño, pero no podía más… fue lo mejor que se me ocurrió, mi mejor alternativa. Te amo, no sabes cuanto te amo y solo quería tu bienestar y que fueses feliz, pero conmigo no lo lograrías, ni siquiera podía estar en paz conmigo misma, eso solo te traería problemas a largo plazo, y solo quiero verte feliz…
Cuando leas esto, probablemente esté muy lejos de Alemania. Escapé, necesitaba escapar de mi tortura, necesitaba huír Tom, espero que me entiendas… quizás al principio no lo harás, pero sé que algún día te darás cuenta el porqué de mi decisión. Sé que ninguna de mis explicaciones jamás será suficiente para compensar el daño, pero Tom, te mereces algo mejor. Mereces una chica buena para ti, que no tenga ningún complejo, no alguien como yo Tom. Lo siento mucho, siento haberme metido en tu vida solo para arruinarla… lo siento demasiado.
Por otra parte, no creas que estoy bien. Estoy destruida, totalmente mal… quisiera volver, abrazarte, besarte, y decirte que te amo cuantas veces quiera, pero no puedo… ¡si tan solo las cosas volvieran atrás! Me duele dejarte Tom, me rompe el alma, estoy enamorada de ti, eras y seras el amor de mi vida, cada momento contigo era perfecto, tú lo hacías perfecto. Siempre te ame Tom, consciente o inconscientemente estuve enamorada de ti, de esa sonrisa tuya, de tus ojos ambarinos, de tu cabello de rastas rubias que me volvía loca, de tu cursilería y tus repentinos ataques de inmadurez, de tu forma de reír, de tu forma de besarme, de tus labios… de ti Tom, te amo, te amo y no me canso de decirlo. Odio mi vida ahora, y aún no he estado mucho tiempo sin ti. Pero… pero es que solo un día sin ti me desespera. Quería pasar mi vida contigo, y ahora saber que tendré que pasarla sin ti, eso me tortura… y es mi culpa, no fui lo suficientemente valiente, pero no pude… quisiera volver atrás, y hacerte el hombre más feliz, tal como tú me hacías la mujer más feliz de este mundo.
Perdóname Tom, solo eso… perdóname por haber sido cobarde, y perdóname por haberte arrastrado conmigo en mi sufrimiento.
Nunca te olvidaré, lo tengo más que claro. Pero quiero que seas feliz, habrá alguna chica que te ame y te haga feliz. Lo mereces, más que nadie.
Te ama con toda su vida, _____.

En ese momento, Isaias quien corrió escaleras arriba, abrió la habitación de la puerta de Tom, y ver una imagen de su mejor amigo, que tal como había pensado, era doloroso verlo.
El muchacho de ojos amabar estaba mirando hacia la nada, la carta arrugada entre sus dedos, como si la presión que ejercía sobre ella pudiera borrarla, pudiera hacer que ella volviese a él. Sus ojos ambar estaban inundados en lágrimas, pero el no pronunciaba palabra o siquiera se movía. Isaias se acercó sigiloso a verlo.
-Tom –musitó algo inseguro de la reacción de Tom. –Tom, hermano, di algo.
Tom se levantó bruscamente, fue hasta su escritorio, lleno de libros y cuadros, y lo primero que hizo fue tirarlo bruscamente todo al suelo soltando un doloroso sollozo. Rompió algunas cosas más, pero Isaias evitó que se hiciera daño, agarrándolo fuerte. Tom sollozó fuertemente, sin decir absolutamente nada.
Por la mente de Tom no había mucho que recorrer, odio, odio y más odio. Dolor e impotencia. Se sintió poca cosa, sintió odio contra si mismo. Nunca, jamás había sentido algo semejante al dolor que sentía por la partida de ____. Pasó un rato hasta que se relajó y solo sollozaba, abrazando sus rodillas, y con la cabeza entre ellas. Isaias permanecía quieto y sintiéndose impotente. Su mejor amigo lloraba como un pequeño niño, desconsolado y herido, y él no podía hacer absolutamente nada. Y ahora el de rastas comenzaba a preguntarse ¿por qué?
Miles de respuestas, una tan absurda como la otra. Pero todas tan probables al mismo tiempo. ¿Habría dejado de quererlo? ¿Estaba con otro? ¿Él había hecho algo mal? Ninguna respuesta, nada. Ni siquiera un adiós, ni siquiera un “quiero cortar con esto”, nada, no había explicado nada.
Entonces, miró a su mejor amigo. Recordó la llamada. Isaias debía saber algo.
-¿Cómo…? –le preguntó con la voz entrecortada -¿cómo sabías?
-Jess… -susurró Isaias mirándolo inseguro. Tom herido podía actuar de cualquier forma. -____ le dejó una carta.
-¿Por qué? –preguntó Tom.
-No lo dejó claro, algo le sucedió Tom, no creas que tiene que ver contigo –dijo Isaias preocupado –ella… algo raro sucedió, pues según Jess, ni siquiera su madre lo sabía. No tienen idea donde fue, pero probablemente fue hacia USA. Con su padre. –dijo Isaias. Tom intentó dejar de llorar, pero le era inevitable. ¿Estados Unidos? ¿Cómo podría encontrarla si ni siquiera sabía en que Estado vivía el padre de ______?
-Quiero irme a la mierda –dijo Tom, Isaias le dio un cariñoso y consolador abrazo de amigos. Tom lloraba, destruido por dentro, como si lo hubiesen partido en mil trozos.
-Amigo… -dijo Isaias –no hagas alguna estupidez ¿quieres? Intentaré averiguar algo más junto con Jess, llamaré a los chicos para que vengan a hacerte compañía. –dijo el muchacho parándose rápidamente.
-Quiero estar solo Isaias… -dijo Tom con tono apagado.
-Solo si prometes que no harás nada lo suficientemente estupido. –dijo Isaias fulminándolo con la mirada.
-Lo prometo. –dijo Tom sin mirarlo siquiera. Isaias asintió y salió, aún así llamó a los chicos para que lo estuviesen vigilando.

Capítulo 39
La primera semana en Estados Unidos había sido terrible. No salía de casa, e intentaba adaptarse al ritmo de vida de los habitantes de Nueva York, como intentaba adaptarse a su padre y a su hermana. Era una misión bastante difícil. Estaba inscrita en la universidad, lista para comenzar su carrera de diseño. Suspiró, había sido una semana tortuosa sin Tom. Lo extrañaba como nunca, solo pensar en la calidez de un abrazo de su ahora ex novio, la hacía sentir sola. Extrañaba esa sonrisa traviesa que se formaba en sus labios cuando quería conseguir algo, o cuando estaba pensando algo pervertido. Extrañaba su risa, esa melodiosa risa tan pura proveniente de esos labios que tanto le gustaban. Sus besos, ¡como los extrañaba! La forma en que sus labios encajaban, como si hubiesen sido hechos el uno para el otro. Y tan solo era la primera semana, quizás debería comenzar a buscar una actividad para ocupar su mente al cien por ciento, y dejar de pensar en su vida.
Su madre la había llamado montón de veces. La única que contestó, fue para dejarle en claro que era mayor de edad, y que no pensaba volver jamás. Y solo esas palabras la habían destruido. Jamás volverás a ver a Tom se dijo a si misma. Y tan solo eso, le causaba dolor. Le provocaba una tortura interna. Aunque no podía seguir bajo el mismo techo que su madre y Rob. No podía, tan solo pensarlo le daba miedo. No quería volver, aunque le costara su relación con Tom, no quería arruinarle la vida ni a él ni a ella.
Y Tom… bueno, lo que quedaba del Tomque todos conocían. Casi no sonreía, era como que todo se hubiese apagado. Y en realidad, así lo sentía. Era oscuridad ahora que ella no estaba, sentía pena, sentía rabia, todo junto, pero solo tenía que sufrir en silencio. Nunca hubiese creído que se enamoraría a tal punto de no querer seguir vivo luego de que ella se fuese. Pero así estaba, viviendo casi por inercia. Nada podía salvarlo de esa soledad y esa amargura que comenzaba a consumirlo por dentro. Se sentía abandonado, su autoestima estaba dañada, y constantemente las preguntas rondaban su mente. Estaba acostado en su cama, con los ojos cerrados, dándole vueltas al asunto. Acababa de recibir la aceptación de la universidad, pero solo imaginar que ella no estaría allí con él, le provocaba ese vacío inexplicable en el pecho. Las lágrimas cayeron por su rostro, la extrañaba y no habían pasado más de dos semanas, pero es que el hecho de saber que ella no volvería lo tenía en ese estado. Se preguntaba día y noche el porqué de la decisión de ____ y aún no hallaba la explicación lógica al asunto. Y aunque se quemara la cabeza intentando descifrarlo, no, la respuesta no llegaba. Y ahora el se preguntaba como seguir sin ella, como seguir adelante. Era como vivir sin aire, realmente ella era tan necesaria como respirar en su vida. Y es que después de tres años locamente enamorado de ella, la necesitaba cerca, necesitaba su constante preocupación, sus regaños, absolutamente todo. Y seguía siendo ilógico, y más absurdo de lo parecía, pero al fin y al cabo ¿tenía lógica el amor?
____ no tenía idea de como vencer la ansiedad de llamarlo, pero aún no podía saber nada de lo que sucedía en Alemania. Tenía miedo, y los recuerdos del último y terrible mes en Alemania la abrumaban. Temblaba al pensar en ello y comenzaba la desesperación. Había comenzado a ir a un psicólogo luego de aquello, y le había contado todo. Le había recomendado estar un tiempo lejos y volver, para sellar el asunto, con la justicia. Pero estaba asustada, creía que jamás lograría tener el valor para hacerlo, más aún sin Tom en su vida.
Se sentó en su cama con el notebook en las piernas. Abrió su correo electrónico y sus cuentas en las redes sociales. Lleno de mensajes pidiendo explicaciones de sus mejores amigos. Y no había ninguno de Tom. Sintió un enorme vacío en el pecho. ¿Es que Tom no había intentado comunicarse con ella? Bueno, su celular se mantenía apagado, así que no podía emitir un juicio tampoco.
Leyó un mensaje de Jess, su mejor amiga. La extrañaba, y le dolía haberla dejado sin mayor explicación tampoco. Pero sentía que era algo que tenía que superar sola.
“¡_____! ¿ESTÁS LOCA? ¿CÓMO NO TE DIGNASTE A EXPLICARME POR QUÉ TE IBAS? ¿ACASO CREES QUE NO TE APOYARÍA? ¿CREÍAS QUE NO SERIA CAPAZ DE ENTENDERTE? ¿PARA QUÉ ESTÁN LAS AMIGAS? Espero que estés bien, sea lo que sea que esté pasando… por favor, intenta darme una explicación, o al menos enviar un mensaje que diga que estás bien. Te extraño, y los chicos también te extrañan. Bueno… Tom está destruido, Isaias debe estar vigilándolo constantemente, es algo impulsivo, ya sabes… espero saber de ti amiga, te extraño.”
Sus ojos llenos de lágrimas retenidas no aguantaron, y comenzó a llorar. Extrañaba Alemania, solo porque sabía que no volvería en mucho tiempo, si fuese un viaje, no estaría llorando y sufriendo cada día.
Su padre, ahora era más preocupado con ella. No le tenía rencor por su “abandono”, y su hermana, también la quería y la ayudaba. Ellos aún no sabían el porqué de su huida repentina de su ciudad natal, y tampoco la presionarían para que hablara sobre ello, solo esperarían hasta que ella estimara pertinente contarles.
Así que solo quedaba soportar el vacío y el ardor en el pecho, y esperar por algún día lograr sanar todas las heridas que llevaba en su interior. Esperaba llegar a lograrlo. 


FIN?

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