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PASENSE -- HASTA PRONTO :))
FALL IN LOVE 1º TEMPORADA (ADAPTADA-TERMINADA)
martes, 24 de noviembre de 2015
.- fall in love .- 37 38 y 39
HOLA!!! BUENO VOLVERE --- TERMINARE LA NOVELA ... NO ME GUSTA DEJAR LAS COSAS INCOMPLETAS. NO VI SUS MENSAJES HASTA AHORA PORQUE EH ESTADO ENFERMA ... Y SUFRIA MUCHOS DOLORES PERO YA ESTOY MAS O MENOS BIEN ... AQUI ACABA LA PRIMERA TEMPORADA DE LA NOVELA ... AHORITA LES SUBO LOS DOS PRIMEROS CAPITULOS Y SEGUIRA LUEGO CON CUATRO CAPS ... BUENO QUE ESTEN BIEN Y GRACIAS POR EXPLICARME LAS RAZONES .. HASTA PRONTO :))
Capítulo 37 Dos semanas luego. Tortuosas y bipolares, algo largas y confusas. Tom estaba estresado, por decir lo menos, estaba harto, pero sentía que sus manos estaban literalmente atadas ¿qué podía hacer frente a la falta de comunicación de su novia? Estaba más confundido que nunca, pero no terminaría con ella. La amaba, la adoraba ¿cómo sería capaz de siquiera pensar en cortar su relación, que tanto trabajo le había costado formar? No, eso no estaba entre las opciones, pero la situación lo mantenía bajo presión, estresado y con el ánimo por los suelos. -Tom, hermano, estoy hablándote. –la voz de Gustav lo sobresaltó. -Lo siento Gustav, no estaba prestando atención –dijo Tom mientras jugaba con la pajilla de su batido de vainilla. -Tom ¿estás bien? –le preguntó el rubio. -Ya sabes Gustav, la situación de ____ me tiene al límite. –dijo Tom –estoy harto de su actitud, pero sé que algo sucede ¿entiendes? Me siento presionado, no sé que le pasa, sé que tengo que ayudarla, pero es como estar ciego y de manos atadas… -musitó Tom mientras tomaba un sorbo de batido. –y tampoco terminaré con ella, ya sabes. -No tengo idea que puede sucederle, la conoces más que yo. –dijo Gustav dando un suspiro. -Es algo en su familia, estoy seguro. ¿Qué mas puede ser? –preguntó Tom. Se rascó la cabeza, estaba desesperado. -Tienes que averiguarlo sea como sea Tom. Es el único consejo útil que puedo darte. -Mhm… lo intentaré, o sea, seguiré en eso. ¿Va la fiesta de Georg esta noche? –preguntó el muchacho. -Claro, a las nueve. –dijo el muchacho de ojos color cafeces. -Está bien, iré con ___, te veo allá. La tarde se pasó volando. _____ había aceptado ir con Tom, todo por escapar de su vida. Aunque ya sabía que la tortura podría terminar rápidamente, todo terminaría, para mejor y para peor. ¿Qué otra cosa podía hacer? Nada, solo podía escapar, huir como una maldita cobarde. Toda su valentía había quedado hecha polvo, se había escapado tan fácilmente como su vida se escapaba ahora. Se maquilló ante el espejo, tapando las marcas de algunos golpes que tenía en el rostro. Tuvo que maquillarse los rasguños de sus brazos, no quería preocupar a Tom, no quería que su sufrimiento fuese compartido con él. Esta era su última oportunidad de amarlo como se merecía, y no iba a desperdiciarla. Terminó de arreglarse, y miró por la ventana de su habitación. ¿Por qué tenía que ahora pasarle eso a ella? Se sentía tan mal, su dignidad no existía, tampoco existía lo que llamaba valentía, ni siquiera tenía la capacidad de refugiarse o pedir ayuda. Estaba asustada, no quería que nada le pasara a Tom. Y como le habían dicho, ella era débil, y era egoísta. Así que ni siquiera se le pasó por la mente pedirle ayuda a Tom. No quería angustiarlo más, aunque inconscientemente claro, ya lo estaba haciendo. Unas manos atraparon su cintura. Se sobresaltó y cerró los ojos, pero la grave voz de Tom la hizo relajarse. Suavemente le besó el cuello, ella sonrió con melancolía. Se volteó y se encontró con aquellos ojos cafeces ambarinos que la hacían volar a las nubes y jamás bajar desde allí. Sus labios se toparon suavemente. Y ella lo único que atinó a hacer fue a lanzarse a sus brazos, sin querer dejarlo ir. Jamás. -Te amo Tom –le dijo suavemente al oído. Tom sonrió al oír su melodiosa voz diciéndole esas palabras que tanto gustaba de oír. -Yo también te amo princesa –le dijo dándole un sonoro beso en la mejilla. -¿estás lista? -Sí, tomaré mi bolso y vamos. –dijo ella besándole la mejilla también. El caminó hasta el umbral de la puerta, mientras ella sin que el se percatara, metió dos sobres en su bolso, y lo cerró. Se acercó a él. –vamos. Tom le tomó la mano y salieron de la casa. Manejó hasta el apartamento de Georg, donde tendrían una fiesta con amigos cercanos. _____ estaba ida, más que nunca. Pero no podía decirle que no a Tom, al fin y al cabo, quizás sería la última vez que compartiera con él. Cerró los ojos, la garganta le ardía. Tenía unas terribles ganas de llorar, de lanzarse sobre Tom, decirle que la rescatara, la salvara. Pero no, el amor que sentía por él le impedía hacerlo, quizás el la odiara después de todo, quizás él no podría ayudarla, o simplemente lo haría pasar un mal rato. Además, estaba en peligro. Su integridad estaba en peligro si ella le pedía ayuda. Pero ya no había marcha atrás, estaba todo listo para escapar de la tortura en que su vida se había transformado. -Llegamos princesa –le dijo él con una enorme sonrisa. Subieron al ascensor, al piso 4. Tocaron la puerta, y abrió un Georg sonriente y alegre. -¡Chicos! Solo faltaban ustedes –dijo haciéndolos pasar. Tom la dejó entrar primero, y le rodeó la cintura con sus manos. Caminaron con cierta dificultad ante el abrazo, pero ambos sonreían. Claramente ____ quería disfrutar esto, lo último que le quedaba. -¡Rastitas rubias! –la voz aguda de Isaias los hizo voltear. El se acercó con un trago en la mano, abrazó fuertemente a Tom y besó la mejilla de ___. -¡tómense uno de estos! –indicó su vaso –están geniales. _____ miró a su alrededor y vio caras conocidas, amigos y amigas de los chicos, sus novias y ellos. Había música, comida y alcohol. No sabía si quería emborracharse y olvidar todo, o recordar la última noche que pasaría con Tom. El la arrastró hasta la barra y pidió dos tragos, uno para cada uno. Suspiró y tomó, mientras Isaias y Jess, conversaban animadamente con Tom. -Amiga, ¡Vamos! Tienes que disfrutar esto… solo tienes dieciocho, debes subir el ánimo –Jess tomó asiento a su lado, mientras la miraba con cariño. -Lo sé, lo intentaré –musitó ella. -No hagas que Tom se decepcione de haberte confesado todo, conquístalo cada día, amalo, el te ama con su vida y lo menos que quiere es perderte. –Jess le dio una sonrisa –anda, ve a bailar con él. Ella sonrió y le susurró en el oído a Tom que bailaran. Mas allá, habían muchos que ya estaban alegres bailando. Karla y Georg estaban disfrutando bastante la fiesta, mientras reían con amigos, bailaban y se besaban. Gustav y Jazmyn también estaban besándose, al parecer nadie perdía el tiempo. Liam y Angie bailaban con una enorme sonrisa en el rostro. Por un momento, ____ los envidió, esa felicidad y alegría que desprendían. Como deseaba retroceder el tiempo y volver a ser la misma de siempre, pero no, ahora ya no podía. El ritmo de la música, el alcohol y la adrenalina de la noche que estaba en su mejor momento los dejaba llevarse, Tom y ___, un poco borrachos, bailaban tan cerca como podían, se besaban de forma apasionada, como si no hubiese nadie más allí. Bajo la luz de esta noche , dista la vuelta, y me robaste el corazón
Sólo una mirada , cuando vi que me enfrentabas
, me enamoré
Tomo un minuto chica , robar mi corazón esta
noche .
Sus bocas se movían de forma casi salvaje, como si no tuviesen suficiente del otro. Las manos de Tom estaban en la parte baja de su espalda, apegándola a su cuerpo, sintiendo cada curva sobre él.
La noche pasaba, y estaban pasándola genial. Tom estaba algo borracho, pero era consciente de todo. Eran pasadas las cinco de la madrugada, Georg y Karla se metieron a la habitación de Georg, mientras los otros se repartían las habitaciones.
-Quiero ir a casa –susurró ____.
-¿A mi casa? –preguntó Tom. Ella asintió, rodeándolo con sus brazos –llamaré un taxi.
Se despidieron, pero antes, ____ se acercó a Jess.
-Necesito que leas esto, mañana, no hoy. Promételo –dijo. Jess la miró frunciendo el ceño. No tenía idea que planeaba, y eso le preocupaba, pero era su amiga, la confianza era algo esencial para ella.
-Lo haré. –prometió. Se abrazaron con fuerza, y ella se despidió de Isaias. Subieron al taxi, dio las indicaciones y apoyó la cabeza en el pecho de Tom.
-Te amo hermosa –dijo él en su oído. Su voz sonó casi como un ronroneo, sensual y grave. Ella sintió un escalofrío recorrer su espalda. La mano de Tom estaba sobre su muslo, donde trazaba círculos irregulares. Buscó su boca, y rápidamente la encontró. Se besaron lentamente, para disfrutar cada centímetro de los labios del otro.
Apenas llegaron, entraron en silencio. Tom estaba borracho, por lo que ella lo ayudó a subir. Se quitó la chaqueta, y ayudó a Tom a quitarse la ropa. Pero él no tenía plan alguno de dormir. Él rápidamente comenzó a tocarla, y buscó sus labios. Ella no se resistió, al fin y al cabo, tenía que disfrutar quizás su última noche juntos. Se besaron lentamente, pero a la vez con desesperación. Tom se puso sobre ella, sin hacerle peso. Ella lo atrajo más a él, rodeándole el cuello con sus brazos. Sus manos pasaron bajo la camisa del muchacho, deslizando suavemente sus dedos por su piel, haciéndolo soltar un suspiro sobre sus labios. La boca del muchacho sabía fuertemente a alcohol, pero no le molestó a ella en lo absoluto. Sus labios estaban fríos, porque hacía un poco de frío. Pero ella siguió besándolo casi con violencia. Tom se quitó la camisa rápidamente, y ayudó a ___ a hacer lo mismo. Sus besos descendieron al cuello de la muchacha, ella tembló ante el contacto de sus labios fríos contra su piel, gimió suavemente, mientras el besaba su piel y sus manos recorrían su espalda, provocándole escalofríos en todo el cuerpo. Buscó el broche de su ropa interior, y sin mucho esfuerzo lo encontró. _____ se movió, quedando ahora sobre él, y se terminó de quitar la prenda. Harry sintió el calor correr por su cuerpo cuando ella se sentó sobre él, y dejó caer su cabello sobre su pecho desnudo. Fue la imagen más sensual que había visto en su vida. Ella se inclinó nuevamente para besarlo, llevando sus manos al cinturón del pantalón de Tom. Jugó con él, mientras sus bocas seguían jugando, sin querer detenerse. Poco a poco le bajó el pantalón, mientras mordía su labio inferior, Tom cerró los ojos y se detuvo un segundo a disfrutar lo que ella le hacía sentir. La borrachera aún así le permitía sentir todo esto, y sabría que le permitiría recordarlo.
-Te amo Tom –le susurró ella sensualmente en el oído, aplastando su pecho, contra el de él, cosa que lo llevaba al límite.
-Dios mío, te amo tanto –dijo él también en el oído de ella, su voz sonó extremadamente ronca. Sintió la piel erizarse ante el contacto del aliento de su novio contra su piel.
Ella se quitó de sobre él, solo para quitarse la ropa, ante la casi hambrienta mirada de su novio. Ya sin ninguna prenda encima, ayudo a Tom a hacer lo mismo. Sus bocas se encontraron en el momento en que se hicieron uno otra vez. Por un momento, _____ olvidó todo el sufrimiento, olvidó el dolor, solo dejó a su cuerpo sentir la tonelada de sensaciones que le hacía sentir su novio. No solo el placer, si no también la forma en que su piel quemaba cuando el la tocaba, o el amor que desprendían sus ojos ambarinos cuando se miraban. Cerró los ojos ante otro movimiento del de rastas, y sus varoniles manos recorriendo la piel de sus piernas, atrayéndola más contra su cuerpo, haciéndola temblar. Otro gemido, y un beso. Sus bocas parecían romperse al ritmo que se movían. Sus lenguas no daban tregua, y sus cuerpos se movían al compás. Y sí, sus dedos otra vez le quemaban la piel, mientras se deslizaban por su espalda. Susurró su nombre, él cerró los ojos, con sus bocas aún unidas, mientras los consumía la mejor sensación del mundo. Sin moverse, sin hablar, disfrutando los largos segundos de placer. Hasta que ambos respiraron otra vez al mismo tiempo. Tom lentamente abrió los ojos, y la miró con tanto amor, que dolía. ____ volvió abruptamente a la realidad, y no pudo evitarlo. Se abrazó contra él, apoyando su cabeza en su pecho, y sus lágrimas cayeron, mojando sus mejillas y la piel de Tom.
-¿Mi amor estás llorando? –preguntó Tom. Ella no dijo nada, solo se escuchaban sus sollozos. -____ diablos, dime que te pasa –susurró Tom algo más preocupado. Ella no hablaba, solo lloraba, mientras abrazaba con fuerza a Tom. Él le acariciaba el cabello, sin saber que hacer. Ella no cedía, no hablaba, le parecía mejor dejarla desahogarse, y luego hablar. Decidió cantar una canción, mientras sus dedos se deslizaban por la piel de su espalda.
Ella tenía sus ojos totalmente cerrados. Tom la conocía como a la palma de su mano, sabía que amaba a Lady Antebellum, que muchas veces cuando estaba triste, era lo que más escuchaba y lograba calmarla. Y sobre todo sabía que alguna vez le había dicho que esa canción le recordaba a él.
Él ya no oía su llanto. Se acomodó un poco, y ella se sentó junto a él. Se miraron a los ojos. Los de ella estaban hinchados.
-Princesa… -susurró el mientras su mano iba a la sonrojada mejilla de ____ -¿qué está pasando contigo? –preguntó, casi esperando no obtener respuesta. Ella miró sus manos, sin decir nada -____, estoy aquí… solo dímelo ¿sí? Yo puedo ayudarte… para eso estoy, estamos juntos en todo, si algo te sucede, si necesitas ayuda, solo dímelo. Soy capaz de dar mi vida por ti. –dijo él en voz baja, mientras sus dedos recorrían la piel de ___, desde su frente, hasta su mentón. Ella mantenía los ojos cerrados. –confía en mí… dime ¿qué te está afectando? ¿alguien te está haciendo daño ____? –ella no levantó la mirada, solo volvió a abrazar a Tom, no quería soltarlo, no quería dejarlo ir, no quería irse. Quería mantener ese momento para siempre.
-Te amo Kaulitz… siempre lo he hecho, no sé como pude estar tan ciega, todo lo que siempre quise estaba aquí, estaba conmigo… no entiendo porque tardé tanto en darme cuenta, en saber que inconscientemente te amaba Tom. Nunca lo olvides. –pidió ella mientras levantaba la cabeza para besarlo. Tom respondió su beso. La borrachera había disminuido notoriamente. El miró la hora, eran las seis y media de la mañana.
-Nunca lo olvidaré. Descansa amor, mañana hablaremos bien –dijo él. Tomó la manta y los tapó a ambos. –buenas noches, te amo muchísimo.
-Te amo rastitas rubias –dijo ella sonriendo con melancolía. Se besaron otra vez, lentamente, aunque Tom sintió una extraña sensación, como si algo fuese a suceder. Y lo peor de todo, es que su intuición no fallaba.
Sus bocas se movían de forma casi salvaje, como si no tuviesen suficiente del otro. Las manos de Tom estaban en la parte baja de su espalda, apegándola a su cuerpo, sintiendo cada curva sobre él.
La noche pasaba, y estaban pasándola genial. Tom estaba algo borracho, pero era consciente de todo. Eran pasadas las cinco de la madrugada, Georg y Karla se metieron a la habitación de Georg, mientras los otros se repartían las habitaciones.
-Quiero ir a casa –susurró ____.
-¿A mi casa? –preguntó Tom. Ella asintió, rodeándolo con sus brazos –llamaré un taxi.
Se despidieron, pero antes, ____ se acercó a Jess.
-Necesito que leas esto, mañana, no hoy. Promételo –dijo. Jess la miró frunciendo el ceño. No tenía idea que planeaba, y eso le preocupaba, pero era su amiga, la confianza era algo esencial para ella.
-Lo haré. –prometió. Se abrazaron con fuerza, y ella se despidió de Isaias. Subieron al taxi, dio las indicaciones y apoyó la cabeza en el pecho de Tom.
-Te amo hermosa –dijo él en su oído. Su voz sonó casi como un ronroneo, sensual y grave. Ella sintió un escalofrío recorrer su espalda. La mano de Tom estaba sobre su muslo, donde trazaba círculos irregulares. Buscó su boca, y rápidamente la encontró. Se besaron lentamente, para disfrutar cada centímetro de los labios del otro.
Apenas llegaron, entraron en silencio. Tom estaba borracho, por lo que ella lo ayudó a subir. Se quitó la chaqueta, y ayudó a Tom a quitarse la ropa. Pero él no tenía plan alguno de dormir. Él rápidamente comenzó a tocarla, y buscó sus labios. Ella no se resistió, al fin y al cabo, tenía que disfrutar quizás su última noche juntos. Se besaron lentamente, pero a la vez con desesperación. Tom se puso sobre ella, sin hacerle peso. Ella lo atrajo más a él, rodeándole el cuello con sus brazos. Sus manos pasaron bajo la camisa del muchacho, deslizando suavemente sus dedos por su piel, haciéndolo soltar un suspiro sobre sus labios. La boca del muchacho sabía fuertemente a alcohol, pero no le molestó a ella en lo absoluto. Sus labios estaban fríos, porque hacía un poco de frío. Pero ella siguió besándolo casi con violencia. Tom se quitó la camisa rápidamente, y ayudó a ___ a hacer lo mismo. Sus besos descendieron al cuello de la muchacha, ella tembló ante el contacto de sus labios fríos contra su piel, gimió suavemente, mientras el besaba su piel y sus manos recorrían su espalda, provocándole escalofríos en todo el cuerpo. Buscó el broche de su ropa interior, y sin mucho esfuerzo lo encontró. _____ se movió, quedando ahora sobre él, y se terminó de quitar la prenda. Harry sintió el calor correr por su cuerpo cuando ella se sentó sobre él, y dejó caer su cabello sobre su pecho desnudo. Fue la imagen más sensual que había visto en su vida. Ella se inclinó nuevamente para besarlo, llevando sus manos al cinturón del pantalón de Tom. Jugó con él, mientras sus bocas seguían jugando, sin querer detenerse. Poco a poco le bajó el pantalón, mientras mordía su labio inferior, Tom cerró los ojos y se detuvo un segundo a disfrutar lo que ella le hacía sentir. La borrachera aún así le permitía sentir todo esto, y sabría que le permitiría recordarlo.
-Te amo Tom –le susurró ella sensualmente en el oído, aplastando su pecho, contra el de él, cosa que lo llevaba al límite.
-Dios mío, te amo tanto –dijo él también en el oído de ella, su voz sonó extremadamente ronca. Sintió la piel erizarse ante el contacto del aliento de su novio contra su piel.
Ella se quitó de sobre él, solo para quitarse la ropa, ante la casi hambrienta mirada de su novio. Ya sin ninguna prenda encima, ayudo a Tom a hacer lo mismo. Sus bocas se encontraron en el momento en que se hicieron uno otra vez. Por un momento, _____ olvidó todo el sufrimiento, olvidó el dolor, solo dejó a su cuerpo sentir la tonelada de sensaciones que le hacía sentir su novio. No solo el placer, si no también la forma en que su piel quemaba cuando el la tocaba, o el amor que desprendían sus ojos ambarinos cuando se miraban. Cerró los ojos ante otro movimiento del de rastas, y sus varoniles manos recorriendo la piel de sus piernas, atrayéndola más contra su cuerpo, haciéndola temblar. Otro gemido, y un beso. Sus bocas parecían romperse al ritmo que se movían. Sus lenguas no daban tregua, y sus cuerpos se movían al compás. Y sí, sus dedos otra vez le quemaban la piel, mientras se deslizaban por su espalda. Susurró su nombre, él cerró los ojos, con sus bocas aún unidas, mientras los consumía la mejor sensación del mundo. Sin moverse, sin hablar, disfrutando los largos segundos de placer. Hasta que ambos respiraron otra vez al mismo tiempo. Tom lentamente abrió los ojos, y la miró con tanto amor, que dolía. ____ volvió abruptamente a la realidad, y no pudo evitarlo. Se abrazó contra él, apoyando su cabeza en su pecho, y sus lágrimas cayeron, mojando sus mejillas y la piel de Tom.
-¿Mi amor estás llorando? –preguntó Tom. Ella no dijo nada, solo se escuchaban sus sollozos. -____ diablos, dime que te pasa –susurró Tom algo más preocupado. Ella no hablaba, solo lloraba, mientras abrazaba con fuerza a Tom. Él le acariciaba el cabello, sin saber que hacer. Ella no cedía, no hablaba, le parecía mejor dejarla desahogarse, y luego hablar. Decidió cantar una canción, mientras sus dedos se deslizaban por la piel de su espalda.
Ella tenía sus ojos totalmente cerrados. Tom la conocía como a la palma de su mano, sabía que amaba a Lady Antebellum, que muchas veces cuando estaba triste, era lo que más escuchaba y lograba calmarla. Y sobre todo sabía que alguna vez le había dicho que esa canción le recordaba a él.
Él ya no oía su llanto. Se acomodó un poco, y ella se sentó junto a él. Se miraron a los ojos. Los de ella estaban hinchados.
-Princesa… -susurró el mientras su mano iba a la sonrojada mejilla de ____ -¿qué está pasando contigo? –preguntó, casi esperando no obtener respuesta. Ella miró sus manos, sin decir nada -____, estoy aquí… solo dímelo ¿sí? Yo puedo ayudarte… para eso estoy, estamos juntos en todo, si algo te sucede, si necesitas ayuda, solo dímelo. Soy capaz de dar mi vida por ti. –dijo él en voz baja, mientras sus dedos recorrían la piel de ___, desde su frente, hasta su mentón. Ella mantenía los ojos cerrados. –confía en mí… dime ¿qué te está afectando? ¿alguien te está haciendo daño ____? –ella no levantó la mirada, solo volvió a abrazar a Tom, no quería soltarlo, no quería dejarlo ir, no quería irse. Quería mantener ese momento para siempre.
-Te amo Kaulitz… siempre lo he hecho, no sé como pude estar tan ciega, todo lo que siempre quise estaba aquí, estaba conmigo… no entiendo porque tardé tanto en darme cuenta, en saber que inconscientemente te amaba Tom. Nunca lo olvides. –pidió ella mientras levantaba la cabeza para besarlo. Tom respondió su beso. La borrachera había disminuido notoriamente. El miró la hora, eran las seis y media de la mañana.
-Nunca lo olvidaré. Descansa amor, mañana hablaremos bien –dijo él. Tomó la manta y los tapó a ambos. –buenas noches, te amo muchísimo.
-Te amo rastitas rubias –dijo ella sonriendo con melancolía. Se besaron otra vez, lentamente, aunque Tom sintió una extraña sensación, como si algo fuese a suceder. Y lo peor de todo, es que su intuición no fallaba.
Capítulo 38
Despertó con un pequeño pitido de su reloj como estaba programado. Temía despertar a Tom, así que lo apagó de golpe. El chico solo se removió un poco y dio un suspiro, para volver a su tranquila y armónica respiración. Ella respiró aliviada, no tenía otra forma de hacerlo, le quedaba ser cobarde solamente. Muy cobarde. Se vistió rápidamente, y sacó un sobre de su bolso, solo decía Tom. Estaba tratando de aguantar y no llorar, o lanzarse a los protectores brazos de su novio y llorar, pedirle que la secuestrara, lejos de ahí, o cualquier cosa, menos dejarlo.
Dejó el sobre, y miró a Tom. Estaba con la manta hasta la cintura, dejando su pecho descubierto. Sus rastas caían rebeldes por su frente, sus labios estaban entreabiertos, y sus mejillas levemente sonrojadas. Respiraba tranquilo, totalmente ajeno a lo que pasaba a su alrededor, viviendo sus sueños, sin tener absoluta conciencia de lo que descubriría en un par de horas. Ella se inclinó y besó la frente de Tom, cerrando los ojos. Luego besó sus labios, el se movió pero no despertó. Entonces salió sigilosamente. Cerró la puerta de la casa de Tom, la miró y las lágrimas no tardaron en salir. Corrió al garaje de su casa, lo abrió con cuidado, esperando el taxi que pronto llegaría para llevarla al aeropuerto. Todo estaba listo. Sacó su maleta, mientras miraba Londres con pena e impotencia.
El taxi llegó rápidamente, puso el equipaje en el maletero, y subió.
-Al aeropuerto, por favor.
Tom despertó perezosamente, e inmediatamente estiró el brazo para asegurarse que su novia seguía allí. Pero no estaba. Abrió los ojos y pestañeó fuertemente. Suspiró, quizás tenía cosas que hacer.
Fue a ducharse, miró la hora y encontró obvio que ___ no estaría durmiendo hasta las dos de la tarde. Le dolía la cabeza, maldita resaca. El agua tibia lo relajó, fue a vestirse y a buscar alguna píldora para el maldito dolor de cabeza.
-Hola mamá –dijo besándole la mejilla a su madre -¿viste a ___?
-Al parecer se fue temprano, no la vi –dijo Simone despreocupada –está el almuerzo, flojo. Así que podrás tener tu dosis de almuerzayuno. –ambos rieron. Gordon llegó con una sonrisa, mientras se sentaba a la mesa.
-Tienes un rostro de resaca que hasta un niño pequeño se percataría de cuanto tomaste –rieron.
-Se me pasó la mano, bailando, ya sabes –musito Tom.
-Bebiendo diría yo, no culpes al baile –dijo su madre con una gentil sonrisa. Tom se rio componiendose el cabello con la mano.
-Fue el ambiente –dijo Tom. Gordon y Simone rieron, negando con la cabeza. Tom les dio una sonrisa divertida. Simone puso los platos en la mesa, y comenzaron a comer. Entonces, sonó el teléfono de Tom. Se disculpó un momento, y contestó. -¿Hola?
-Tom –Isaias sonaba serio, y tono era seco.
-¿Qué pasa chay? –preguntó mientras se metía un poco de puré en la boca.
-¿Dónde estás? –preguntó ahora con la voz más relajada.
-En mi casa… -dijo Tom frunciendo el ceño. Algo no andaba bien.
-¿Estás con ____? –preguntó.
-No, estoy con mi madre y con Gordon almorzando Chay, ___ se fue temprano creo, no la vi irse –dijo Tom relajado.
-Yo… estaré en tu casa en veinte minutos –Isaias cortó el teléfono. Tom frunció el ceño extrañado, mientras masticaba la comida. Simone y Gordon estaban charlando sobre algún tema que no logró captar desde el principio, así que le quedó dando vueltas por la mente la extraña llamada de Isaias.
Terminó de almorzar y se excusó, subió a su habitación. Quizás debería llamar a ___, pensó, podría ser que ella supiese que sucede con Isaias. Marcó el número, pero nadie le contestó. Suspiró y dejó el celular sobre su velador. Entonces un sobre cayó al suelo. Frunció el ceño, y perezosamente se agachó a recogerlo. Tomó el sobre entre sus dedos y lo volteó, decía su nombre, y la letra le parecía familiar. Lo abrió, muerto de curiosidad, aunque por otro lado le palpitaba fuerte el corazón. Presentía que era algo malo, no sabía por qué.
Suspiró al ver más claramente la letra. Era de ella, de ____.
Despertó con un pequeño pitido de su reloj como estaba programado. Temía despertar a Tom, así que lo apagó de golpe. El chico solo se removió un poco y dio un suspiro, para volver a su tranquila y armónica respiración. Ella respiró aliviada, no tenía otra forma de hacerlo, le quedaba ser cobarde solamente. Muy cobarde. Se vistió rápidamente, y sacó un sobre de su bolso, solo decía Tom. Estaba tratando de aguantar y no llorar, o lanzarse a los protectores brazos de su novio y llorar, pedirle que la secuestrara, lejos de ahí, o cualquier cosa, menos dejarlo.
Dejó el sobre, y miró a Tom. Estaba con la manta hasta la cintura, dejando su pecho descubierto. Sus rastas caían rebeldes por su frente, sus labios estaban entreabiertos, y sus mejillas levemente sonrojadas. Respiraba tranquilo, totalmente ajeno a lo que pasaba a su alrededor, viviendo sus sueños, sin tener absoluta conciencia de lo que descubriría en un par de horas. Ella se inclinó y besó la frente de Tom, cerrando los ojos. Luego besó sus labios, el se movió pero no despertó. Entonces salió sigilosamente. Cerró la puerta de la casa de Tom, la miró y las lágrimas no tardaron en salir. Corrió al garaje de su casa, lo abrió con cuidado, esperando el taxi que pronto llegaría para llevarla al aeropuerto. Todo estaba listo. Sacó su maleta, mientras miraba Londres con pena e impotencia.
El taxi llegó rápidamente, puso el equipaje en el maletero, y subió.
-Al aeropuerto, por favor.
Tom despertó perezosamente, e inmediatamente estiró el brazo para asegurarse que su novia seguía allí. Pero no estaba. Abrió los ojos y pestañeó fuertemente. Suspiró, quizás tenía cosas que hacer.
Fue a ducharse, miró la hora y encontró obvio que ___ no estaría durmiendo hasta las dos de la tarde. Le dolía la cabeza, maldita resaca. El agua tibia lo relajó, fue a vestirse y a buscar alguna píldora para el maldito dolor de cabeza.
-Hola mamá –dijo besándole la mejilla a su madre -¿viste a ___?
-Al parecer se fue temprano, no la vi –dijo Simone despreocupada –está el almuerzo, flojo. Así que podrás tener tu dosis de almuerzayuno. –ambos rieron. Gordon llegó con una sonrisa, mientras se sentaba a la mesa.
-Tienes un rostro de resaca que hasta un niño pequeño se percataría de cuanto tomaste –rieron.
-Se me pasó la mano, bailando, ya sabes –musito Tom.
-Bebiendo diría yo, no culpes al baile –dijo su madre con una gentil sonrisa. Tom se rio componiendose el cabello con la mano.
-Fue el ambiente –dijo Tom. Gordon y Simone rieron, negando con la cabeza. Tom les dio una sonrisa divertida. Simone puso los platos en la mesa, y comenzaron a comer. Entonces, sonó el teléfono de Tom. Se disculpó un momento, y contestó. -¿Hola?
-Tom –Isaias sonaba serio, y tono era seco.
-¿Qué pasa chay? –preguntó mientras se metía un poco de puré en la boca.
-¿Dónde estás? –preguntó ahora con la voz más relajada.
-En mi casa… -dijo Tom frunciendo el ceño. Algo no andaba bien.
-¿Estás con ____? –preguntó.
-No, estoy con mi madre y con Gordon almorzando Chay, ___ se fue temprano creo, no la vi irse –dijo Tom relajado.
-Yo… estaré en tu casa en veinte minutos –Isaias cortó el teléfono. Tom frunció el ceño extrañado, mientras masticaba la comida. Simone y Gordon estaban charlando sobre algún tema que no logró captar desde el principio, así que le quedó dando vueltas por la mente la extraña llamada de Isaias.
Terminó de almorzar y se excusó, subió a su habitación. Quizás debería llamar a ___, pensó, podría ser que ella supiese que sucede con Isaias. Marcó el número, pero nadie le contestó. Suspiró y dejó el celular sobre su velador. Entonces un sobre cayó al suelo. Frunció el ceño, y perezosamente se agachó a recogerlo. Tomó el sobre entre sus dedos y lo volteó, decía su nombre, y la letra le parecía familiar. Lo abrió, muerto de curiosidad, aunque por otro lado le palpitaba fuerte el corazón. Presentía que era algo malo, no sabía por qué.
Suspiró al ver más claramente la letra. Era de ella, de ____.
Querido Tom:
Cuando termines de leer esto, estarás odiándome, pero antes de que me odies, quiero explicarte un poco acerca de esto…
Lo siento tanto Tom, siento que vayas a tener que pasar un mal rato por mi culpa, no fue jamás mi intención hacerte daño, pero no podía más… fue lo mejor que se me ocurrió, mi mejor alternativa. Te amo, no sabes cuanto te amo y solo quería tu bienestar y que fueses feliz, pero conmigo no lo lograrías, ni siquiera podía estar en paz conmigo misma, eso solo te traería problemas a largo plazo, y solo quiero verte feliz…
Cuando leas esto, probablemente esté muy lejos de Alemania. Escapé, necesitaba escapar de mi tortura, necesitaba huír Tom, espero que me entiendas… quizás al principio no lo harás, pero sé que algún día te darás cuenta el porqué de mi decisión. Sé que ninguna de mis explicaciones jamás será suficiente para compensar el daño, pero Tom, te mereces algo mejor. Mereces una chica buena para ti, que no tenga ningún complejo, no alguien como yo Tom. Lo siento mucho, siento haberme metido en tu vida solo para arruinarla… lo siento demasiado.
Por otra parte, no creas que estoy bien. Estoy destruida, totalmente mal… quisiera volver, abrazarte, besarte, y decirte que te amo cuantas veces quiera, pero no puedo… ¡si tan solo las cosas volvieran atrás! Me duele dejarte Tom, me rompe el alma, estoy enamorada de ti, eras y seras el amor de mi vida, cada momento contigo era perfecto, tú lo hacías perfecto. Siempre te ame Tom, consciente o inconscientemente estuve enamorada de ti, de esa sonrisa tuya, de tus ojos ambarinos, de tu cabello de rastas rubias que me volvía loca, de tu cursilería y tus repentinos ataques de inmadurez, de tu forma de reír, de tu forma de besarme, de tus labios… de ti Tom, te amo, te amo y no me canso de decirlo. Odio mi vida ahora, y aún no he estado mucho tiempo sin ti. Pero… pero es que solo un día sin ti me desespera. Quería pasar mi vida contigo, y ahora saber que tendré que pasarla sin ti, eso me tortura… y es mi culpa, no fui lo suficientemente valiente, pero no pude… quisiera volver atrás, y hacerte el hombre más feliz, tal como tú me hacías la mujer más feliz de este mundo.
Perdóname Tom, solo eso… perdóname por haber sido cobarde, y perdóname por haberte arrastrado conmigo en mi sufrimiento.
Nunca te olvidaré, lo tengo más que claro. Pero quiero que seas feliz, habrá alguna chica que te ame y te haga feliz. Lo mereces, más que nadie.
Te ama con toda su vida, _____.
Cuando termines de leer esto, estarás odiándome, pero antes de que me odies, quiero explicarte un poco acerca de esto…
Lo siento tanto Tom, siento que vayas a tener que pasar un mal rato por mi culpa, no fue jamás mi intención hacerte daño, pero no podía más… fue lo mejor que se me ocurrió, mi mejor alternativa. Te amo, no sabes cuanto te amo y solo quería tu bienestar y que fueses feliz, pero conmigo no lo lograrías, ni siquiera podía estar en paz conmigo misma, eso solo te traería problemas a largo plazo, y solo quiero verte feliz…
Cuando leas esto, probablemente esté muy lejos de Alemania. Escapé, necesitaba escapar de mi tortura, necesitaba huír Tom, espero que me entiendas… quizás al principio no lo harás, pero sé que algún día te darás cuenta el porqué de mi decisión. Sé que ninguna de mis explicaciones jamás será suficiente para compensar el daño, pero Tom, te mereces algo mejor. Mereces una chica buena para ti, que no tenga ningún complejo, no alguien como yo Tom. Lo siento mucho, siento haberme metido en tu vida solo para arruinarla… lo siento demasiado.
Por otra parte, no creas que estoy bien. Estoy destruida, totalmente mal… quisiera volver, abrazarte, besarte, y decirte que te amo cuantas veces quiera, pero no puedo… ¡si tan solo las cosas volvieran atrás! Me duele dejarte Tom, me rompe el alma, estoy enamorada de ti, eras y seras el amor de mi vida, cada momento contigo era perfecto, tú lo hacías perfecto. Siempre te ame Tom, consciente o inconscientemente estuve enamorada de ti, de esa sonrisa tuya, de tus ojos ambarinos, de tu cabello de rastas rubias que me volvía loca, de tu cursilería y tus repentinos ataques de inmadurez, de tu forma de reír, de tu forma de besarme, de tus labios… de ti Tom, te amo, te amo y no me canso de decirlo. Odio mi vida ahora, y aún no he estado mucho tiempo sin ti. Pero… pero es que solo un día sin ti me desespera. Quería pasar mi vida contigo, y ahora saber que tendré que pasarla sin ti, eso me tortura… y es mi culpa, no fui lo suficientemente valiente, pero no pude… quisiera volver atrás, y hacerte el hombre más feliz, tal como tú me hacías la mujer más feliz de este mundo.
Perdóname Tom, solo eso… perdóname por haber sido cobarde, y perdóname por haberte arrastrado conmigo en mi sufrimiento.
Nunca te olvidaré, lo tengo más que claro. Pero quiero que seas feliz, habrá alguna chica que te ame y te haga feliz. Lo mereces, más que nadie.
Te ama con toda su vida, _____.
En ese momento, Isaias quien corrió escaleras
arriba, abrió la habitación de la puerta de Tom, y ver una imagen de su mejor
amigo, que tal como había pensado, era doloroso verlo.
El muchacho de ojos amabar estaba mirando hacia la nada, la carta arrugada entre sus dedos, como si la presión que ejercía sobre ella pudiera borrarla, pudiera hacer que ella volviese a él. Sus ojos ambar estaban inundados en lágrimas, pero el no pronunciaba palabra o siquiera se movía. Isaias se acercó sigiloso a verlo.
-Tom –musitó algo inseguro de la reacción de Tom. –Tom, hermano, di algo.
Tom se levantó bruscamente, fue hasta su escritorio, lleno de libros y cuadros, y lo primero que hizo fue tirarlo bruscamente todo al suelo soltando un doloroso sollozo. Rompió algunas cosas más, pero Isaias evitó que se hiciera daño, agarrándolo fuerte. Tom sollozó fuertemente, sin decir absolutamente nada.
Por la mente de Tom no había mucho que recorrer, odio, odio y más odio. Dolor e impotencia. Se sintió poca cosa, sintió odio contra si mismo. Nunca, jamás había sentido algo semejante al dolor que sentía por la partida de ____. Pasó un rato hasta que se relajó y solo sollozaba, abrazando sus rodillas, y con la cabeza entre ellas. Isaias permanecía quieto y sintiéndose impotente. Su mejor amigo lloraba como un pequeño niño, desconsolado y herido, y él no podía hacer absolutamente nada. Y ahora el de rastas comenzaba a preguntarse ¿por qué?
Miles de respuestas, una tan absurda como la otra. Pero todas tan probables al mismo tiempo. ¿Habría dejado de quererlo? ¿Estaba con otro? ¿Él había hecho algo mal? Ninguna respuesta, nada. Ni siquiera un adiós, ni siquiera un “quiero cortar con esto”, nada, no había explicado nada.
Entonces, miró a su mejor amigo. Recordó la llamada. Isaias debía saber algo.
-¿Cómo…? –le preguntó con la voz entrecortada -¿cómo sabías?
-Jess… -susurró Isaias mirándolo inseguro. Tom herido podía actuar de cualquier forma. -____ le dejó una carta.
-¿Por qué? –preguntó Tom.
-No lo dejó claro, algo le sucedió Tom, no creas que tiene que ver contigo –dijo Isaias preocupado –ella… algo raro sucedió, pues según Jess, ni siquiera su madre lo sabía. No tienen idea donde fue, pero probablemente fue hacia USA. Con su padre. –dijo Isaias. Tom intentó dejar de llorar, pero le era inevitable. ¿Estados Unidos? ¿Cómo podría encontrarla si ni siquiera sabía en que Estado vivía el padre de ______?
-Quiero irme a la mierda –dijo Tom, Isaias le dio un cariñoso y consolador abrazo de amigos. Tom lloraba, destruido por dentro, como si lo hubiesen partido en mil trozos.
-Amigo… -dijo Isaias –no hagas alguna estupidez ¿quieres? Intentaré averiguar algo más junto con Jess, llamaré a los chicos para que vengan a hacerte compañía. –dijo el muchacho parándose rápidamente.
-Quiero estar solo Isaias… -dijo Tom con tono apagado.
-Solo si prometes que no harás nada lo suficientemente estupido. –dijo Isaias fulminándolo con la mirada.
-Lo prometo. –dijo Tom sin mirarlo siquiera. Isaias asintió y salió, aún así llamó a los chicos para que lo estuviesen vigilando.
El muchacho de ojos amabar estaba mirando hacia la nada, la carta arrugada entre sus dedos, como si la presión que ejercía sobre ella pudiera borrarla, pudiera hacer que ella volviese a él. Sus ojos ambar estaban inundados en lágrimas, pero el no pronunciaba palabra o siquiera se movía. Isaias se acercó sigiloso a verlo.
-Tom –musitó algo inseguro de la reacción de Tom. –Tom, hermano, di algo.
Tom se levantó bruscamente, fue hasta su escritorio, lleno de libros y cuadros, y lo primero que hizo fue tirarlo bruscamente todo al suelo soltando un doloroso sollozo. Rompió algunas cosas más, pero Isaias evitó que se hiciera daño, agarrándolo fuerte. Tom sollozó fuertemente, sin decir absolutamente nada.
Por la mente de Tom no había mucho que recorrer, odio, odio y más odio. Dolor e impotencia. Se sintió poca cosa, sintió odio contra si mismo. Nunca, jamás había sentido algo semejante al dolor que sentía por la partida de ____. Pasó un rato hasta que se relajó y solo sollozaba, abrazando sus rodillas, y con la cabeza entre ellas. Isaias permanecía quieto y sintiéndose impotente. Su mejor amigo lloraba como un pequeño niño, desconsolado y herido, y él no podía hacer absolutamente nada. Y ahora el de rastas comenzaba a preguntarse ¿por qué?
Miles de respuestas, una tan absurda como la otra. Pero todas tan probables al mismo tiempo. ¿Habría dejado de quererlo? ¿Estaba con otro? ¿Él había hecho algo mal? Ninguna respuesta, nada. Ni siquiera un adiós, ni siquiera un “quiero cortar con esto”, nada, no había explicado nada.
Entonces, miró a su mejor amigo. Recordó la llamada. Isaias debía saber algo.
-¿Cómo…? –le preguntó con la voz entrecortada -¿cómo sabías?
-Jess… -susurró Isaias mirándolo inseguro. Tom herido podía actuar de cualquier forma. -____ le dejó una carta.
-¿Por qué? –preguntó Tom.
-No lo dejó claro, algo le sucedió Tom, no creas que tiene que ver contigo –dijo Isaias preocupado –ella… algo raro sucedió, pues según Jess, ni siquiera su madre lo sabía. No tienen idea donde fue, pero probablemente fue hacia USA. Con su padre. –dijo Isaias. Tom intentó dejar de llorar, pero le era inevitable. ¿Estados Unidos? ¿Cómo podría encontrarla si ni siquiera sabía en que Estado vivía el padre de ______?
-Quiero irme a la mierda –dijo Tom, Isaias le dio un cariñoso y consolador abrazo de amigos. Tom lloraba, destruido por dentro, como si lo hubiesen partido en mil trozos.
-Amigo… -dijo Isaias –no hagas alguna estupidez ¿quieres? Intentaré averiguar algo más junto con Jess, llamaré a los chicos para que vengan a hacerte compañía. –dijo el muchacho parándose rápidamente.
-Quiero estar solo Isaias… -dijo Tom con tono apagado.
-Solo si prometes que no harás nada lo suficientemente estupido. –dijo Isaias fulminándolo con la mirada.
-Lo prometo. –dijo Tom sin mirarlo siquiera. Isaias asintió y salió, aún así llamó a los chicos para que lo estuviesen vigilando.
Capítulo 39
La primera semana en Estados Unidos había sido terrible. No salía de casa, e intentaba adaptarse al ritmo de vida de los habitantes de Nueva York, como intentaba adaptarse a su padre y a su hermana. Era una misión bastante difícil. Estaba inscrita en la universidad, lista para comenzar su carrera de diseño. Suspiró, había sido una semana tortuosa sin Tom. Lo extrañaba como nunca, solo pensar en la calidez de un abrazo de su ahora ex novio, la hacía sentir sola. Extrañaba esa sonrisa traviesa que se formaba en sus labios cuando quería conseguir algo, o cuando estaba pensando algo pervertido. Extrañaba su risa, esa melodiosa risa tan pura proveniente de esos labios que tanto le gustaban. Sus besos, ¡como los extrañaba! La forma en que sus labios encajaban, como si hubiesen sido hechos el uno para el otro. Y tan solo era la primera semana, quizás debería comenzar a buscar una actividad para ocupar su mente al cien por ciento, y dejar de pensar en su vida.
Su madre la había llamado montón de veces. La única que contestó, fue para dejarle en claro que era mayor de edad, y que no pensaba volver jamás. Y solo esas palabras la habían destruido. Jamás volverás a ver a Tom se dijo a si misma. Y tan solo eso, le causaba dolor. Le provocaba una tortura interna. Aunque no podía seguir bajo el mismo techo que su madre y Rob. No podía, tan solo pensarlo le daba miedo. No quería volver, aunque le costara su relación con Tom, no quería arruinarle la vida ni a él ni a ella.
Y Tom… bueno, lo que quedaba del Tomque todos conocían. Casi no sonreía, era como que todo se hubiese apagado. Y en realidad, así lo sentía. Era oscuridad ahora que ella no estaba, sentía pena, sentía rabia, todo junto, pero solo tenía que sufrir en silencio. Nunca hubiese creído que se enamoraría a tal punto de no querer seguir vivo luego de que ella se fuese. Pero así estaba, viviendo casi por inercia. Nada podía salvarlo de esa soledad y esa amargura que comenzaba a consumirlo por dentro. Se sentía abandonado, su autoestima estaba dañada, y constantemente las preguntas rondaban su mente. Estaba acostado en su cama, con los ojos cerrados, dándole vueltas al asunto. Acababa de recibir la aceptación de la universidad, pero solo imaginar que ella no estaría allí con él, le provocaba ese vacío inexplicable en el pecho. Las lágrimas cayeron por su rostro, la extrañaba y no habían pasado más de dos semanas, pero es que el hecho de saber que ella no volvería lo tenía en ese estado. Se preguntaba día y noche el porqué de la decisión de ____ y aún no hallaba la explicación lógica al asunto. Y aunque se quemara la cabeza intentando descifrarlo, no, la respuesta no llegaba. Y ahora el se preguntaba como seguir sin ella, como seguir adelante. Era como vivir sin aire, realmente ella era tan necesaria como respirar en su vida. Y es que después de tres años locamente enamorado de ella, la necesitaba cerca, necesitaba su constante preocupación, sus regaños, absolutamente todo. Y seguía siendo ilógico, y más absurdo de lo parecía, pero al fin y al cabo ¿tenía lógica el amor?
____ no tenía idea de como vencer la ansiedad de llamarlo, pero aún no podía saber nada de lo que sucedía en Alemania. Tenía miedo, y los recuerdos del último y terrible mes en Alemania la abrumaban. Temblaba al pensar en ello y comenzaba la desesperación. Había comenzado a ir a un psicólogo luego de aquello, y le había contado todo. Le había recomendado estar un tiempo lejos y volver, para sellar el asunto, con la justicia. Pero estaba asustada, creía que jamás lograría tener el valor para hacerlo, más aún sin Tom en su vida.
Se sentó en su cama con el notebook en las piernas. Abrió su correo electrónico y sus cuentas en las redes sociales. Lleno de mensajes pidiendo explicaciones de sus mejores amigos. Y no había ninguno de Tom. Sintió un enorme vacío en el pecho. ¿Es que Tom no había intentado comunicarse con ella? Bueno, su celular se mantenía apagado, así que no podía emitir un juicio tampoco.
Leyó un mensaje de Jess, su mejor amiga. La extrañaba, y le dolía haberla dejado sin mayor explicación tampoco. Pero sentía que era algo que tenía que superar sola.
“¡_____! ¿ESTÁS LOCA? ¿CÓMO NO TE DIGNASTE A EXPLICARME POR QUÉ TE IBAS? ¿ACASO CREES QUE NO TE APOYARÍA? ¿CREÍAS QUE NO SERIA CAPAZ DE ENTENDERTE? ¿PARA QUÉ ESTÁN LAS AMIGAS? Espero que estés bien, sea lo que sea que esté pasando… por favor, intenta darme una explicación, o al menos enviar un mensaje que diga que estás bien. Te extraño, y los chicos también te extrañan. Bueno… Tom está destruido, Isaias debe estar vigilándolo constantemente, es algo impulsivo, ya sabes… espero saber de ti amiga, te extraño.”
Sus ojos llenos de lágrimas retenidas no aguantaron, y comenzó a llorar. Extrañaba Alemania, solo porque sabía que no volvería en mucho tiempo, si fuese un viaje, no estaría llorando y sufriendo cada día.
Su padre, ahora era más preocupado con ella. No le tenía rencor por su “abandono”, y su hermana, también la quería y la ayudaba. Ellos aún no sabían el porqué de su huida repentina de su ciudad natal, y tampoco la presionarían para que hablara sobre ello, solo esperarían hasta que ella estimara pertinente contarles.
Así que solo quedaba soportar el vacío y el ardor en el pecho, y esperar por algún día lograr sanar todas las heridas que llevaba en su interior. Esperaba llegar a lograrlo.
La primera semana en Estados Unidos había sido terrible. No salía de casa, e intentaba adaptarse al ritmo de vida de los habitantes de Nueva York, como intentaba adaptarse a su padre y a su hermana. Era una misión bastante difícil. Estaba inscrita en la universidad, lista para comenzar su carrera de diseño. Suspiró, había sido una semana tortuosa sin Tom. Lo extrañaba como nunca, solo pensar en la calidez de un abrazo de su ahora ex novio, la hacía sentir sola. Extrañaba esa sonrisa traviesa que se formaba en sus labios cuando quería conseguir algo, o cuando estaba pensando algo pervertido. Extrañaba su risa, esa melodiosa risa tan pura proveniente de esos labios que tanto le gustaban. Sus besos, ¡como los extrañaba! La forma en que sus labios encajaban, como si hubiesen sido hechos el uno para el otro. Y tan solo era la primera semana, quizás debería comenzar a buscar una actividad para ocupar su mente al cien por ciento, y dejar de pensar en su vida.
Su madre la había llamado montón de veces. La única que contestó, fue para dejarle en claro que era mayor de edad, y que no pensaba volver jamás. Y solo esas palabras la habían destruido. Jamás volverás a ver a Tom se dijo a si misma. Y tan solo eso, le causaba dolor. Le provocaba una tortura interna. Aunque no podía seguir bajo el mismo techo que su madre y Rob. No podía, tan solo pensarlo le daba miedo. No quería volver, aunque le costara su relación con Tom, no quería arruinarle la vida ni a él ni a ella.
Y Tom… bueno, lo que quedaba del Tomque todos conocían. Casi no sonreía, era como que todo se hubiese apagado. Y en realidad, así lo sentía. Era oscuridad ahora que ella no estaba, sentía pena, sentía rabia, todo junto, pero solo tenía que sufrir en silencio. Nunca hubiese creído que se enamoraría a tal punto de no querer seguir vivo luego de que ella se fuese. Pero así estaba, viviendo casi por inercia. Nada podía salvarlo de esa soledad y esa amargura que comenzaba a consumirlo por dentro. Se sentía abandonado, su autoestima estaba dañada, y constantemente las preguntas rondaban su mente. Estaba acostado en su cama, con los ojos cerrados, dándole vueltas al asunto. Acababa de recibir la aceptación de la universidad, pero solo imaginar que ella no estaría allí con él, le provocaba ese vacío inexplicable en el pecho. Las lágrimas cayeron por su rostro, la extrañaba y no habían pasado más de dos semanas, pero es que el hecho de saber que ella no volvería lo tenía en ese estado. Se preguntaba día y noche el porqué de la decisión de ____ y aún no hallaba la explicación lógica al asunto. Y aunque se quemara la cabeza intentando descifrarlo, no, la respuesta no llegaba. Y ahora el se preguntaba como seguir sin ella, como seguir adelante. Era como vivir sin aire, realmente ella era tan necesaria como respirar en su vida. Y es que después de tres años locamente enamorado de ella, la necesitaba cerca, necesitaba su constante preocupación, sus regaños, absolutamente todo. Y seguía siendo ilógico, y más absurdo de lo parecía, pero al fin y al cabo ¿tenía lógica el amor?
____ no tenía idea de como vencer la ansiedad de llamarlo, pero aún no podía saber nada de lo que sucedía en Alemania. Tenía miedo, y los recuerdos del último y terrible mes en Alemania la abrumaban. Temblaba al pensar en ello y comenzaba la desesperación. Había comenzado a ir a un psicólogo luego de aquello, y le había contado todo. Le había recomendado estar un tiempo lejos y volver, para sellar el asunto, con la justicia. Pero estaba asustada, creía que jamás lograría tener el valor para hacerlo, más aún sin Tom en su vida.
Se sentó en su cama con el notebook en las piernas. Abrió su correo electrónico y sus cuentas en las redes sociales. Lleno de mensajes pidiendo explicaciones de sus mejores amigos. Y no había ninguno de Tom. Sintió un enorme vacío en el pecho. ¿Es que Tom no había intentado comunicarse con ella? Bueno, su celular se mantenía apagado, así que no podía emitir un juicio tampoco.
Leyó un mensaje de Jess, su mejor amiga. La extrañaba, y le dolía haberla dejado sin mayor explicación tampoco. Pero sentía que era algo que tenía que superar sola.
“¡_____! ¿ESTÁS LOCA? ¿CÓMO NO TE DIGNASTE A EXPLICARME POR QUÉ TE IBAS? ¿ACASO CREES QUE NO TE APOYARÍA? ¿CREÍAS QUE NO SERIA CAPAZ DE ENTENDERTE? ¿PARA QUÉ ESTÁN LAS AMIGAS? Espero que estés bien, sea lo que sea que esté pasando… por favor, intenta darme una explicación, o al menos enviar un mensaje que diga que estás bien. Te extraño, y los chicos también te extrañan. Bueno… Tom está destruido, Isaias debe estar vigilándolo constantemente, es algo impulsivo, ya sabes… espero saber de ti amiga, te extraño.”
Sus ojos llenos de lágrimas retenidas no aguantaron, y comenzó a llorar. Extrañaba Alemania, solo porque sabía que no volvería en mucho tiempo, si fuese un viaje, no estaría llorando y sufriendo cada día.
Su padre, ahora era más preocupado con ella. No le tenía rencor por su “abandono”, y su hermana, también la quería y la ayudaba. Ellos aún no sabían el porqué de su huida repentina de su ciudad natal, y tampoco la presionarían para que hablara sobre ello, solo esperarían hasta que ella estimara pertinente contarles.
Así que solo quedaba soportar el vacío y el ardor en el pecho, y esperar por algún día lograr sanar todas las heridas que llevaba en su interior. Esperaba llegar a lograrlo.
FIN?
miércoles, 11 de noviembre de 2015
fall in love .- 33 34 35 y 36
Capítulo 33
El día llegó, el baile de fin de curso. Todos estaban
emocionados, ahora más que nunca, después de todo, era el fin de la secundaria,
y de absolutamente toda la época escolar simple. Ahora el futuro se les venía encima, y por lo menos, planeaban pasarla bien antes de
tener que tomar decisiones.
Tom se estaba duchando, mientras cantaba suavemente una melodía de Ed Sheeran, uno de sus cantautores favoritos. Tenía gran habilidad para el canto, pero no le gustaba cantar en público. Ni siquiera a ___ solía cantarle. Quizás hoy era el día, le cantaría, después de todo, el ambiente lo llevaría a hacer alguna locura por ella.
Mientras tanto ____ se arreglaba el cabello. Levantó la mirada, y decidió que tenía que lavarse la cara. Los rastros de llanto seguían allí. Suspiró, se mojó la cara y se secó con la toalla. Se puso otra vez frente al espejo, terminó de arreglarse el cabello, se sacó la bata, dejando ver su cuerpo semidesnudo en el espejo. Sonrió débilmente al ver una marca en su cuello, mataría a Tom, tendría que ponerse maquillaje para que no se notase. Se maquilló bastante, borrando las ojeras y haciendo parecer que nada le sucedía. Se puso el vestido, Tom la miraría con cara de pervertido cuando la viese, estaba segura. Se puso los enormes tacones, y terminó los últimos detalles. Tom vendría por ella en quince minutos. Se dio una última mirada, se puso su pulsera favorita, aquella que Tom le dio. Y finalmente, bajó.
Su madre estaba allí, la observó de pies a cabeza y sonrió. Rob, sonrió también, aunque a ___ le dio miedo la sonrisa maléfica. Lo odiaba, no quería mirarlo a los ojos.
Tom tocó la bocina, mientras se borraba el beso de su madre de la mejilla. Bajó del auto, y se apoyó en él, luego nervioso, volteó a darse otra mirada. Se acomodó la corbata, que necesariamente tenía que ser roja, a petición de ____. Sonrió nervioso, entonces la puerta de la casa se abrió.
Si no fuese porque la mandíbula de Tom estaba adherida al resto de huesos de su cara, se abría caído. Estaba hermosa, no, más que eso, estaba jodidamente sexy y preciosa, el solo verla lo hacía pensar cosas indebidas. Tomó una bocanada de aire, y suspiró.
____ llevaba un apretado vestido rojo, que dejaba un hombro totalmente al descubierto. Era corto, muy corto y dejaba ver sus largas piernas, usaba unos zapatos rojos con un enorme tacón, su cabello estaba recogido en un bonito peinado, llevaba unos aros negros, en combinación al color de sus uñas y de su bolso. Sus ojos estaban maquillados perfectamente, sus gruesas pestañas enmarcaban sus ojos, más el delineador que le daba una mirada intensa. Sus mejillas levemente sonrojadas, y la mejor parte. Sus tentadores y gruesos labios que iban pintados rojos. Ella sonrió tímidamente, mientras Tom se la comía con la mirada.
-Estás… -no tenía palabras para describir lo perfecta que se veía -¡oh! No sé que decir.
-¿Estoy bien? –preguntó ella mordiéndose el labio. Tom evitó mirar sus labios demasiado.
-Estás… oh dios, jodidamente sexy y perfecta, mi amor –dijo besando la frente de la chica. Le abrió la puerta del copiloto, y le dio la mano para que subiera. Ella sonrió coqueta. Tom saludó con la mano a la madre de _____ y a su novio. Subió y encendió el auto, tratando de no mirar mucho las descubiertas piernas de su novia. –Ponte el cinturón –susurró. Ella asintió y se lo puso. Tom manejó hasta el gran gimnasio perfectamente decorado de la secundaria. La ayudó a bajar, tomándole la mano. Ella le sonrió.
Entraron tomados de la mano, Tom sonreía con suficiencia. El lugar estaba maravilloso, parecía un local nocturno sofisticado, iluminado a la perfección. Era hermoso contemplarlo.
-¿Lista para una noche inolvidable? –preguntó Tom mientras la tomaba por la cintura.
-Claro que sí –dijo ella sonriéndole. Pasó sus brazos por el cuello de su novio –esta vez, sin interrupciones, será nuestra noche –susurró ella coquetamente sobre sus labios. Le dio un suave beso.
-Te amo preciosa –dijo el abrazándola con fuerza –nunca lo olvides ¿sí?
-Nunca lo haré –dijo ella con un poco de melancolía.
-¿Pasa algo? –preguntó Tom mirándola fijamente. Ella miró esos ojos ambarinos que la habían enamorado. Sintió un enorme nudo en la garganta.
-No mi amor, no pasa nada –dijo ella con una sonrisa. El sonrió y le tomó la mano, mientras se acercaban a donde había más gente, allí estaba chay y Jess. Les sonrieron. Jess se veía hermosa, llevaba un vestido negro ajustado y unos tacones plateados. Se abrazaron.
-¿Puedes creer que la secundaria se va? –preguntó ella con emoción -¡No puedo creerlo!
-Yo tampoco –dijo ella con una sonrisa –tú ya acabaste la secundaria –dijo ___ arqueando una ceja cuando miró a Isaias.
-Tengo mis trucos –dijo Isaias divertido. Los cuatro rieron.
-¿Dónde están los chicos? –preguntó Tom mientras le echaba una mirada a su reloj.
-Gustav y Jazmyn están por allá –dijo indicando la mesa del ponche y la comida –ya sabes… es Gustav. –rieron –Liam y Angie están bailando por allá –indicó la pista de baile, el castaño tenía tomada de la cintura a la muchacha, y se sonreían, como tontos enamorados. –y Georg con Karla no han llegado aún.
-¿Quieres beber algo o vamos a bailar? –preguntó Tom a ____.
-Vamos a bailar, quiero que pasemos una noche extraordinaria –dijo ella mientras le tomaba la mano. El sonrió, y caminaron hasta la pista de baile. La música pop y electrónica los mantuvo entretenidos alrededor de una hora, luego algunos bailes mas atrevidos, en el que Tom tenía que tomar aire para no desnudarla allí mismo.
Fueron a tomar algo de ponche. Se encontraron con Georg y Karla, quienes lucían estupendo. Georg se veía tan sensual como es característico de él, y Karla llevaba un vestido atrevido. Sonreían, mientras Georg llevaba por la cintura a su novia. Tom y ___ bebieron, no demasiado, ambos querían pasar una noche perfecta, y recordarla el resto de sus vidas. Pasaron algunas horas de música y baile, ____ ya estaba cansada y comenzaban a dolerle los pies. Le había pedido a Tom que se sentaran. Aunque en ese instante todo paró y la gente se susurraba cosas.
El DJ tomó el micrófono y paró la música. Todos lo miraron atento.
-Bien chicos y chicas, son pasada la una de la madrugada, y es hora de un par de lentos. Para enamorarse por última vez en la secundaria –dijo el muchacho con una sonrisa.
Tom miró a ____ con una coqueta sonrisa, ella aceptó, era lo que habían esperado. Comenzó a sonar la canción que bailan los protagonistas de la saga Crepúsculo en el baile de graduación de Bella. Flightless Bird. Tom la tomó por la cintura, mientras la música a su alrededor los llenaba. Las luces bajaron. Ella posó sus brazos alrededor del cuello de Tom, sin dejar de mirarse, y se balancearon suavemente al ritmo de la música. Tom suspiró, mientras la apegaba más a su cuerpo. ___ sentía un enorme nudo en la garganta, por fin, todo parecía perfecto. Los ojos ambarinos de Tom brillaban demostrando lo emocionado que estaba respecto al baile. Todo parecía más bello. Todo había cambiado desde que decidieron darse esa oportunidad. Ella sonreía mientras lo miraba con toda la ternura del mundo. Tom la abrazó contra él, mientras le cantaba la canción al oído.
Ella sintió un escalofrío recorrer su espalda, mientras cerraba los ojos. El abrazo de Tom era protector, como si jamás quisiera dejarla ir. Ella le pertenecía, y nunca la dejaría ir. Se separaron y se miraron a los ojos otra vez, era una conexión, era mágico lo que sentían con solo mirarse. Tom pasó su mano por la mejilla de la muchacha, con delicadeza, mientras ella cerraba los ojos. Le tomó la mano y ella dio una vuelta mientras bailaban, el volvió a tomarla por la cintura. No pudo evitar que las lágrimas cayeran por su rostro, aunque le arruinaran el perfecto maquillaje. Lo amaba, ¡dios como lo amaba!, sentir su mano sobre la de ella, mientras bailaban, era un sueño. Amaba cada parte de él, su personalidad, sus risas, sus llantos, absolutamente todo. Ella le tocó la frente con cuidado, pasando por su ojo ya más sano, por sus labios, esos que amaba besar. Se abrazaron, mientras bailaban. Él pasó su mano por sus brazos, hasta tomar otra vez sus manos. Ella pasó la mano por el cabello de Tom, mientras lo acercaba a ella. Se miraron embobados, mientras se acercaban. Cerraron los ojos sintiendo la respiración del otro en sus labios. Sus labios hicieron presión. Ella lo apegó más a su cuerpo, mientras enredaba las rastas rubias de Tom en sus dedos. Movían sus bocas lentamente, realmente estaban en su propio mundo. Nadie, absolutamente nadie, importaba. Ella seguía llorando, de la emoción y del dolor que estaba escondiendo por Tom. Trató de no pensar en ello, le dolía demasiado. Se aferró más a Tom mientras se besaban con tanto amor, con tanta pasión. Se separaron un poco.
-Estoy tan enamorado de ti mi vida –le dijo Tom –eres la mujer más hermosa del mundo. No quiero dejarte ir, jamás. –él le limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas. –no llores amor.
-Te amo Tom, te amo –lo besó otra vez, hasta que la canción se acabó.
Se besaron una vez más. Entonces la música cambió otra vez a algo más movido. Tom la tomó de la mano y la llevó fuera del gimnasio. Las estrellas brillaban, la luna relucía más que nunca. Él se sentó en un escalón de una de las escaleras que daba a algunas oficinas, y la hizo sentarse sobre sus piernas. Le tomó las manos.
-Cantas hermoso Tom, no sé como no cantas más seguido para mí –dijo ella mientras limpiaba sus mejillas.
-Me avergonzaba un poco –admitió Tom mientras rodeaba la cintura de ella con las manos. –pero ahora hago todo lo que me pidas.
-Deja de ser tan perfecto, cariño –dijo ella apoyando su cabeza en el hombro de Tom.
-No soy perfecto –dijo Tom.
-Sí, lo eres, eres perfecto para mí –dijo ella abrazándose a él.
-Eso me gusta más –admitió Tom. –te amo princesa.
-Te amo, Kaulitz –dijo ella.
Se abrazaron, y al cabo de un rato, entraron otra vez a disfrutar con sus amigos.
Tom se estaba duchando, mientras cantaba suavemente una melodía de Ed Sheeran, uno de sus cantautores favoritos. Tenía gran habilidad para el canto, pero no le gustaba cantar en público. Ni siquiera a ___ solía cantarle. Quizás hoy era el día, le cantaría, después de todo, el ambiente lo llevaría a hacer alguna locura por ella.
Mientras tanto ____ se arreglaba el cabello. Levantó la mirada, y decidió que tenía que lavarse la cara. Los rastros de llanto seguían allí. Suspiró, se mojó la cara y se secó con la toalla. Se puso otra vez frente al espejo, terminó de arreglarse el cabello, se sacó la bata, dejando ver su cuerpo semidesnudo en el espejo. Sonrió débilmente al ver una marca en su cuello, mataría a Tom, tendría que ponerse maquillaje para que no se notase. Se maquilló bastante, borrando las ojeras y haciendo parecer que nada le sucedía. Se puso el vestido, Tom la miraría con cara de pervertido cuando la viese, estaba segura. Se puso los enormes tacones, y terminó los últimos detalles. Tom vendría por ella en quince minutos. Se dio una última mirada, se puso su pulsera favorita, aquella que Tom le dio. Y finalmente, bajó.
Su madre estaba allí, la observó de pies a cabeza y sonrió. Rob, sonrió también, aunque a ___ le dio miedo la sonrisa maléfica. Lo odiaba, no quería mirarlo a los ojos.
Tom tocó la bocina, mientras se borraba el beso de su madre de la mejilla. Bajó del auto, y se apoyó en él, luego nervioso, volteó a darse otra mirada. Se acomodó la corbata, que necesariamente tenía que ser roja, a petición de ____. Sonrió nervioso, entonces la puerta de la casa se abrió.
Si no fuese porque la mandíbula de Tom estaba adherida al resto de huesos de su cara, se abría caído. Estaba hermosa, no, más que eso, estaba jodidamente sexy y preciosa, el solo verla lo hacía pensar cosas indebidas. Tomó una bocanada de aire, y suspiró.
____ llevaba un apretado vestido rojo, que dejaba un hombro totalmente al descubierto. Era corto, muy corto y dejaba ver sus largas piernas, usaba unos zapatos rojos con un enorme tacón, su cabello estaba recogido en un bonito peinado, llevaba unos aros negros, en combinación al color de sus uñas y de su bolso. Sus ojos estaban maquillados perfectamente, sus gruesas pestañas enmarcaban sus ojos, más el delineador que le daba una mirada intensa. Sus mejillas levemente sonrojadas, y la mejor parte. Sus tentadores y gruesos labios que iban pintados rojos. Ella sonrió tímidamente, mientras Tom se la comía con la mirada.
-Estás… -no tenía palabras para describir lo perfecta que se veía -¡oh! No sé que decir.
-¿Estoy bien? –preguntó ella mordiéndose el labio. Tom evitó mirar sus labios demasiado.
-Estás… oh dios, jodidamente sexy y perfecta, mi amor –dijo besando la frente de la chica. Le abrió la puerta del copiloto, y le dio la mano para que subiera. Ella sonrió coqueta. Tom saludó con la mano a la madre de _____ y a su novio. Subió y encendió el auto, tratando de no mirar mucho las descubiertas piernas de su novia. –Ponte el cinturón –susurró. Ella asintió y se lo puso. Tom manejó hasta el gran gimnasio perfectamente decorado de la secundaria. La ayudó a bajar, tomándole la mano. Ella le sonrió.
Entraron tomados de la mano, Tom sonreía con suficiencia. El lugar estaba maravilloso, parecía un local nocturno sofisticado, iluminado a la perfección. Era hermoso contemplarlo.
-¿Lista para una noche inolvidable? –preguntó Tom mientras la tomaba por la cintura.
-Claro que sí –dijo ella sonriéndole. Pasó sus brazos por el cuello de su novio –esta vez, sin interrupciones, será nuestra noche –susurró ella coquetamente sobre sus labios. Le dio un suave beso.
-Te amo preciosa –dijo el abrazándola con fuerza –nunca lo olvides ¿sí?
-Nunca lo haré –dijo ella con un poco de melancolía.
-¿Pasa algo? –preguntó Tom mirándola fijamente. Ella miró esos ojos ambarinos que la habían enamorado. Sintió un enorme nudo en la garganta.
-No mi amor, no pasa nada –dijo ella con una sonrisa. El sonrió y le tomó la mano, mientras se acercaban a donde había más gente, allí estaba chay y Jess. Les sonrieron. Jess se veía hermosa, llevaba un vestido negro ajustado y unos tacones plateados. Se abrazaron.
-¿Puedes creer que la secundaria se va? –preguntó ella con emoción -¡No puedo creerlo!
-Yo tampoco –dijo ella con una sonrisa –tú ya acabaste la secundaria –dijo ___ arqueando una ceja cuando miró a Isaias.
-Tengo mis trucos –dijo Isaias divertido. Los cuatro rieron.
-¿Dónde están los chicos? –preguntó Tom mientras le echaba una mirada a su reloj.
-Gustav y Jazmyn están por allá –dijo indicando la mesa del ponche y la comida –ya sabes… es Gustav. –rieron –Liam y Angie están bailando por allá –indicó la pista de baile, el castaño tenía tomada de la cintura a la muchacha, y se sonreían, como tontos enamorados. –y Georg con Karla no han llegado aún.
-¿Quieres beber algo o vamos a bailar? –preguntó Tom a ____.
-Vamos a bailar, quiero que pasemos una noche extraordinaria –dijo ella mientras le tomaba la mano. El sonrió, y caminaron hasta la pista de baile. La música pop y electrónica los mantuvo entretenidos alrededor de una hora, luego algunos bailes mas atrevidos, en el que Tom tenía que tomar aire para no desnudarla allí mismo.
Fueron a tomar algo de ponche. Se encontraron con Georg y Karla, quienes lucían estupendo. Georg se veía tan sensual como es característico de él, y Karla llevaba un vestido atrevido. Sonreían, mientras Georg llevaba por la cintura a su novia. Tom y ___ bebieron, no demasiado, ambos querían pasar una noche perfecta, y recordarla el resto de sus vidas. Pasaron algunas horas de música y baile, ____ ya estaba cansada y comenzaban a dolerle los pies. Le había pedido a Tom que se sentaran. Aunque en ese instante todo paró y la gente se susurraba cosas.
El DJ tomó el micrófono y paró la música. Todos lo miraron atento.
-Bien chicos y chicas, son pasada la una de la madrugada, y es hora de un par de lentos. Para enamorarse por última vez en la secundaria –dijo el muchacho con una sonrisa.
Tom miró a ____ con una coqueta sonrisa, ella aceptó, era lo que habían esperado. Comenzó a sonar la canción que bailan los protagonistas de la saga Crepúsculo en el baile de graduación de Bella. Flightless Bird. Tom la tomó por la cintura, mientras la música a su alrededor los llenaba. Las luces bajaron. Ella posó sus brazos alrededor del cuello de Tom, sin dejar de mirarse, y se balancearon suavemente al ritmo de la música. Tom suspiró, mientras la apegaba más a su cuerpo. ___ sentía un enorme nudo en la garganta, por fin, todo parecía perfecto. Los ojos ambarinos de Tom brillaban demostrando lo emocionado que estaba respecto al baile. Todo parecía más bello. Todo había cambiado desde que decidieron darse esa oportunidad. Ella sonreía mientras lo miraba con toda la ternura del mundo. Tom la abrazó contra él, mientras le cantaba la canción al oído.
Ella sintió un escalofrío recorrer su espalda, mientras cerraba los ojos. El abrazo de Tom era protector, como si jamás quisiera dejarla ir. Ella le pertenecía, y nunca la dejaría ir. Se separaron y se miraron a los ojos otra vez, era una conexión, era mágico lo que sentían con solo mirarse. Tom pasó su mano por la mejilla de la muchacha, con delicadeza, mientras ella cerraba los ojos. Le tomó la mano y ella dio una vuelta mientras bailaban, el volvió a tomarla por la cintura. No pudo evitar que las lágrimas cayeran por su rostro, aunque le arruinaran el perfecto maquillaje. Lo amaba, ¡dios como lo amaba!, sentir su mano sobre la de ella, mientras bailaban, era un sueño. Amaba cada parte de él, su personalidad, sus risas, sus llantos, absolutamente todo. Ella le tocó la frente con cuidado, pasando por su ojo ya más sano, por sus labios, esos que amaba besar. Se abrazaron, mientras bailaban. Él pasó su mano por sus brazos, hasta tomar otra vez sus manos. Ella pasó la mano por el cabello de Tom, mientras lo acercaba a ella. Se miraron embobados, mientras se acercaban. Cerraron los ojos sintiendo la respiración del otro en sus labios. Sus labios hicieron presión. Ella lo apegó más a su cuerpo, mientras enredaba las rastas rubias de Tom en sus dedos. Movían sus bocas lentamente, realmente estaban en su propio mundo. Nadie, absolutamente nadie, importaba. Ella seguía llorando, de la emoción y del dolor que estaba escondiendo por Tom. Trató de no pensar en ello, le dolía demasiado. Se aferró más a Tom mientras se besaban con tanto amor, con tanta pasión. Se separaron un poco.
-Estoy tan enamorado de ti mi vida –le dijo Tom –eres la mujer más hermosa del mundo. No quiero dejarte ir, jamás. –él le limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas. –no llores amor.
-Te amo Tom, te amo –lo besó otra vez, hasta que la canción se acabó.
Se besaron una vez más. Entonces la música cambió otra vez a algo más movido. Tom la tomó de la mano y la llevó fuera del gimnasio. Las estrellas brillaban, la luna relucía más que nunca. Él se sentó en un escalón de una de las escaleras que daba a algunas oficinas, y la hizo sentarse sobre sus piernas. Le tomó las manos.
-Cantas hermoso Tom, no sé como no cantas más seguido para mí –dijo ella mientras limpiaba sus mejillas.
-Me avergonzaba un poco –admitió Tom mientras rodeaba la cintura de ella con las manos. –pero ahora hago todo lo que me pidas.
-Deja de ser tan perfecto, cariño –dijo ella apoyando su cabeza en el hombro de Tom.
-No soy perfecto –dijo Tom.
-Sí, lo eres, eres perfecto para mí –dijo ella abrazándose a él.
-Eso me gusta más –admitió Tom. –te amo princesa.
-Te amo, Kaulitz –dijo ella.
Se abrazaron, y al cabo de un rato, entraron otra vez a disfrutar con sus amigos.
Capítulo 34
Los pies la estaban matando cuando llegó a su hogar luego de un hermoso baile. Se sacó los tacones para entrar a su casa, sigilosamente. Eran las cinco de la mañana. Entró muy silenciosa y cerró la puerta.
Cuando iba a subir las escaleras, alguien le tomó el brazo. Volteó bruscamente, y vio a alguien parado junto a ella y algo la golpeó en la boca. Tom se tiró en la cama con una sonrisa imborrable. Aún sentía el perfume de su novia en su cuerpo. Todo, absolutamente todo había sido tan perfecto como siempre soñó. Estaba enamorado, totalmente enamorado de _____. Era algo inexplicable. Ese tipo de cosas que no tienes descripción, solo son por sí solas. Miró el traje que había doblado con cuidado, y sonrió otra vez. Todo parecía perfecto, todo era perfecto. Era capaz de proyectar su vida con ella, aunque sonara algo loco, el quería estar con ella para toda la vida. Cerró los ojos, dejando fluir su imaginación. Imaginaba si algún día vivirían juntos. Cuando eran pequeños habían prometido vivir juntos, aunque nunca como pareja, nunca lo habían imaginado. Ahora todo era diferente. Entrarían a estudiar, y conseguirían un apartamento juntos si iban a la misma universidad. Si así fuera, ella elegiría, siempre le negaba a Tom elegir las cosas que tuvieran que ver con decoración y todo eso. Como cuando armaban los árboles de navidad juntos. Ella acaparaba todo el trabajo. Sonrió por inercia. Imaginó verla despertar a su lado cada mañana, prepararle el desayuno, o probablemente lo haría ella, no le gustaba como Tom cocinaba. Siempre terminaba encontrándole algún detalle a la comida. La imaginó terminando la universidad y él ahí, felicitándola, besándola y diciéndole lo orgulloso que estaba. Imaginó cuando le pidiera matrimonio, eso era un anhelo. Verla con un vestido blanco, ajustado a su hermosa figura, llegando al altar, luego de tantos años. Diciéndole que sí, ellos besándose. Sabía que no sería fácil, y que pelearían demasiado, ella era muy terca, y él era peor.
La última imagen que vino a su cabeza provocó su corazón acelerarse. ____ sonriéndole, pero de otra forma, convertida en una mujer, y con un enorme vientre. ¿Tendrían alguna vez hijos? Si, esperaba que sí, estaría encantado de tener pequeños niños como él y chicas como ella, corriendo en una hermosa casa. El sueño de todo enamorado. Esperaba que se cumpliera, realmente lo quería. Finalmente, se quedó dormido con aquellas imágenes.
A la mañana siguiente, despertó alrededor de las 3 de la tarde. Estaba exhausto aún, pero su madre amablemente se encargó de llevarle el desayuno a la cama. Le contó todo, y lo enamorado que estaba. Hablaron mucho del tema, Simone se sentía orgullosa de su hijo, era todo un hombre enamorado y eso la hacía extremadamente feliz.
Tom se dio una ducha, y luego de eso fue a buscar a ____, pero antes de tocar el timbre, su celular sonó.
-¿Sí?
-Hey Tom, Liam y yo estamos en el bowling, y Gustav con Isaias vienen en camino. Tarde de chicos ¿te anotas? –la voz emocionada de su amigo Georg lo hizo sonreír.
-Claro hermano, voy en camino –cortó el teléfono, dio una mirada a la casa de ____ y fue a buscar su auto.
Llegó al bowling, Georg se estaba burlando de Isaias porque había hecho más puntos, Gustav y Liam discutían por quien anotaba los puntos.
-¡Llegó bebé tarzán! –gritó Isaias.
-Hey –dijo Tom.
-¿____ te soltó por fin? –preguntó Georg divertido mientras le palmeaba el hombro.
-No la he visto desde que la dejé en su casa, no soy como tú Listing –ambos rieron.
-Georg, a veces creo que eres un ninfómano –dijo Gustav divertido.
-Rubio, no te hagas el idi0ta, estoy seguro que ya no duermes tanto desde que estás con Jazmyn –dijo Georg burlón.
-Georg, lo tuyo es grave –dijo Isaias divertido –cada vez que te llamo suenas como si hubieses corrido una maratón, y siempre la voz de Karla de fondo.
-Exagerado –dijo Georg sonrojándose. Tom fue a tomar un bolo, se puso en posición, y lo lanzó. Le dio a todos los palitroques.
-¡Tomen esa inútiles! –dijo con una satisfecha sonrisa.
-Golpe de suerte, idiota –dijo Georg arqueando una ceja.
-Abran paso, que el señor crowell les mostrará como se hace –dijo Liam tomando un bolo. Lo tiró, pero un palitroque no quiso caer. –casi. –musitó enfadado.
-Sigo ganándote Crowell –dijo Tom con una sonrisa.
-El osito de la suerte ganará chicos –dijo Gustav mientras lanzaba el bolo. Le dio a absolutamente todos los palitroques -¡así se hace!
-Pura suerte –dijo Liam rodando los ojos.
-Me toca –dijo Isaias.
Así que la tarde se les hizo muy tranquila. Luego de eso, fueron a casa de Georg y tomaron unas cervezas, Tom casi ni tomo porque manejaría. Así que alrededor de las siete de la tarde estacionó su auto en la casa, y decidió ir a ver a _____.
Tocó el timbre, y le abrió el padrastro de ___.
-Buenas tardes –dijo Tom -¿se encuentra ___?
-No, no está, y no vuelve hasta tarde –dijo el hombre de forma brusca –adiós.
Cerró la puerta. Tom arqueó una ceja. ¿Qué le sucedía al hombre ese?
Llegó a casa y se dispuso a jugar un videojuego. Aunque en su mente divagaba por qué no le habría avisado que no iba a estar, si supuestamente se verían más tarde. Ahora que se percataba, ese hombre no le daba buena espina. Decidió ir a llamarla por teléfono. Marcó su número, una, dos y tres veces y nadie contestó. Supuso que realmente estaría ocupada, y tampoco quería ser muy obsesivo, no quería que ella terminara por hartarse.
Tomó su guitarra y tocó algunas cosas sin sentido. Gustav le había estado dando algunas clases de guitarra, y aprendía bastante rápido.
Miró la hora, eran las diez y media, probablemente ella habría llegado. Salió de su casa, y caminó hasta la casa de ____. Tocó el timbre, y le abrió justamente ella.
Pero algo estaba diferente, ella no lucía su alegría de siempre, le besó cortamente los labios sin decir absolutamente nada.
-¿Pasa algo? –preguntó Tom tomando su mentón y mirándola a los ojos. Ella tenía los ojos llorosos.
-No, estoy bien –musitó ella. Tom la tomó de la cintura y la abrazó contra su cuerpo. Ella intentó evitar llorar a toda costa. Respiró pesadamente mientras abrazaba a su novio. No quería soltarlo, mantendría ese momento para siempre.
-¿Vienes a mi casa? –ella asintió. Cerró la puerta tras ella, tomó la mano de Tom y fueron hasta su casa. Tom notaba que algo sucedía, ella normalmente le hablaba y le contaba acerca de su día, o de cualquier cosa. Pero estaba ida, no parecía ella.
Los pies la estaban matando cuando llegó a su hogar luego de un hermoso baile. Se sacó los tacones para entrar a su casa, sigilosamente. Eran las cinco de la mañana. Entró muy silenciosa y cerró la puerta.
Cuando iba a subir las escaleras, alguien le tomó el brazo. Volteó bruscamente, y vio a alguien parado junto a ella y algo la golpeó en la boca. Tom se tiró en la cama con una sonrisa imborrable. Aún sentía el perfume de su novia en su cuerpo. Todo, absolutamente todo había sido tan perfecto como siempre soñó. Estaba enamorado, totalmente enamorado de _____. Era algo inexplicable. Ese tipo de cosas que no tienes descripción, solo son por sí solas. Miró el traje que había doblado con cuidado, y sonrió otra vez. Todo parecía perfecto, todo era perfecto. Era capaz de proyectar su vida con ella, aunque sonara algo loco, el quería estar con ella para toda la vida. Cerró los ojos, dejando fluir su imaginación. Imaginaba si algún día vivirían juntos. Cuando eran pequeños habían prometido vivir juntos, aunque nunca como pareja, nunca lo habían imaginado. Ahora todo era diferente. Entrarían a estudiar, y conseguirían un apartamento juntos si iban a la misma universidad. Si así fuera, ella elegiría, siempre le negaba a Tom elegir las cosas que tuvieran que ver con decoración y todo eso. Como cuando armaban los árboles de navidad juntos. Ella acaparaba todo el trabajo. Sonrió por inercia. Imaginó verla despertar a su lado cada mañana, prepararle el desayuno, o probablemente lo haría ella, no le gustaba como Tom cocinaba. Siempre terminaba encontrándole algún detalle a la comida. La imaginó terminando la universidad y él ahí, felicitándola, besándola y diciéndole lo orgulloso que estaba. Imaginó cuando le pidiera matrimonio, eso era un anhelo. Verla con un vestido blanco, ajustado a su hermosa figura, llegando al altar, luego de tantos años. Diciéndole que sí, ellos besándose. Sabía que no sería fácil, y que pelearían demasiado, ella era muy terca, y él era peor.
La última imagen que vino a su cabeza provocó su corazón acelerarse. ____ sonriéndole, pero de otra forma, convertida en una mujer, y con un enorme vientre. ¿Tendrían alguna vez hijos? Si, esperaba que sí, estaría encantado de tener pequeños niños como él y chicas como ella, corriendo en una hermosa casa. El sueño de todo enamorado. Esperaba que se cumpliera, realmente lo quería. Finalmente, se quedó dormido con aquellas imágenes.
A la mañana siguiente, despertó alrededor de las 3 de la tarde. Estaba exhausto aún, pero su madre amablemente se encargó de llevarle el desayuno a la cama. Le contó todo, y lo enamorado que estaba. Hablaron mucho del tema, Simone se sentía orgullosa de su hijo, era todo un hombre enamorado y eso la hacía extremadamente feliz.
Tom se dio una ducha, y luego de eso fue a buscar a ____, pero antes de tocar el timbre, su celular sonó.
-¿Sí?
-Hey Tom, Liam y yo estamos en el bowling, y Gustav con Isaias vienen en camino. Tarde de chicos ¿te anotas? –la voz emocionada de su amigo Georg lo hizo sonreír.
-Claro hermano, voy en camino –cortó el teléfono, dio una mirada a la casa de ____ y fue a buscar su auto.
Llegó al bowling, Georg se estaba burlando de Isaias porque había hecho más puntos, Gustav y Liam discutían por quien anotaba los puntos.
-¡Llegó bebé tarzán! –gritó Isaias.
-Hey –dijo Tom.
-¿____ te soltó por fin? –preguntó Georg divertido mientras le palmeaba el hombro.
-No la he visto desde que la dejé en su casa, no soy como tú Listing –ambos rieron.
-Georg, a veces creo que eres un ninfómano –dijo Gustav divertido.
-Rubio, no te hagas el idi0ta, estoy seguro que ya no duermes tanto desde que estás con Jazmyn –dijo Georg burlón.
-Georg, lo tuyo es grave –dijo Isaias divertido –cada vez que te llamo suenas como si hubieses corrido una maratón, y siempre la voz de Karla de fondo.
-Exagerado –dijo Georg sonrojándose. Tom fue a tomar un bolo, se puso en posición, y lo lanzó. Le dio a todos los palitroques.
-¡Tomen esa inútiles! –dijo con una satisfecha sonrisa.
-Golpe de suerte, idiota –dijo Georg arqueando una ceja.
-Abran paso, que el señor crowell les mostrará como se hace –dijo Liam tomando un bolo. Lo tiró, pero un palitroque no quiso caer. –casi. –musitó enfadado.
-Sigo ganándote Crowell –dijo Tom con una sonrisa.
-El osito de la suerte ganará chicos –dijo Gustav mientras lanzaba el bolo. Le dio a absolutamente todos los palitroques -¡así se hace!
-Pura suerte –dijo Liam rodando los ojos.
-Me toca –dijo Isaias.
Así que la tarde se les hizo muy tranquila. Luego de eso, fueron a casa de Georg y tomaron unas cervezas, Tom casi ni tomo porque manejaría. Así que alrededor de las siete de la tarde estacionó su auto en la casa, y decidió ir a ver a _____.
Tocó el timbre, y le abrió el padrastro de ___.
-Buenas tardes –dijo Tom -¿se encuentra ___?
-No, no está, y no vuelve hasta tarde –dijo el hombre de forma brusca –adiós.
Cerró la puerta. Tom arqueó una ceja. ¿Qué le sucedía al hombre ese?
Llegó a casa y se dispuso a jugar un videojuego. Aunque en su mente divagaba por qué no le habría avisado que no iba a estar, si supuestamente se verían más tarde. Ahora que se percataba, ese hombre no le daba buena espina. Decidió ir a llamarla por teléfono. Marcó su número, una, dos y tres veces y nadie contestó. Supuso que realmente estaría ocupada, y tampoco quería ser muy obsesivo, no quería que ella terminara por hartarse.
Tomó su guitarra y tocó algunas cosas sin sentido. Gustav le había estado dando algunas clases de guitarra, y aprendía bastante rápido.
Miró la hora, eran las diez y media, probablemente ella habría llegado. Salió de su casa, y caminó hasta la casa de ____. Tocó el timbre, y le abrió justamente ella.
Pero algo estaba diferente, ella no lucía su alegría de siempre, le besó cortamente los labios sin decir absolutamente nada.
-¿Pasa algo? –preguntó Tom tomando su mentón y mirándola a los ojos. Ella tenía los ojos llorosos.
-No, estoy bien –musitó ella. Tom la tomó de la cintura y la abrazó contra su cuerpo. Ella intentó evitar llorar a toda costa. Respiró pesadamente mientras abrazaba a su novio. No quería soltarlo, mantendría ese momento para siempre.
-¿Vienes a mi casa? –ella asintió. Cerró la puerta tras ella, tomó la mano de Tom y fueron hasta su casa. Tom notaba que algo sucedía, ella normalmente le hablaba y le contaba acerca de su día, o de cualquier cosa. Pero estaba ida, no parecía ella.
Capítulo 35
Un par de días después, las cosas entre ellos no iban del todo bien. No había peleas o motivos de disgusto, solamente era ella. Estaba muy diferente, y Tom se daba cuenta de que algo pasaba. No era su ____, no hablaba, casi ni lo besaba, y prácticamente hablaba solo cuando intentaba conversar con ella acerca de algo.
-_____ vamos, algo te sucede… -dijo él mientras se sentaban en la cama del de rastas.
-Nada Tom, estoy cansada, solo eso –dijo ella en un susurro. Tom suspiró, esa era su respuesta para todo últimamente. Y sabía que no era eso, pero no encontraba la forma de hacerla admitir lo que le pasaba. ¿Qué acaso no confiaba en él? Se comenzaba a hacer esa clase de preguntas, solamente quería ayudarla, pero ella no respondía, ella solo seguía ignorándolo.
-¿Confias en mí? –preguntó Tom mientras su mano recorría el cabello de la morena.
-Claro que sí –dijo ella mientras miraba al suelo. Tom puso su mano en su mejilla.
-Entonces dime que sucede. –dijo él mientras le levantaba el rostro para que sus miradas se encontraran. Sus ojos marrones no lucían como siempre, estaban opacos. Y el comenzaba a asustarse. La amaba, y necesitaba protegerla, pero ella estaba haciendo una pared imaginaria contra todo el mundo, escondiéndose y no dejando a la gente que la amaba entrar.
-¿Cuántas veces quieres que te diga que nada? –dijo ella molesta.
-No sé, las que sean necesarias para que termines contándome la verdad –musitó él también molesto –se supone que confías en mí.
-Confío en ti, y te digo, no me sucede absolutamente nada –dijo ella con tono seco.
-Mentirosa –acusó Tom -¿acaso quieres terminar conmigo? Si quieres poner en práctica toda esa mierda de la distancia antes de terminar, solo dímelo enseguida. –dijo el fríamente.
-No quiero terminar contigo, solo estoy cansada y algo estresada ¿no puedo tener un par de días sin estar saltando de alegría? –preguntó ella irónicamente.
-No quiero que la distancia comience a hacer efecto –dijo Tom relajando un poco el tono. –te amo, y realmente quiero que esto funcione –susurró. Se miraron a los ojos, entonces Tom se acercó a ella y le dio un beso. Ella lo respondió, movieron sus labios con suavidad, disfrutando los segundos, disfrutándose el uno con el otro. Tom se movió un poco para besarla con más intensidad, sintiendo como el corazón comenzaba a latirle aceleradamente, sintiendo la sangre comenzar a correr por sus venas. Les comenzaba a faltar el aire, entonces el la empujó con cuidado dejándola recostada sobre la cama. Se acomodó sobre ella mientras seguía besándola. La morena enredo sus dedos en el cabello de Tom, acercándolo más a ella. Tom metió sus manos bajo su camiseta, acariciando su piel, mientras le besaba el cuello. –te amo demasiado, no te alejes de mí –le susurró con la voz más ronca en el oído. Ella cerró los ojos, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo ante la sensualidad de su voz. Tom se quitó la camisa que llevaba, y volvió a besarla. La ayudó también a quitarse su camiseta, para atacar sus labios otra vez. Le costaba respirar, sus pulmones exigían aún más aire, pero no podía separar sus labios de los de ella. Entonces le sacó el brasier y siguió besándola. La poca cordura iba desapareciendo a cada movimiento de sus bocas. Entonces la mano de Tom bajó hasta su vientre, y comenzó a meterla por el pantalón de ella. Fue cuando ella lanzó un grito y le dio un empujón a Tom.
-¡No me toques! –le gritó cubriéndose. Tom la miró confundido, no entendía que había pasado.
-¿Qué pasó? ¿Qué hice mal? –preguntó él mientras se acercaba a ella.
-¡Aléjate de mí! –chilló ella poniéndose su ropa. Tom le tomó el brazo cuando se paró, dispuesta a irse. -¡suéltame! –le gritó desesperada. Tom la soltó y ella corrió para irse.
Y dejó a Tom confuso, con mil preguntas en la cabeza. Se sentía mal, y no sabía precisamente si era el culpable o no. No sabía que había hecho mal, no tenía idea que estaba sucediendo y comenzaba a preocuparse más de la cuenta. La actitud de su novia le estaba preocupando ya demasiado. Se puso su camisa, fue al baño a mojarse la cara, y decidió ir a hablar con Jess.
Tocó el timbre, y le abrió la puerta su mejor amigo.
-¿Isaias? –preguntó arqueando una ceja. Su amigo venía algo despeinado y sudaba. –no quiero imaginarme que hacías –frunció el ceño e hizo una divertida mueca de asco. Isaias sonrió -¿está Jess?
-¿Y tú para qué quieres a mi novia? –dijo el muchacho arqueando una ceja.
-Para llevármela y besarla –dijo Tom irónico rodando los ojos. Ambos rieron –necesito hablar con ella. –Isaias asintió y lo hizo pasar. Entró, se sentó en el sofá, Isaias llamó a Jess. Ella bajó mientras se tomaba el cabello en una coleta.
-Hola Tom –dijo alegre. Le dio un beso en la mejilla. Tom sonrió débilmente. Se sentó Jess, y Isaias junto a ella. -¿pasa algo?
-Yo… necesitaba hablar contigo –musitó –es sobre… _____.
-¿Qué ha pasado Tom? –preguntó ella.
-Ella… actua tan extraño –comenzó Tom –es como si… quisiera terminar conmigo, aunque asegura que no, pero casi ni me habla, a veces llora sin razón… -Jess miró al suelo dando un suspiro. Isaias escuchaba atento a su mejor amigo, quien lucía bastante afligido. –es tan extraño, hoy… estábamos en mi habitación, besándonos… todo subió un poco de tono, y de un momento a otro ella gritó que la soltara. –Jess frunció el ceño –gritó que no la volviera a tocar y se fue corriendo, quedé como un idiota viéndola irse. Ninguna explicación, nada.
-Si he notado su comportamiento –admitió Jess. –pero debo admitir que no tengo idea que sucede. –confesó la muchacha. Isaias estaba callado. Le preocupaba un poco la situación, Tom estaba afligido. Sabía que estaba enamorado de ___, y que cualquier cosa podría herirlo. Le preocupaba su mejor amigo. ____ era una buena chica, y no estaba actuando así sin algún motivo, o algo que le estuviese sucediendo. Pero la pregunta era ¿qué rayos sucedía?
-He intentado preguntarle… ¡ni te imaginas cuantas veces! –dijo Tom mientras su mano pasaba por sus rastas, estaba nervioso. –hoy discutimos, porque le dije que no confiaba en mí, pero aún así ella dijo que no sucedía nada.
-Yo también le he preguntado, y siempre responde “estoy cansada” –dijo Jess, Isaias tomó su mano, y le dio un cariñoso apretón, dándole ánimo. Ella le sonrió débilmente –me preocupa, es mi mejor amiga, y es obvio que algo sucede. –Tom asintió.
-Todo comenzó a cambiar luego del baile ¿sabes? –Tom recordó a su novia algo diferente ese día, pero nada muy preocupante. Los días siguientes a eso, se había notado un brusco cambio en su personalidad. Extrañaba a su ____, la ____ cariñosa, tierna, sonriente y divertida. ¿Qué le estaba pasando? Estaba con el ánimo por los suelos.
-Tranquilo Tom… debemos averiguar que sucede, te aseguro que las cosas estarán mejor –dijo ella palmeándole el hombro cariñosamente. Tom sonrió débilmente.
-Eso espero Jess… -dijo Tom mientras miraba a su amiga y a su mejor amigo.
Un par de días después, las cosas entre ellos no iban del todo bien. No había peleas o motivos de disgusto, solamente era ella. Estaba muy diferente, y Tom se daba cuenta de que algo pasaba. No era su ____, no hablaba, casi ni lo besaba, y prácticamente hablaba solo cuando intentaba conversar con ella acerca de algo.
-_____ vamos, algo te sucede… -dijo él mientras se sentaban en la cama del de rastas.
-Nada Tom, estoy cansada, solo eso –dijo ella en un susurro. Tom suspiró, esa era su respuesta para todo últimamente. Y sabía que no era eso, pero no encontraba la forma de hacerla admitir lo que le pasaba. ¿Qué acaso no confiaba en él? Se comenzaba a hacer esa clase de preguntas, solamente quería ayudarla, pero ella no respondía, ella solo seguía ignorándolo.
-¿Confias en mí? –preguntó Tom mientras su mano recorría el cabello de la morena.
-Claro que sí –dijo ella mientras miraba al suelo. Tom puso su mano en su mejilla.
-Entonces dime que sucede. –dijo él mientras le levantaba el rostro para que sus miradas se encontraran. Sus ojos marrones no lucían como siempre, estaban opacos. Y el comenzaba a asustarse. La amaba, y necesitaba protegerla, pero ella estaba haciendo una pared imaginaria contra todo el mundo, escondiéndose y no dejando a la gente que la amaba entrar.
-¿Cuántas veces quieres que te diga que nada? –dijo ella molesta.
-No sé, las que sean necesarias para que termines contándome la verdad –musitó él también molesto –se supone que confías en mí.
-Confío en ti, y te digo, no me sucede absolutamente nada –dijo ella con tono seco.
-Mentirosa –acusó Tom -¿acaso quieres terminar conmigo? Si quieres poner en práctica toda esa mierda de la distancia antes de terminar, solo dímelo enseguida. –dijo el fríamente.
-No quiero terminar contigo, solo estoy cansada y algo estresada ¿no puedo tener un par de días sin estar saltando de alegría? –preguntó ella irónicamente.
-No quiero que la distancia comience a hacer efecto –dijo Tom relajando un poco el tono. –te amo, y realmente quiero que esto funcione –susurró. Se miraron a los ojos, entonces Tom se acercó a ella y le dio un beso. Ella lo respondió, movieron sus labios con suavidad, disfrutando los segundos, disfrutándose el uno con el otro. Tom se movió un poco para besarla con más intensidad, sintiendo como el corazón comenzaba a latirle aceleradamente, sintiendo la sangre comenzar a correr por sus venas. Les comenzaba a faltar el aire, entonces el la empujó con cuidado dejándola recostada sobre la cama. Se acomodó sobre ella mientras seguía besándola. La morena enredo sus dedos en el cabello de Tom, acercándolo más a ella. Tom metió sus manos bajo su camiseta, acariciando su piel, mientras le besaba el cuello. –te amo demasiado, no te alejes de mí –le susurró con la voz más ronca en el oído. Ella cerró los ojos, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo ante la sensualidad de su voz. Tom se quitó la camisa que llevaba, y volvió a besarla. La ayudó también a quitarse su camiseta, para atacar sus labios otra vez. Le costaba respirar, sus pulmones exigían aún más aire, pero no podía separar sus labios de los de ella. Entonces le sacó el brasier y siguió besándola. La poca cordura iba desapareciendo a cada movimiento de sus bocas. Entonces la mano de Tom bajó hasta su vientre, y comenzó a meterla por el pantalón de ella. Fue cuando ella lanzó un grito y le dio un empujón a Tom.
-¡No me toques! –le gritó cubriéndose. Tom la miró confundido, no entendía que había pasado.
-¿Qué pasó? ¿Qué hice mal? –preguntó él mientras se acercaba a ella.
-¡Aléjate de mí! –chilló ella poniéndose su ropa. Tom le tomó el brazo cuando se paró, dispuesta a irse. -¡suéltame! –le gritó desesperada. Tom la soltó y ella corrió para irse.
Y dejó a Tom confuso, con mil preguntas en la cabeza. Se sentía mal, y no sabía precisamente si era el culpable o no. No sabía que había hecho mal, no tenía idea que estaba sucediendo y comenzaba a preocuparse más de la cuenta. La actitud de su novia le estaba preocupando ya demasiado. Se puso su camisa, fue al baño a mojarse la cara, y decidió ir a hablar con Jess.
Tocó el timbre, y le abrió la puerta su mejor amigo.
-¿Isaias? –preguntó arqueando una ceja. Su amigo venía algo despeinado y sudaba. –no quiero imaginarme que hacías –frunció el ceño e hizo una divertida mueca de asco. Isaias sonrió -¿está Jess?
-¿Y tú para qué quieres a mi novia? –dijo el muchacho arqueando una ceja.
-Para llevármela y besarla –dijo Tom irónico rodando los ojos. Ambos rieron –necesito hablar con ella. –Isaias asintió y lo hizo pasar. Entró, se sentó en el sofá, Isaias llamó a Jess. Ella bajó mientras se tomaba el cabello en una coleta.
-Hola Tom –dijo alegre. Le dio un beso en la mejilla. Tom sonrió débilmente. Se sentó Jess, y Isaias junto a ella. -¿pasa algo?
-Yo… necesitaba hablar contigo –musitó –es sobre… _____.
-¿Qué ha pasado Tom? –preguntó ella.
-Ella… actua tan extraño –comenzó Tom –es como si… quisiera terminar conmigo, aunque asegura que no, pero casi ni me habla, a veces llora sin razón… -Jess miró al suelo dando un suspiro. Isaias escuchaba atento a su mejor amigo, quien lucía bastante afligido. –es tan extraño, hoy… estábamos en mi habitación, besándonos… todo subió un poco de tono, y de un momento a otro ella gritó que la soltara. –Jess frunció el ceño –gritó que no la volviera a tocar y se fue corriendo, quedé como un idiota viéndola irse. Ninguna explicación, nada.
-Si he notado su comportamiento –admitió Jess. –pero debo admitir que no tengo idea que sucede. –confesó la muchacha. Isaias estaba callado. Le preocupaba un poco la situación, Tom estaba afligido. Sabía que estaba enamorado de ___, y que cualquier cosa podría herirlo. Le preocupaba su mejor amigo. ____ era una buena chica, y no estaba actuando así sin algún motivo, o algo que le estuviese sucediendo. Pero la pregunta era ¿qué rayos sucedía?
-He intentado preguntarle… ¡ni te imaginas cuantas veces! –dijo Tom mientras su mano pasaba por sus rastas, estaba nervioso. –hoy discutimos, porque le dije que no confiaba en mí, pero aún así ella dijo que no sucedía nada.
-Yo también le he preguntado, y siempre responde “estoy cansada” –dijo Jess, Isaias tomó su mano, y le dio un cariñoso apretón, dándole ánimo. Ella le sonrió débilmente –me preocupa, es mi mejor amiga, y es obvio que algo sucede. –Tom asintió.
-Todo comenzó a cambiar luego del baile ¿sabes? –Tom recordó a su novia algo diferente ese día, pero nada muy preocupante. Los días siguientes a eso, se había notado un brusco cambio en su personalidad. Extrañaba a su ____, la ____ cariñosa, tierna, sonriente y divertida. ¿Qué le estaba pasando? Estaba con el ánimo por los suelos.
-Tranquilo Tom… debemos averiguar que sucede, te aseguro que las cosas estarán mejor –dijo ella palmeándole el hombro cariñosamente. Tom sonrió débilmente.
-Eso espero Jess… -dijo Tom mientras miraba a su amiga y a su mejor amigo.
Capítulo 36
Tom miraba atento la hoja sobre la que estaba escribiendo. La solicitud a la universidad le pedía una serie de datos, y cuando se desconcentraba, podía poner cualquier estupidez. ____ estaba junto a él, callada como le era habitual estos días.
-Fecha de nacimiento –musitó Tom.
-No puedes olvidar tu fecha de nacimiento –dijo ____ rodando los ojos.
-1 de Septiembre de… -Tom mordió el lápiz.
-1989 –dijo ____ riéndose suavemente.
-Exacto –dijo él riéndose. Le besó la mejilla. Ella sonrió débilmente.
Terminó de llenar el papel, lo entregó y tomó la mano de ___ para ir a buscar su auto. Luego pasó su brazo rodeándole los hombros, ella no dijo nada, tampoco se resistió. Aún sentía protección en los brazos de Tom, como si el fuese a dar la vida por ella. No quería pensar mucho respecto a su relación, o terminaría llorando frente a Tom, lo que le haría continuar su interrogatorio diario. Y no tenía más mentiras, se le habían agotado. Subieron al auto en silencio. Tom encendió el motor.
-Ponte el cinturón de seguridad –le ordenó a ____. Ella obedeció. –seguridad primero –dijo con una sonrisa torcida, lo que marcó sus hoyuelos. ____ sonrió.
-Si chocamos y nos volcamos, te aseguro que no servirá de mucho –dijo ella burlona.
-Sí sirve –contradijo Tom –además, no tienes que pensar de esa forma, mejor pensar que si no te lo pones, vendrá un policía y nos multará.
-No sabes lo que puede pasar, es destino, quizás estamos destinados a morir –dijo ella. Tom sonrió otra vez, mientras miraba hacia el frente.
-Eso siempre ha sido así, estamos destinados a morir. No sabemos cuando ni donde. –dijo Tom –pero hay que disfrutar cada segundo de vida que aún tienes. ¿Por qué tentar al destino arriesgándote? Mejor disfruta, cuídate, y sé feliz.
-Mhmm… -dijo ella. ¿Ser feliz? Últimamente le era imposible.
-Y si morimos ahora, bueno estamos juntos, nos amamos, y podré morir tranquilo pensando que logré estar contigo, vencí todo y te dije que estaba enamorado de ti. ¿Qué mas puedo pedir? –ella sonrió mordiéndose el labio. Ese maldito nudo en la garganta otra vez. ¿Qué más podía pedir ella? Tom era todo lo que necesitaba, sería una locura creer que hubiese alguien que la amara más, que la hiciese sentir viva y tan bien como el lo lograba. Era hermoso pensarlo de esa manera. Tom era suyo, le pertenecía. Y ella era de él. Aunque claramente no todo era color de rosa como se veía. Su vida se estaba transformando en un infierno, uno silencioso, que estaba viviendo sola. No necesitaba arrastrar a Tom a eso. ¿Para qué hacerlo pasar un mal rato? Quizás todo acabaría pronto, aunque al parecer, ella tendría que tomar una decisión para que todo terminara. Y tenía miedo de hacerlo. La mejor alternativa que barajaba, tenía un sacrificio, y uno enorme. Miró a Tom sonriendo, sus ojos cafeces ambarinos brillando. ¿Sacrificaría eso? Bueno, ahora su vida era una verdadera mierda y estaba arrastrando inconscientemente a Tom a ello. Quizás era mejor tomar la alternativa, y hacer el sacrificio ahora, antes de que empeorara.
-¿Qué tanto piensas? –Tom interrumpió sus pensamientos. Ella lo miró, el seguía con esa sonrisa y sus hoyuelos marcados. Sí, sería el peor sacrificio. Pero no podía seguir así.
-Yo… -¿otra mentira? –nada, solo es un bonito día –dijo ella mirando por la ventana.
-Cierto –concordó Tom. –hey –su mano estaba sobre el muslo de ____. Pararon en un semáforo en rojo. –te amo –sus miradas se cruzaron. (¡Mierda Tom! Me estás haciendo esto más difícil), pensó. ¿Dejarlo? No, no podía pensar en dejarlo sin que doliera, sin que quemara por dentro. No quería llorar, no frente a Tom. No quería tener que volver a mentirle, diciéndole que todo estaba bien, cuando nada lo estaba.
-Yo también te amo Tom –dijo ella. –con toda mi vida.
Tom sonrió otra vez. ¿Cómo era posible que una mujer lo hiciera inmensamente feliz con un par de palabras? Ahora sabía a lo que se refería Robin cuando hablaba del amor. A veces crees que amas, pero solo es cariño. Pero el estaba seguro que la amaba. “El amor es cuando, ella dice la estupidez más grande, pero solo oyendo su voz, sonríes como un tarado. Cuando ella se enoja y te grita, te enfadas mucho, pero no puedes estar mucho sin necesitarla. Cuando te percatas de cada defecto, pero sientes que sin eso, no sería ella. Es amar, aceptar, tolerar, y respetar. Eso es amor, a veces tardas en encontrarlo, pero a veces te das cuenta que siempre ha estado ahí”
Y tenía toda la razón. No podía estar mucho sin necesitara. Amaba sus defectos, y amaba cada cosa que ella hacía. Era perfecta para él, era perfecta a su manera. ¡Dios, que cursi sonaba! Pero así era el amor, las chicas los transformaban.
-¿Vienes a mi casa hoy? –preguntó Tom.
-Está bien –dijo ella sonriendo. Tom sonrió y apretó un poco más el acelerador.
Tom miraba atento la hoja sobre la que estaba escribiendo. La solicitud a la universidad le pedía una serie de datos, y cuando se desconcentraba, podía poner cualquier estupidez. ____ estaba junto a él, callada como le era habitual estos días.
-Fecha de nacimiento –musitó Tom.
-No puedes olvidar tu fecha de nacimiento –dijo ____ rodando los ojos.
-1 de Septiembre de… -Tom mordió el lápiz.
-1989 –dijo ____ riéndose suavemente.
-Exacto –dijo él riéndose. Le besó la mejilla. Ella sonrió débilmente.
Terminó de llenar el papel, lo entregó y tomó la mano de ___ para ir a buscar su auto. Luego pasó su brazo rodeándole los hombros, ella no dijo nada, tampoco se resistió. Aún sentía protección en los brazos de Tom, como si el fuese a dar la vida por ella. No quería pensar mucho respecto a su relación, o terminaría llorando frente a Tom, lo que le haría continuar su interrogatorio diario. Y no tenía más mentiras, se le habían agotado. Subieron al auto en silencio. Tom encendió el motor.
-Ponte el cinturón de seguridad –le ordenó a ____. Ella obedeció. –seguridad primero –dijo con una sonrisa torcida, lo que marcó sus hoyuelos. ____ sonrió.
-Si chocamos y nos volcamos, te aseguro que no servirá de mucho –dijo ella burlona.
-Sí sirve –contradijo Tom –además, no tienes que pensar de esa forma, mejor pensar que si no te lo pones, vendrá un policía y nos multará.
-No sabes lo que puede pasar, es destino, quizás estamos destinados a morir –dijo ella. Tom sonrió otra vez, mientras miraba hacia el frente.
-Eso siempre ha sido así, estamos destinados a morir. No sabemos cuando ni donde. –dijo Tom –pero hay que disfrutar cada segundo de vida que aún tienes. ¿Por qué tentar al destino arriesgándote? Mejor disfruta, cuídate, y sé feliz.
-Mhmm… -dijo ella. ¿Ser feliz? Últimamente le era imposible.
-Y si morimos ahora, bueno estamos juntos, nos amamos, y podré morir tranquilo pensando que logré estar contigo, vencí todo y te dije que estaba enamorado de ti. ¿Qué mas puedo pedir? –ella sonrió mordiéndose el labio. Ese maldito nudo en la garganta otra vez. ¿Qué más podía pedir ella? Tom era todo lo que necesitaba, sería una locura creer que hubiese alguien que la amara más, que la hiciese sentir viva y tan bien como el lo lograba. Era hermoso pensarlo de esa manera. Tom era suyo, le pertenecía. Y ella era de él. Aunque claramente no todo era color de rosa como se veía. Su vida se estaba transformando en un infierno, uno silencioso, que estaba viviendo sola. No necesitaba arrastrar a Tom a eso. ¿Para qué hacerlo pasar un mal rato? Quizás todo acabaría pronto, aunque al parecer, ella tendría que tomar una decisión para que todo terminara. Y tenía miedo de hacerlo. La mejor alternativa que barajaba, tenía un sacrificio, y uno enorme. Miró a Tom sonriendo, sus ojos cafeces ambarinos brillando. ¿Sacrificaría eso? Bueno, ahora su vida era una verdadera mierda y estaba arrastrando inconscientemente a Tom a ello. Quizás era mejor tomar la alternativa, y hacer el sacrificio ahora, antes de que empeorara.
-¿Qué tanto piensas? –Tom interrumpió sus pensamientos. Ella lo miró, el seguía con esa sonrisa y sus hoyuelos marcados. Sí, sería el peor sacrificio. Pero no podía seguir así.
-Yo… -¿otra mentira? –nada, solo es un bonito día –dijo ella mirando por la ventana.
-Cierto –concordó Tom. –hey –su mano estaba sobre el muslo de ____. Pararon en un semáforo en rojo. –te amo –sus miradas se cruzaron. (¡Mierda Tom! Me estás haciendo esto más difícil), pensó. ¿Dejarlo? No, no podía pensar en dejarlo sin que doliera, sin que quemara por dentro. No quería llorar, no frente a Tom. No quería tener que volver a mentirle, diciéndole que todo estaba bien, cuando nada lo estaba.
-Yo también te amo Tom –dijo ella. –con toda mi vida.
Tom sonrió otra vez. ¿Cómo era posible que una mujer lo hiciera inmensamente feliz con un par de palabras? Ahora sabía a lo que se refería Robin cuando hablaba del amor. A veces crees que amas, pero solo es cariño. Pero el estaba seguro que la amaba. “El amor es cuando, ella dice la estupidez más grande, pero solo oyendo su voz, sonríes como un tarado. Cuando ella se enoja y te grita, te enfadas mucho, pero no puedes estar mucho sin necesitarla. Cuando te percatas de cada defecto, pero sientes que sin eso, no sería ella. Es amar, aceptar, tolerar, y respetar. Eso es amor, a veces tardas en encontrarlo, pero a veces te das cuenta que siempre ha estado ahí”
Y tenía toda la razón. No podía estar mucho sin necesitara. Amaba sus defectos, y amaba cada cosa que ella hacía. Era perfecta para él, era perfecta a su manera. ¡Dios, que cursi sonaba! Pero así era el amor, las chicas los transformaban.
-¿Vienes a mi casa hoy? –preguntó Tom.
-Está bien –dijo ella sonriendo. Tom sonrió y apretó un poco más el acelerador.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPITULOS ... YA FALTA POCO PARA QUE TERMINE LA PRIMERA TERMPORADA ... LA SEPARERE EN DOS PORQUE MIS CHICOS CAMBIAN UN POCO Y HARE OTRO BLOG ... BUENO QUE ESTEN BIEN Y YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... ADIOS ...
martes, 10 de noviembre de 2015
NUEVA NOVELA ..
http://1sagaoscura-principe-tomoscuro.blogspot.mx/
HOLA!!! ESPERO ESTA NOVELA SI LA LLENEN DE SUS COMENTARIOS Y ME PERMITAN CONTINUARLOS TODOS LOS DIAS ... ESPERO Y LA SIGAN Y COMENTEN MUCHO ... LA NOVELA DE ENTREGATE SE CANCELA ... QUEDA ESTA EN LUGAR DE MI HOMBRE ... HASTA PRONTO :))
HOLA!!! ESPERO ESTA NOVELA SI LA LLENEN DE SUS COMENTARIOS Y ME PERMITAN CONTINUARLOS TODOS LOS DIAS ... ESPERO Y LA SIGAN Y COMENTEN MUCHO ... LA NOVELA DE ENTREGATE SE CANCELA ... QUEDA ESTA EN LUGAR DE MI HOMBRE ... HASTA PRONTO :))
.- fall in love .- 29 30 31 y 32
Capítulo 29
Dos días en que el no fue a verla. Dos días en que prácticamente se olvidó de ella, eso creía, pero no, Tom solo intentaba encontrar la forma de aconsejarla y ayudarla. No quería verla mal otra vez. Caminó directamente a su casa, tocó el timbre y justamente ella salió a recibirlo.
-¿Tom? –preguntó insegura. El le sonrió cálidamente, en gesto de disculpas, y ella se lanzó a darle un abrazo, de aquellos abrazos que llegan cuando más los necesitas. Ambos cerraron los ojos, disfrutando el calor del otro.
-Siento haberme alterado… -susurró Tom en su oído –te amo, y solo quiero protegerte.
-Perdóname Tom –dijo ella con los ojos llenos de lágrimas –estaba muy deprimida, y no pensé en nada y…
-Shh… -la interrumpió –sé que ahora no volverás a hacerlo, solo quiero verte bien mi vida –susurró cerca de sus labios. –te amo princesa.
-Yo también te amo –dijo ella dándole un beso muy apasionado. Tom la elevó un poco en el aire mientras se besaban. Ambos rieron, sin separarse.
-Queda solo una semana para el baile, este sábado –dijo Tom con una coqueta sonrisa -¿tendría yo el honor de que mi acompañante sea usted, señorita? –preguntó fingiendo una reverencia. _____ río divertida.
-Por supuesto que podría acompañarlo, señor Kaulitz –dijo ella riéndose con suavidad.
-¿Necesitas ir a comprar vestido? –preguntó Tom.
-Sí, pero esta vez, no irás tú –dijo ella con una coqueta sonrisa.
-¿Y por qué no? –preguntó el frunciendo el ceño.
-Porque será sorpresa –susurró ella en su oído. Tom se mordió el labio de forma traviesa.
-Bueno, si mi novia quiere darme una sorpresa… -dijo Tom sonriendo. Ella arqueó una ceja.
-¿Novia? –preguntó ella. Tom se mordió los labios, recordando que aún no se lo pedía. Tampoco tenía algún día especial para hacerlo.
-Bueno, amiga, chica, a no ser… que quieras ser mi novia –dijo Tom mirándola directamente a los ojos.
-No me lo has preguntado –dijo ella mordiéndose los labios también. Tom se tensó un poco, esos simples gestos lo provocaban.
-Señorita _____ _______ Krauel –dijo Tom con una coqueta y traviesa sonrisa, mientras se arrodillaba y le tomaba la mano -¿aceptaría usted ser mi novia? Prometo cuidarla y protegerla, serle fiel y prontamente casarme con usted –ambos se rieron divertidos. Ella lo miró con una sonrisa, no podía creer todo esto, pero aún así…
-Sí, si quiero –dijo ella riéndose. Rodeo el cuello de Tom con sus brazos, mientras el la tomaba por la cintura y le daba un beso con mucha pasión. Se abrazaron luego de eso, mientras Tom cerraba los ojos. Absolutamente todo lo que siempre deseó se estaba cumpliendo. Esperaba que el momento durara, realmente lo necesitaba. La apretó más contra él.
-Te amo hermosa, no lo olvides jamás –ella sonrió mientras seguía apoyada en su pecho. Y podría estar toda la vida así.
Tom y ____ esa misma tarde decidieron ir al cine. Les quedaban solamente tres días de colegio, pues eran las despedidas y todo eso. Así que no tomaban con mayor importancia el hecho de ir a clases al día siguiente. Vieron una película de acción, a pedido de Tom. A ambos les pareció bastante buena, luego de eso fueron a comprar un helado, pues ____ era fanática de ellos. Tom siempre sabía que en una calurosa tarde, debía tener un helado para ella.
-Amo el helado –dijo ella mientras pasaba su lengua por el helado de vainilla. Tom la miró divertido, mientras se mordía el labio algo nervioso.
-En todos estos años, créeme que si me he dado cuenta –dijo él mientras le tomaba la mano.
-¡Miren a quién tenemos aquí! –esa voz repugnante, pensó ____. Ambos voltearon, Amy, Bill y Felicity estaban parados justo atrás de ellos.
-Que grata sorpresa –dijo Tom con cierta ironía fulminando con la mirada a Bill.
-La bella y la bestia –musitó Bill.
-Más bien, el bello y la bestia –dijo Felicity mirando despectivamente a ____.
-Bueno, gusto verlos, nos vamos –dijo Tom tomando fuertemente de la mano a ____.
-Así que… por fin te tomaron en cuenta, Kaulitz –replicó Bill antes de que se fueran. Tom lo fulminó con la mirada.
-Si, y lo mejor que pude haber hecho –contestó ____ antes de que Tom dijera algo.
-¿Fue lástima querida ____? –preguntó Bill arqueando una ceja.
-No, es amor, algo que tú no conoces –dijo ella guiñándole un ojo. Tom sonrió.
-Espera un tiempo, tendrán sexo, y el te dejará –agregó Felicity –no creas que eres demasiado especial, lo hace con todas, te dice que te ama y luego te lleva a la cama, entonces te deja –dijo Felicity –o quizás solo es una apuesta de las que suele hacer con las chicas –dijo ella. Tom la fulminó con la mirada.
-La gran diferencia, es que las que se prestan para tener sexo y apenas te conocen, no son chicas a las que le diría te amo. –dijo Tom guiñándole un ojo.
-¿Con quién apostaste esta vez, Kaulitz? –preguntó Amy.
-Ya déjenlo, si tampoco tener a esta puta es tan difícil, un par de miradas y corre hasta ti –dijo Bill de forma despectiva. La gota que derramo el vaso. Tom comenzó a caminar amenazadoramente hacia Bill, pero ____ se puso frente a él.
-No Tom –susurró ella –no lo hagas.
-¿Ves? Tu novia me defiende, solo porque le gusto que me acostara con ella –Tom en un hábil movimiento, movió a ______ y se tiró sobre Bill, ambos cayeron al piso bruscamente, comenzaron a golpearse. ____ estaba desesperada, mientras Amy y Felicity reían. Tom le dio un puñetazo en los labios, pero Bill le lanzó uno al ojo. Se golpearon con odio, hasta que Bill se levantó rápido y le dio una patada en el estómago a Tom, quien gimió de dolor, el le dio otra, riéndose burlón. Entonces ____ no lo soportó y se lanzó sobre la espalda de Bill, arañándole los brazos. Bill le dio un codazo para que lo soltara, y este llegó a las costillas de ____. Entonces, ella gimió y Bill golpeó otra vez a Tom, demasiado fuerte, esta vez, el muchacho escupió sangre. ___ se horrorizó. Para su suerte, dos policías pasaban por el lugar y vieron la escena. Bill iba a correr, pero lo detuvieron. Amy y Felicity corrieron del lugar. La policía tomó a Bill detenido y llamó al carro policial. Tom con ayuda de su novia y uno de los uniformados logró levantarse.
-Necesitamos ir a un hospital –le rogó ___ al policía.
-Ahí viene el carro –dijo indicando el auto policial –los llevaremos a ver las lesiones y luego a la comisaría –replicó el policía.
-Amor, tranquila, estoy bien –dijo Tom abrazándola.
-Tom, mírate, no estás bien –dijo ella. Efectivamente, los labios de Tom sangraban, tenía un gran enrojecimiento en el ojo y en las mejillas, probablemente moretones luego.
-Si estoy bien mi amor, solo son unos golpes –dijo con la voz entrecortada. Dos carros policiales llegaron al lugar, en uno de ellos subieron a Bill esposado y en otro a Tom y a ____. Ella lloraba aún temblorosa, realmente estaba preocupada por Tom, sacó una pañoleta de su bolso, que usualmente usaba como cintillo y la puso la comisura de los labios de Tom, que no dejaban de sangrar. Tom se recostó un poco y cerró los ojos. Le dolía todo el cuerpo, demasiado. Pero no quería que ella se diera cuenta o se preocuparía más de la cuenta. Su estómago le dolía, los músculos de todo el cuerpo, y sentía como su nariz y labios sangraban.
Llegaron al hospital, ambos entraron en salitas diferentes, a ella la revisaron pero nada andaba mal con ella, solo sabía que se le iba a formar un buen moretón en las costillas. Suspiró y se dispuso a esperar a Tom. Cuando salió, llevaba algodones en la nariz, un poco de algo que era como una crema en los labios, y en otras zonas enrojecidas de su rostro. Caminaba lento, se notaba adolorido. Sonrió un poco al ver a su novia. El policía les indicó que fueran al auto, necesitaban ir a la comisaría.
-Apenas salgamos de aquí, irás a dormir –indicó su novia. El asintió.
Llegaron a la comisaría, ahí estaba Bill. Los llevaron a una sala, a declarar.
-Entonces niños ¿cómo ocurrió esto? –preguntó el policía. _____ levantó la mano como si estuviera en el colegio. –señorita…
-Mi novio y yo caminábamos tranquilos, y él se acercó con dos chicas de la escuela a molestarnos, me dijo cosas horribles, y ahí comenzó todo –dijo ella –luego comenzó a golpear a Tom en el suelo –dijo indicando a su novio –y me lancé sobre él, me dio un codazo y bueno, ahí llegaron ustedes.
-Pero él comenzó –dijo Bill mirándonos con odio.
-Tú la llamaste puta. –replicó Tom con odio.
-Es lo que es –dijo Bill fulminando a ____ con la mirada. Ella no lo miró.
-Jóvenes, es suficiente –dijo mirándolos a ambos. –bien, ustedes dos se pueden ir –dijo indicando a Tom y a ____ -no quiero verlos en algo así otra vez –ambos asintieron –en cuanto a ti, te quedas dos horas, por no mostrar respeto. –Bill hizo una mueca de enfado. Tom tomó de la mano a ___, y como pudo caminó hasta afuera.
-Amor, llamaré a Isaias por si puede venir por nosotros –dijo Tom, ____ asintió. Isaias pasó por ellos, se preocupó bastante por Tom, luego los dejó en casa de Tom. Simone, su madre, escandalizó bastante al verlo llegar herido, pero Tom la tranquilizó diciéndole que estaría bien. Simone lo regañó por ponerse a pelear en la calle. Pero ____ la tranquilizó contándole todo. Los dejó por fin solos, porque su novia se ofreció para cuidarlo.
-Siento esto –dijo Tom.
-Yo lo siento Tom, fue Bill… no debí haberme metido con ese imbécil –dijo ella rodando los ojos.
-No te preocupes linda, ya pasó –sonrió. –mañana es tu cumpleaños, y estaré todo magullado –dijo frunciendo el ceño.
-Pero estarás conmigo, después de muchos cumpleaños, esta vez, eres oficialmente mi novio –ambos sonrieron. –no sé como no me di cuenta antes.
-Quizás porque me comporté como un tonto –dijo Tom –intentando aparentar algo que no era. Pero ya no importa, estoy contigo y me transformé en un cursi –ella sonrió y le besó cortamente los labios. -¿te quedarás conmigo?
-Sí, apenas sean las doce, seré mayor de edad y podré hacer lo que quiera –Tom soltó una risa.
-Muy madura –dijo Tom rodando los ojos. Ella se río.
-Bien –dijo ella –sácate la polera. –Tom la miró sorprendido, prácticamente se le salieron los ojos. Sintió un calor recorrerle todo el cuerpo. Pero ella comenzó a reírse –no seas pervertido Tom, solo veré que tal están esos golpes –dijo rodando los ojos.
-Graciosa –dijo Tom mientras se quitaba la polera. Se recostó mientras ella miraba su abdomen. Intentó concentrarse y no parecer perturbada en absoluto con el torso desnudo de Tom.
-Eso se va a poner más feo ¿los ineficientes médicos no te dieron ninguna crema o algo así? –preguntó ella arqueando una ceja. Tom sonrió, mientras su mano iba a la mejilla de ella.
-Me dieron unas pastillas por sí me duele demasiado –contestó Tom.
-Traeré hielo –anunció ella. Se levantó, Tom la observó salir de su habitación. Sonrió triunfante, le encantaba que se preocupara por él. Se sentía pleno, todo parecía mil veces mejor. Ella volvió con tres bolsas de hielo de diferentes tamaños. –bien, ponte esta en el estómago, justo donde terminan las costillas.
-Pero está fría –protestó Tom. Ella arqueó una ceja, y le sonrió coqueta. Tom se mordió el labio cuando ella se acercó a él de manera sensual. Lo iba a besar, hasta que Tom gimió, pues ella había puesto la bolsa de hielo en su estómago. -¡AH! –chilló mientras cerraba los ojos –loca –dijo fulminándola con la mirada, ella sonrió divertida. –tramposa.
-Lo siento, eres muy terco lindo –dijo mientras tomaba otra bolsa de hielo y la ponía bajo su ojo. Tom cerró los ojos. –es para que no se vean tan mal mi amor –le dijo con dulzura.
-Eres una dulzura –dijo él irónicamente –está muy frío el de mi panza, quema.
-Lo siento, realmente es por tu bien –el suspiró frustrado. -¿qué hora es?
-Diez y media –dijo Tom.
-Avisaré a Clare que me quedo aquí –dijo ella mientras tomaba el celular.
-A tu madre –corrigió Tom.
-Lo que sea –dijo ella rodando los ojos. Tom suspiró. La madre de ___ le permitió quedarse con Tom, claramente, era mejor para ella, podía estar con Rob tranquila. –bien, me quedo contigo –dijo dándole un suave beso en los labios.
-Me gusta la idea –dijo Tom –mucho hielo por hoy –se sacó el hielo de su panza, lo dejó sobre la mesita de noche, ella dejó el que le tenía en la cara también –ven acá preciosa –ella se recostó, abrazando con mucho cuidado a Tom. Sus manos se entrelazaron casi por acción propia. –el día que… -Tom comenzó a hablar de pronto –el día que te vi los cortes… bueno, antes de eso… ¿te diste cuenta de lo que hicimos? –preguntó Tom mientras miraba el techo.
-Uhm –ella se sonrojó de inmediato –fue algo… extraño.
-Fue mejor que no pasara –contestó Tom. Ella frunció el ceño.
-¿Por qué? –preguntó.
-Porque… -se sentó para poder mirarla a los ojos –no quiero que seas una más de las otras, digo, no quiero que sea algo de locura del momento… ¿entiendes –ella sonrió –tu primera vez debe ser más que eso…
-Eres un cursi –dijo ella mientras miraba con ternura esos ojos cafeces ambarinos que la volvían loca –pero no me interesa donde ni cuando Tom, si es contigo, está todo bien.
-¿Estás segura? –preguntó Tom –digo, debes estar muy enamorada para hacerlo y… -ella le tomó las mejillas de forma muy cuidadosa.
-Estoy segura de que te amo –dijo ella mirándolo a los ojos. Tom la miró embobado. Se acercó lentamente a sus labios y cerró los ojos. Ese beso fue diferente, algo cambió, algo que ninguno de los dos notó. Sus labios se movieron suavemente, disfrutando el momento. Pero la puerta se abrió y ambos se separaron de golpe.
-¡Perdón! –la voz de Simone hizo que ambos soltaran una risa nerviosa. Ella los miró con sorpresa, Tom estaba sin camisa.
-No me mires así –dijo Tom –no es lo que crees, estaba poniéndome hielo.
-Uff… creí que… -Simone rodó los ojos –no importa, Tom, ven un momento lindo. -___ les sonrió. Tom le dio un beso en la frente y salió de su habitación, cerrando la puerta. Ella se sentó en la cama de Tom, su piel estaba erizada, sus manos temblaban. Algo sucedía, algo había cambiado entre ella y Tom, no sabía que muy claramente, pero sabía que era importante. Recordó lo que Tom habló sobre su primera vez, y sonrió. Ella ahora sabía lo que quería. Antes le parecía un tema tan lejano, no se entregaría a cualquiera. Pero ahora le parecía la mejor idea del mundo. Era algo así como ¿destino? Quizás, pero sabía que Tom era ese “indicado”. No le interesaba lo que el hubiese hecho antes. Eso era pasado, Tom era su presente, su ahora. Le seguía dando vueltas en la cabeza la conversación con Tom. De alguna manera, sabía que ocurriría tarde o temprano, y con él. Quizás ahora se estaba dando cuenta que estaba lista.
Dos días en que el no fue a verla. Dos días en que prácticamente se olvidó de ella, eso creía, pero no, Tom solo intentaba encontrar la forma de aconsejarla y ayudarla. No quería verla mal otra vez. Caminó directamente a su casa, tocó el timbre y justamente ella salió a recibirlo.
-¿Tom? –preguntó insegura. El le sonrió cálidamente, en gesto de disculpas, y ella se lanzó a darle un abrazo, de aquellos abrazos que llegan cuando más los necesitas. Ambos cerraron los ojos, disfrutando el calor del otro.
-Siento haberme alterado… -susurró Tom en su oído –te amo, y solo quiero protegerte.
-Perdóname Tom –dijo ella con los ojos llenos de lágrimas –estaba muy deprimida, y no pensé en nada y…
-Shh… -la interrumpió –sé que ahora no volverás a hacerlo, solo quiero verte bien mi vida –susurró cerca de sus labios. –te amo princesa.
-Yo también te amo –dijo ella dándole un beso muy apasionado. Tom la elevó un poco en el aire mientras se besaban. Ambos rieron, sin separarse.
-Queda solo una semana para el baile, este sábado –dijo Tom con una coqueta sonrisa -¿tendría yo el honor de que mi acompañante sea usted, señorita? –preguntó fingiendo una reverencia. _____ río divertida.
-Por supuesto que podría acompañarlo, señor Kaulitz –dijo ella riéndose con suavidad.
-¿Necesitas ir a comprar vestido? –preguntó Tom.
-Sí, pero esta vez, no irás tú –dijo ella con una coqueta sonrisa.
-¿Y por qué no? –preguntó el frunciendo el ceño.
-Porque será sorpresa –susurró ella en su oído. Tom se mordió el labio de forma traviesa.
-Bueno, si mi novia quiere darme una sorpresa… -dijo Tom sonriendo. Ella arqueó una ceja.
-¿Novia? –preguntó ella. Tom se mordió los labios, recordando que aún no se lo pedía. Tampoco tenía algún día especial para hacerlo.
-Bueno, amiga, chica, a no ser… que quieras ser mi novia –dijo Tom mirándola directamente a los ojos.
-No me lo has preguntado –dijo ella mordiéndose los labios también. Tom se tensó un poco, esos simples gestos lo provocaban.
-Señorita _____ _______ Krauel –dijo Tom con una coqueta y traviesa sonrisa, mientras se arrodillaba y le tomaba la mano -¿aceptaría usted ser mi novia? Prometo cuidarla y protegerla, serle fiel y prontamente casarme con usted –ambos se rieron divertidos. Ella lo miró con una sonrisa, no podía creer todo esto, pero aún así…
-Sí, si quiero –dijo ella riéndose. Rodeo el cuello de Tom con sus brazos, mientras el la tomaba por la cintura y le daba un beso con mucha pasión. Se abrazaron luego de eso, mientras Tom cerraba los ojos. Absolutamente todo lo que siempre deseó se estaba cumpliendo. Esperaba que el momento durara, realmente lo necesitaba. La apretó más contra él.
-Te amo hermosa, no lo olvides jamás –ella sonrió mientras seguía apoyada en su pecho. Y podría estar toda la vida así.
Tom y ____ esa misma tarde decidieron ir al cine. Les quedaban solamente tres días de colegio, pues eran las despedidas y todo eso. Así que no tomaban con mayor importancia el hecho de ir a clases al día siguiente. Vieron una película de acción, a pedido de Tom. A ambos les pareció bastante buena, luego de eso fueron a comprar un helado, pues ____ era fanática de ellos. Tom siempre sabía que en una calurosa tarde, debía tener un helado para ella.
-Amo el helado –dijo ella mientras pasaba su lengua por el helado de vainilla. Tom la miró divertido, mientras se mordía el labio algo nervioso.
-En todos estos años, créeme que si me he dado cuenta –dijo él mientras le tomaba la mano.
-¡Miren a quién tenemos aquí! –esa voz repugnante, pensó ____. Ambos voltearon, Amy, Bill y Felicity estaban parados justo atrás de ellos.
-Que grata sorpresa –dijo Tom con cierta ironía fulminando con la mirada a Bill.
-La bella y la bestia –musitó Bill.
-Más bien, el bello y la bestia –dijo Felicity mirando despectivamente a ____.
-Bueno, gusto verlos, nos vamos –dijo Tom tomando fuertemente de la mano a ____.
-Así que… por fin te tomaron en cuenta, Kaulitz –replicó Bill antes de que se fueran. Tom lo fulminó con la mirada.
-Si, y lo mejor que pude haber hecho –contestó ____ antes de que Tom dijera algo.
-¿Fue lástima querida ____? –preguntó Bill arqueando una ceja.
-No, es amor, algo que tú no conoces –dijo ella guiñándole un ojo. Tom sonrió.
-Espera un tiempo, tendrán sexo, y el te dejará –agregó Felicity –no creas que eres demasiado especial, lo hace con todas, te dice que te ama y luego te lleva a la cama, entonces te deja –dijo Felicity –o quizás solo es una apuesta de las que suele hacer con las chicas –dijo ella. Tom la fulminó con la mirada.
-La gran diferencia, es que las que se prestan para tener sexo y apenas te conocen, no son chicas a las que le diría te amo. –dijo Tom guiñándole un ojo.
-¿Con quién apostaste esta vez, Kaulitz? –preguntó Amy.
-Ya déjenlo, si tampoco tener a esta puta es tan difícil, un par de miradas y corre hasta ti –dijo Bill de forma despectiva. La gota que derramo el vaso. Tom comenzó a caminar amenazadoramente hacia Bill, pero ____ se puso frente a él.
-No Tom –susurró ella –no lo hagas.
-¿Ves? Tu novia me defiende, solo porque le gusto que me acostara con ella –Tom en un hábil movimiento, movió a ______ y se tiró sobre Bill, ambos cayeron al piso bruscamente, comenzaron a golpearse. ____ estaba desesperada, mientras Amy y Felicity reían. Tom le dio un puñetazo en los labios, pero Bill le lanzó uno al ojo. Se golpearon con odio, hasta que Bill se levantó rápido y le dio una patada en el estómago a Tom, quien gimió de dolor, el le dio otra, riéndose burlón. Entonces ____ no lo soportó y se lanzó sobre la espalda de Bill, arañándole los brazos. Bill le dio un codazo para que lo soltara, y este llegó a las costillas de ____. Entonces, ella gimió y Bill golpeó otra vez a Tom, demasiado fuerte, esta vez, el muchacho escupió sangre. ___ se horrorizó. Para su suerte, dos policías pasaban por el lugar y vieron la escena. Bill iba a correr, pero lo detuvieron. Amy y Felicity corrieron del lugar. La policía tomó a Bill detenido y llamó al carro policial. Tom con ayuda de su novia y uno de los uniformados logró levantarse.
-Necesitamos ir a un hospital –le rogó ___ al policía.
-Ahí viene el carro –dijo indicando el auto policial –los llevaremos a ver las lesiones y luego a la comisaría –replicó el policía.
-Amor, tranquila, estoy bien –dijo Tom abrazándola.
-Tom, mírate, no estás bien –dijo ella. Efectivamente, los labios de Tom sangraban, tenía un gran enrojecimiento en el ojo y en las mejillas, probablemente moretones luego.
-Si estoy bien mi amor, solo son unos golpes –dijo con la voz entrecortada. Dos carros policiales llegaron al lugar, en uno de ellos subieron a Bill esposado y en otro a Tom y a ____. Ella lloraba aún temblorosa, realmente estaba preocupada por Tom, sacó una pañoleta de su bolso, que usualmente usaba como cintillo y la puso la comisura de los labios de Tom, que no dejaban de sangrar. Tom se recostó un poco y cerró los ojos. Le dolía todo el cuerpo, demasiado. Pero no quería que ella se diera cuenta o se preocuparía más de la cuenta. Su estómago le dolía, los músculos de todo el cuerpo, y sentía como su nariz y labios sangraban.
Llegaron al hospital, ambos entraron en salitas diferentes, a ella la revisaron pero nada andaba mal con ella, solo sabía que se le iba a formar un buen moretón en las costillas. Suspiró y se dispuso a esperar a Tom. Cuando salió, llevaba algodones en la nariz, un poco de algo que era como una crema en los labios, y en otras zonas enrojecidas de su rostro. Caminaba lento, se notaba adolorido. Sonrió un poco al ver a su novia. El policía les indicó que fueran al auto, necesitaban ir a la comisaría.
-Apenas salgamos de aquí, irás a dormir –indicó su novia. El asintió.
Llegaron a la comisaría, ahí estaba Bill. Los llevaron a una sala, a declarar.
-Entonces niños ¿cómo ocurrió esto? –preguntó el policía. _____ levantó la mano como si estuviera en el colegio. –señorita…
-Mi novio y yo caminábamos tranquilos, y él se acercó con dos chicas de la escuela a molestarnos, me dijo cosas horribles, y ahí comenzó todo –dijo ella –luego comenzó a golpear a Tom en el suelo –dijo indicando a su novio –y me lancé sobre él, me dio un codazo y bueno, ahí llegaron ustedes.
-Pero él comenzó –dijo Bill mirándonos con odio.
-Tú la llamaste puta. –replicó Tom con odio.
-Es lo que es –dijo Bill fulminando a ____ con la mirada. Ella no lo miró.
-Jóvenes, es suficiente –dijo mirándolos a ambos. –bien, ustedes dos se pueden ir –dijo indicando a Tom y a ____ -no quiero verlos en algo así otra vez –ambos asintieron –en cuanto a ti, te quedas dos horas, por no mostrar respeto. –Bill hizo una mueca de enfado. Tom tomó de la mano a ___, y como pudo caminó hasta afuera.
-Amor, llamaré a Isaias por si puede venir por nosotros –dijo Tom, ____ asintió. Isaias pasó por ellos, se preocupó bastante por Tom, luego los dejó en casa de Tom. Simone, su madre, escandalizó bastante al verlo llegar herido, pero Tom la tranquilizó diciéndole que estaría bien. Simone lo regañó por ponerse a pelear en la calle. Pero ____ la tranquilizó contándole todo. Los dejó por fin solos, porque su novia se ofreció para cuidarlo.
-Siento esto –dijo Tom.
-Yo lo siento Tom, fue Bill… no debí haberme metido con ese imbécil –dijo ella rodando los ojos.
-No te preocupes linda, ya pasó –sonrió. –mañana es tu cumpleaños, y estaré todo magullado –dijo frunciendo el ceño.
-Pero estarás conmigo, después de muchos cumpleaños, esta vez, eres oficialmente mi novio –ambos sonrieron. –no sé como no me di cuenta antes.
-Quizás porque me comporté como un tonto –dijo Tom –intentando aparentar algo que no era. Pero ya no importa, estoy contigo y me transformé en un cursi –ella sonrió y le besó cortamente los labios. -¿te quedarás conmigo?
-Sí, apenas sean las doce, seré mayor de edad y podré hacer lo que quiera –Tom soltó una risa.
-Muy madura –dijo Tom rodando los ojos. Ella se río.
-Bien –dijo ella –sácate la polera. –Tom la miró sorprendido, prácticamente se le salieron los ojos. Sintió un calor recorrerle todo el cuerpo. Pero ella comenzó a reírse –no seas pervertido Tom, solo veré que tal están esos golpes –dijo rodando los ojos.
-Graciosa –dijo Tom mientras se quitaba la polera. Se recostó mientras ella miraba su abdomen. Intentó concentrarse y no parecer perturbada en absoluto con el torso desnudo de Tom.
-Eso se va a poner más feo ¿los ineficientes médicos no te dieron ninguna crema o algo así? –preguntó ella arqueando una ceja. Tom sonrió, mientras su mano iba a la mejilla de ella.
-Me dieron unas pastillas por sí me duele demasiado –contestó Tom.
-Traeré hielo –anunció ella. Se levantó, Tom la observó salir de su habitación. Sonrió triunfante, le encantaba que se preocupara por él. Se sentía pleno, todo parecía mil veces mejor. Ella volvió con tres bolsas de hielo de diferentes tamaños. –bien, ponte esta en el estómago, justo donde terminan las costillas.
-Pero está fría –protestó Tom. Ella arqueó una ceja, y le sonrió coqueta. Tom se mordió el labio cuando ella se acercó a él de manera sensual. Lo iba a besar, hasta que Tom gimió, pues ella había puesto la bolsa de hielo en su estómago. -¡AH! –chilló mientras cerraba los ojos –loca –dijo fulminándola con la mirada, ella sonrió divertida. –tramposa.
-Lo siento, eres muy terco lindo –dijo mientras tomaba otra bolsa de hielo y la ponía bajo su ojo. Tom cerró los ojos. –es para que no se vean tan mal mi amor –le dijo con dulzura.
-Eres una dulzura –dijo él irónicamente –está muy frío el de mi panza, quema.
-Lo siento, realmente es por tu bien –el suspiró frustrado. -¿qué hora es?
-Diez y media –dijo Tom.
-Avisaré a Clare que me quedo aquí –dijo ella mientras tomaba el celular.
-A tu madre –corrigió Tom.
-Lo que sea –dijo ella rodando los ojos. Tom suspiró. La madre de ___ le permitió quedarse con Tom, claramente, era mejor para ella, podía estar con Rob tranquila. –bien, me quedo contigo –dijo dándole un suave beso en los labios.
-Me gusta la idea –dijo Tom –mucho hielo por hoy –se sacó el hielo de su panza, lo dejó sobre la mesita de noche, ella dejó el que le tenía en la cara también –ven acá preciosa –ella se recostó, abrazando con mucho cuidado a Tom. Sus manos se entrelazaron casi por acción propia. –el día que… -Tom comenzó a hablar de pronto –el día que te vi los cortes… bueno, antes de eso… ¿te diste cuenta de lo que hicimos? –preguntó Tom mientras miraba el techo.
-Uhm –ella se sonrojó de inmediato –fue algo… extraño.
-Fue mejor que no pasara –contestó Tom. Ella frunció el ceño.
-¿Por qué? –preguntó.
-Porque… -se sentó para poder mirarla a los ojos –no quiero que seas una más de las otras, digo, no quiero que sea algo de locura del momento… ¿entiendes –ella sonrió –tu primera vez debe ser más que eso…
-Eres un cursi –dijo ella mientras miraba con ternura esos ojos cafeces ambarinos que la volvían loca –pero no me interesa donde ni cuando Tom, si es contigo, está todo bien.
-¿Estás segura? –preguntó Tom –digo, debes estar muy enamorada para hacerlo y… -ella le tomó las mejillas de forma muy cuidadosa.
-Estoy segura de que te amo –dijo ella mirándolo a los ojos. Tom la miró embobado. Se acercó lentamente a sus labios y cerró los ojos. Ese beso fue diferente, algo cambió, algo que ninguno de los dos notó. Sus labios se movieron suavemente, disfrutando el momento. Pero la puerta se abrió y ambos se separaron de golpe.
-¡Perdón! –la voz de Simone hizo que ambos soltaran una risa nerviosa. Ella los miró con sorpresa, Tom estaba sin camisa.
-No me mires así –dijo Tom –no es lo que crees, estaba poniéndome hielo.
-Uff… creí que… -Simone rodó los ojos –no importa, Tom, ven un momento lindo. -___ les sonrió. Tom le dio un beso en la frente y salió de su habitación, cerrando la puerta. Ella se sentó en la cama de Tom, su piel estaba erizada, sus manos temblaban. Algo sucedía, algo había cambiado entre ella y Tom, no sabía que muy claramente, pero sabía que era importante. Recordó lo que Tom habló sobre su primera vez, y sonrió. Ella ahora sabía lo que quería. Antes le parecía un tema tan lejano, no se entregaría a cualquiera. Pero ahora le parecía la mejor idea del mundo. Era algo así como ¿destino? Quizás, pero sabía que Tom era ese “indicado”. No le interesaba lo que el hubiese hecho antes. Eso era pasado, Tom era su presente, su ahora. Le seguía dando vueltas en la cabeza la conversación con Tom. De alguna manera, sabía que ocurriría tarde o temprano, y con él. Quizás ahora se estaba dando cuenta que estaba lista.
Capítulo 30
Tom volvió y se pasaron el rato charlando, riéndose y recordando cosas de su infancia. Era divertido en cierta forma, ver el pasado y ahora, lo que eran y lo que son, y el como las cosas cambian.
Tom alrededor de las once y media, cerró los ojos y fingió haberse dormido. ____ suspiró, pese a que quería que Tom pasara las doce con ella, para esperar su cumpleaños, entendía que estuviese exhausto. Así que se acomodó en el lado de la cama que daba a la pared, y volteó dándole la espalda a Tom. Cerró los ojos y automáticamente se durmió.
Tom con sigilo, miró la hora en su celular. En diez minutos serían las doce. Se paró con cuidado, verificó si ella estaba dormida, y bajó donde estaba su madre con el gran pastel que habían comprado. Prendieron las velitas, mientras Tom se guardaba la pequeña cajita en el bolsillo. El regalo de ___. Su madre lo ayudó a subir con el pastel, eran las doce. Abrieron la puerta de la habitación de Tom, prendieron la luz y cantaron el feliz cumpleaños. Ella despertó y sonrió al ver la sorpresa. Tom había planeado todo.
-Feliz cumpleaños linda –dijo la madre de Tom mientras el sostenía el pastel, la abrazó y le besó la frente. Ella era como una madre para ____. No como su verdadera madre, Simone se preocupaba mucho más de ella.
-Gracias Simone, te agradezco todo lo que has hecho por mí –dijo con una sonrisa.
-De nada, eres parte de la familia ____ -dijo con una sonrisa. –dame el pastel Tom, dejaré que felicites a tu novia –ellos se miraron y sonrieron automáticamente. Simone tomó el pastel. –los espero abajo.
-Gracias mamá –dijo Tom. El se acercó a su novia y la rodeó en un gran abrazo. Cerraron los ojos, esos momentos debían sentirlos solamente. –Feliz cumpleaños _____, solo quiero decirte que gracias por ser tú, gracias por darme una oportunidad en tu vida luego de todo el tiempo, y gracias por ser mi maravillosa y perfecta novia. Te amo –ella sonrió, Tom la miró a esos ojos marrones, le besó la frente, la nariz y los labios. Se rieron mientras se besaban, y se volvieron a abrazar.
-Gracias Tom –susurró –te amo, gracias por demostrarme que lo que realmente necesitaba estuvo siempre aquí –el le sonrió. Le entregó el regalo. Ella se mordió el labio nerviosa. -¡no debiste!
-Sí debía. –dijo él. Miró ansioso a que sus manos abrieran la cajita. Entonces fue cuando sacó la pulsera. Era de plata, y traía varios colgantes. Un corazón, una llave, una pequeña Torre Eiffel, un pequeño Big Ben, un angelito y lo que más resaltaba debido a que llevaba un color suave rosado, eran dos letras unidas. Una T y una _. Ella sonrió con los ojos llorosos –amor es precioso. Lo abrazó y lo besó, luego la ayudó a ponerla en su brazo. Ambos sonrieron. –gracias. –el le sonrió.
-Bajemos, mamá quiere comer pastel junto a Gordon –ambos rieron. Se tomaron de la mano y bajaron. Disfrutaron con la familia de Tom, todo parecía hermoso. Tom amaba verla feliz y sonreír, era como si todo dependiera de ella. Nunca creyó que podía querer tanto a alguien, siendo que era prácticamente un mocoso, pero la amaba, como nadie.
-Bien, lo hemos pasado genial, mañana podemos seguir celebrando –dijo Simone divertida. –buenas noches chicos.
-Buenas noches –dijo Gordon sonriendo.
-Buenas noches –dijeron Tom y ____. Se pararon, se tomaron de la mano y subieron a la habitación de Tom. Ella se tiró en la cama con una melodiosa risa, Tom cerró la puerta mientras se quitaba la polera dispuesto a dormir, se quitó los pantalones, siempre dormía desnudo, aunque claramente no era la ocasión, o al menos parecía que no. Ella se levantó mientras se acercaba a Tom. Pasó sus dedos con cuidado por los magullones del cuerpo de Tom.
-Te daré una camiseta para que duermas –dijo Tom mientras pasaba su mano por la mejilla de ella, ella cerró los ojos. Lo detuvo antes de que diera un paso, tomándole su brazo con firmeza. Tom la miró algo confundido. -¿qué pasa?
-Estoy lista –susurró mirando directamente a los ojos a Tom.
Tom volvió y se pasaron el rato charlando, riéndose y recordando cosas de su infancia. Era divertido en cierta forma, ver el pasado y ahora, lo que eran y lo que son, y el como las cosas cambian.
Tom alrededor de las once y media, cerró los ojos y fingió haberse dormido. ____ suspiró, pese a que quería que Tom pasara las doce con ella, para esperar su cumpleaños, entendía que estuviese exhausto. Así que se acomodó en el lado de la cama que daba a la pared, y volteó dándole la espalda a Tom. Cerró los ojos y automáticamente se durmió.
Tom con sigilo, miró la hora en su celular. En diez minutos serían las doce. Se paró con cuidado, verificó si ella estaba dormida, y bajó donde estaba su madre con el gran pastel que habían comprado. Prendieron las velitas, mientras Tom se guardaba la pequeña cajita en el bolsillo. El regalo de ___. Su madre lo ayudó a subir con el pastel, eran las doce. Abrieron la puerta de la habitación de Tom, prendieron la luz y cantaron el feliz cumpleaños. Ella despertó y sonrió al ver la sorpresa. Tom había planeado todo.
-Feliz cumpleaños linda –dijo la madre de Tom mientras el sostenía el pastel, la abrazó y le besó la frente. Ella era como una madre para ____. No como su verdadera madre, Simone se preocupaba mucho más de ella.
-Gracias Simone, te agradezco todo lo que has hecho por mí –dijo con una sonrisa.
-De nada, eres parte de la familia ____ -dijo con una sonrisa. –dame el pastel Tom, dejaré que felicites a tu novia –ellos se miraron y sonrieron automáticamente. Simone tomó el pastel. –los espero abajo.
-Gracias mamá –dijo Tom. El se acercó a su novia y la rodeó en un gran abrazo. Cerraron los ojos, esos momentos debían sentirlos solamente. –Feliz cumpleaños _____, solo quiero decirte que gracias por ser tú, gracias por darme una oportunidad en tu vida luego de todo el tiempo, y gracias por ser mi maravillosa y perfecta novia. Te amo –ella sonrió, Tom la miró a esos ojos marrones, le besó la frente, la nariz y los labios. Se rieron mientras se besaban, y se volvieron a abrazar.
-Gracias Tom –susurró –te amo, gracias por demostrarme que lo que realmente necesitaba estuvo siempre aquí –el le sonrió. Le entregó el regalo. Ella se mordió el labio nerviosa. -¡no debiste!
-Sí debía. –dijo él. Miró ansioso a que sus manos abrieran la cajita. Entonces fue cuando sacó la pulsera. Era de plata, y traía varios colgantes. Un corazón, una llave, una pequeña Torre Eiffel, un pequeño Big Ben, un angelito y lo que más resaltaba debido a que llevaba un color suave rosado, eran dos letras unidas. Una T y una _. Ella sonrió con los ojos llorosos –amor es precioso. Lo abrazó y lo besó, luego la ayudó a ponerla en su brazo. Ambos sonrieron. –gracias. –el le sonrió.
-Bajemos, mamá quiere comer pastel junto a Gordon –ambos rieron. Se tomaron de la mano y bajaron. Disfrutaron con la familia de Tom, todo parecía hermoso. Tom amaba verla feliz y sonreír, era como si todo dependiera de ella. Nunca creyó que podía querer tanto a alguien, siendo que era prácticamente un mocoso, pero la amaba, como nadie.
-Bien, lo hemos pasado genial, mañana podemos seguir celebrando –dijo Simone divertida. –buenas noches chicos.
-Buenas noches –dijo Gordon sonriendo.
-Buenas noches –dijeron Tom y ____. Se pararon, se tomaron de la mano y subieron a la habitación de Tom. Ella se tiró en la cama con una melodiosa risa, Tom cerró la puerta mientras se quitaba la polera dispuesto a dormir, se quitó los pantalones, siempre dormía desnudo, aunque claramente no era la ocasión, o al menos parecía que no. Ella se levantó mientras se acercaba a Tom. Pasó sus dedos con cuidado por los magullones del cuerpo de Tom.
-Te daré una camiseta para que duermas –dijo Tom mientras pasaba su mano por la mejilla de ella, ella cerró los ojos. Lo detuvo antes de que diera un paso, tomándole su brazo con firmeza. Tom la miró algo confundido. -¿qué pasa?
-Estoy lista –susurró mirando directamente a los ojos a Tom.
Capitulo 31
A Tom casi se le salieron los ojos al escucharla. Sintió como su corazón se aceleraba de manera casi inhumana, y la sangre le golpeaba las venas al correr de forma acelerada. Sintió que se desmayaría, pero no, estaba solo nervioso. La miró de pies a cabeza, ella llevaba puesta una camiseta de él solamente, que le llegaba a la mitad del muslo.
(Vamos Tom, has estado con millones de chicas, no es como si no supieras que hacer... ¡realmente estoy sintiendo que no sé que hacer! )-pensó Tom mientras la miraba con cautela.
-¿Estás bien? -preguntó ella. El asintió y le sonrió muy nervioso. Se acercó a ella, rodeó su cintura con sus brazos, y la atrajo hacia él, dándole un abrazo y besándole la frente. -estás algo tenso -susurró ella sensualmente en su oído. ¿Cómo es que ella estaba tan tranquila? ¡Vamos! Ella era la primeriza, no él. Tomó una gran bocanada de aire. Entonces la miró a esos ojos marrones que tanto le gustaban y se acercó con cuidado. Ella se puso de puntitas, para alcanzarlo mejor, y juntaron sus labios. Ella sentía que su corazón saldría de su cuerpo por lo fuerte que latía, estaba nerviosa, pero no quería demostrarlo. Sus labios se movían de forma lenta, disfrutando cada movimiento. Tom la atrajo aún más contra su cuerpo, ya no había espacio entre ellos. Ella puso sus manos a ambos lados del rostro de su novio. Tom la miró con una sonrisa nerviosa, mientras las manos de la muchacha ahora estaban sacando la polera que llevaba. Ella se mordió el labio, mientras sus mejillas tomaban un color rosado, ante la mirada de Tom, que iba de pies a cabeza. Su ropa interior era bastante infantil, un conjunto rosado, pero Tom ni siquiera miraba eso, si no lo hermosa que era su novia. Miró sus piernas, y las cicatrices de sus muslos. Se juro, por enésima vez, que no volvería a pasar por alto algo así. Se acercó a ella y nuevamente la tomó por la cintura, y se besaron otra vez. Caminaron hacia atrás sin dejar de besarse, y se rieron divertidos. Ella besó otra vez los labios de Tom, mordiéndole el labio inferior sensualmente. Tom sonrió, y comenzó a besarle la mejilla, bajando hasta llegar a su cuello. ______ suspiró fuertemente, uno de sus puntos débiles era el cuello. El besó suavemente la piel.
-No me vayas a dejar un chupón Tom -dijo ella algo agitada.
-¿Por qué no? -preguntó él divertido. Entonces la ignoró y le dejó una leve marca, haciéndola soltar un gemido.
-Terco -susurró. Entonces Tom mientras buscaba sus labios otra vez, llevó sus manos al broche de su brasier. Con toda su experiencia, no le tardó absolutamente nada sacarlo. La miró embobado, haciéndola sonrojar. La acorraló contra la pared, bajando sus manos lentamente por la piel de sus pechos, su abdomen, y sus muslos. Tom se quitó la polera en un movimiento, mientras ella lo miraba mordiéndose el labio.
-Cada vez que te muerdes el labio así, me vuelves loco -le susurró él sensualmente en el oído. Le mordió suavemente la oreja, haciéndola gemir. Las manos de la muchacha recorrieron el pecho desnudo de Tom. Se besaron otra vez, sus pechos desnudos estaban juntos, cosa que comenzaba a desesperar a Tom, quien a pesar de todo, estaba realmente nervioso y tenso, casi se sentía torpe tocándola, como si nunca hubiese hecho antes. La hizo caminar hasta la cama, donde se recostaron con suavidad sin dejar de mirarse a los ojos. Tom pasó sus manos por la curva de su cintura, bajando lentamente hasta sus muslos, recorriendo su piel con la punta de sus dedos. Le besó el cuello otra vez. -te amo tanto preciosa -le susurró mientras comenzaba a quitar la última prenda de su cuerpo. Ella ahora solo se dejaba llevar por las sensaciones, por la pasión, y por el amor que sentía por Tom. Nunca se había sentido así, el cuerpo le temblaba y se sentía terriblemente acalorada. Él buscó sus labios otra vez, mientras ella le quitaba el bóxer que llevaba. Lo deseaba más que nunca, nunca había deseado a alguien tanto como a él. ¿Cómo nunca se había dado cuenta que amaba a Tom Kaulitz Trumper más que a nadie en el mundo? Tom buscó rápidamente un preservativo, la amaba mucho, pero no quería que por un descuido, sus sueños se fueran a la basura. Lo puso rápidamente, y volvió a besarla, mientras sus manos en los muslos de ella, separaba suavemente sus piernas. Ella le besó la punta de la nariz con una traviesa y nerviosa sonrisa. Tom deslizó su mano por sus piernas, acariciando las cicatrices de sus piernas.
-Recuerda que jamás te dejaré sola... -dijo él suavemente contra sus labios -nunca, nunca.
-Ahora lo tengo más que claro. -dijo ella mientras enredaba sus dedos en las rastas rubias sueltas de Tom y lo atraía hacia ella para besarlo. Entonces él le besó la frente luego, y con un movimiento la hizo su chica, su mujer. De pronto el se percató de que algunas lágrimas corrían por sus mejillas.
-¿Amor? ¿Te he hecho daño? -preguntó asustado.
-No -dijo ella. Entonces lo besó con toda la pasión del mundo. Sí le admitía que estaba doliendo horrorosamente, el no querría seguir, pero Jess le había asegurado que solo era el dolor al principio, y pese a todo, se sentía maravillosamente bien, amaba tanto a Tom que todo el resto de cosas no importaba. Y como su mejor amiga le había dicho, el dolor desaparecía y lo reemplazaba una nueva sensación, mejor que todas la que alguna vez había sentido. Cerró los ojos mientras respiraba agitada, miró a su novio, sus grandes ojos cafeces ambarinos. No podía pensar en alguien mejor que él. No podía concebir algún chico más perfecto. -Tom... -susurró agitada. Él sonrió ampliamente y atrapó sus labios otra vez. Entonces sus cuerpos se tensaron, ella sintió un calor quemarle el interior, pero era agradable, más que eso, era perfecto. Un par de segundos luego logró recobrar el aliento. Tom la besó y se alejó un poco de ella.
A Tom casi se le salieron los ojos al escucharla. Sintió como su corazón se aceleraba de manera casi inhumana, y la sangre le golpeaba las venas al correr de forma acelerada. Sintió que se desmayaría, pero no, estaba solo nervioso. La miró de pies a cabeza, ella llevaba puesta una camiseta de él solamente, que le llegaba a la mitad del muslo.
(Vamos Tom, has estado con millones de chicas, no es como si no supieras que hacer... ¡realmente estoy sintiendo que no sé que hacer! )-pensó Tom mientras la miraba con cautela.
-¿Estás bien? -preguntó ella. El asintió y le sonrió muy nervioso. Se acercó a ella, rodeó su cintura con sus brazos, y la atrajo hacia él, dándole un abrazo y besándole la frente. -estás algo tenso -susurró ella sensualmente en su oído. ¿Cómo es que ella estaba tan tranquila? ¡Vamos! Ella era la primeriza, no él. Tomó una gran bocanada de aire. Entonces la miró a esos ojos marrones que tanto le gustaban y se acercó con cuidado. Ella se puso de puntitas, para alcanzarlo mejor, y juntaron sus labios. Ella sentía que su corazón saldría de su cuerpo por lo fuerte que latía, estaba nerviosa, pero no quería demostrarlo. Sus labios se movían de forma lenta, disfrutando cada movimiento. Tom la atrajo aún más contra su cuerpo, ya no había espacio entre ellos. Ella puso sus manos a ambos lados del rostro de su novio. Tom la miró con una sonrisa nerviosa, mientras las manos de la muchacha ahora estaban sacando la polera que llevaba. Ella se mordió el labio, mientras sus mejillas tomaban un color rosado, ante la mirada de Tom, que iba de pies a cabeza. Su ropa interior era bastante infantil, un conjunto rosado, pero Tom ni siquiera miraba eso, si no lo hermosa que era su novia. Miró sus piernas, y las cicatrices de sus muslos. Se juro, por enésima vez, que no volvería a pasar por alto algo así. Se acercó a ella y nuevamente la tomó por la cintura, y se besaron otra vez. Caminaron hacia atrás sin dejar de besarse, y se rieron divertidos. Ella besó otra vez los labios de Tom, mordiéndole el labio inferior sensualmente. Tom sonrió, y comenzó a besarle la mejilla, bajando hasta llegar a su cuello. ______ suspiró fuertemente, uno de sus puntos débiles era el cuello. El besó suavemente la piel.
-No me vayas a dejar un chupón Tom -dijo ella algo agitada.
-¿Por qué no? -preguntó él divertido. Entonces la ignoró y le dejó una leve marca, haciéndola soltar un gemido.
-Terco -susurró. Entonces Tom mientras buscaba sus labios otra vez, llevó sus manos al broche de su brasier. Con toda su experiencia, no le tardó absolutamente nada sacarlo. La miró embobado, haciéndola sonrojar. La acorraló contra la pared, bajando sus manos lentamente por la piel de sus pechos, su abdomen, y sus muslos. Tom se quitó la polera en un movimiento, mientras ella lo miraba mordiéndose el labio.
-Cada vez que te muerdes el labio así, me vuelves loco -le susurró él sensualmente en el oído. Le mordió suavemente la oreja, haciéndola gemir. Las manos de la muchacha recorrieron el pecho desnudo de Tom. Se besaron otra vez, sus pechos desnudos estaban juntos, cosa que comenzaba a desesperar a Tom, quien a pesar de todo, estaba realmente nervioso y tenso, casi se sentía torpe tocándola, como si nunca hubiese hecho antes. La hizo caminar hasta la cama, donde se recostaron con suavidad sin dejar de mirarse a los ojos. Tom pasó sus manos por la curva de su cintura, bajando lentamente hasta sus muslos, recorriendo su piel con la punta de sus dedos. Le besó el cuello otra vez. -te amo tanto preciosa -le susurró mientras comenzaba a quitar la última prenda de su cuerpo. Ella ahora solo se dejaba llevar por las sensaciones, por la pasión, y por el amor que sentía por Tom. Nunca se había sentido así, el cuerpo le temblaba y se sentía terriblemente acalorada. Él buscó sus labios otra vez, mientras ella le quitaba el bóxer que llevaba. Lo deseaba más que nunca, nunca había deseado a alguien tanto como a él. ¿Cómo nunca se había dado cuenta que amaba a Tom Kaulitz Trumper más que a nadie en el mundo? Tom buscó rápidamente un preservativo, la amaba mucho, pero no quería que por un descuido, sus sueños se fueran a la basura. Lo puso rápidamente, y volvió a besarla, mientras sus manos en los muslos de ella, separaba suavemente sus piernas. Ella le besó la punta de la nariz con una traviesa y nerviosa sonrisa. Tom deslizó su mano por sus piernas, acariciando las cicatrices de sus piernas.
-Recuerda que jamás te dejaré sola... -dijo él suavemente contra sus labios -nunca, nunca.
-Ahora lo tengo más que claro. -dijo ella mientras enredaba sus dedos en las rastas rubias sueltas de Tom y lo atraía hacia ella para besarlo. Entonces él le besó la frente luego, y con un movimiento la hizo su chica, su mujer. De pronto el se percató de que algunas lágrimas corrían por sus mejillas.
-¿Amor? ¿Te he hecho daño? -preguntó asustado.
-No -dijo ella. Entonces lo besó con toda la pasión del mundo. Sí le admitía que estaba doliendo horrorosamente, el no querría seguir, pero Jess le había asegurado que solo era el dolor al principio, y pese a todo, se sentía maravillosamente bien, amaba tanto a Tom que todo el resto de cosas no importaba. Y como su mejor amiga le había dicho, el dolor desaparecía y lo reemplazaba una nueva sensación, mejor que todas la que alguna vez había sentido. Cerró los ojos mientras respiraba agitada, miró a su novio, sus grandes ojos cafeces ambarinos. No podía pensar en alguien mejor que él. No podía concebir algún chico más perfecto. -Tom... -susurró agitada. Él sonrió ampliamente y atrapó sus labios otra vez. Entonces sus cuerpos se tensaron, ella sintió un calor quemarle el interior, pero era agradable, más que eso, era perfecto. Un par de segundos luego logró recobrar el aliento. Tom la besó y se alejó un poco de ella.
-¿Estás bien? -preguntó él luego de un rato abrazándola contra él.
-Claro -dijo ella aún con la respiración algo agitada.
-Te amo tanto princesa -dijo él mirándola a los ojos. Ella se perdió en lo cafe de sus ojos, quizás era una de las cosas que más le gustaban de Tom, sus ojos cafeces ambarinos. Aunque también amaba sus hoyuelos cuando sonreía, y su sonrisa, siempre la hacían sentir bien.
-Yo también te amo -dijo ella acomodándose sobre su pecho. -¿estuve muy mal? -preguntó mordiéndose el labio.
-Claro que no, estuviste perfecta -dijo él.
-Lo dices para hacerme sentir bien -dijo ella frunciendo el ceño.
-No, para nada -dijo Tom -créeme cuando te digo que has sido la mejor -dijo él. -hay una gran diferencia, todas las chicas con las que he tenido sexo, a ninguna la he querido, ni un cuarto, de todo lo que te quiero a ti. Realmente esta fue como mi primera vez... -dijo Tom.
-Exageras -dijo ella mientras depositaba un beso en el pecho desnudo de él.
-No, realmente esta fue la primera vez que hago el amor. -dijo él besándole la cabeza. -lo otro es sexo sin sentimientos, no tienes idea como cambia cuando lo haces con amor, es algo que le da toda la magia, es... dios, nunca me había sentido tan bien. -admitió Tom.
-¿Enserio? -preguntó ella acomodándose para mirarlo a los ojos.
-Claro que sí. -dijo él sonriendo. -¿cómo te sentiste?
-Maravillosamente bien -dijo ella mientras le quitaba el cabello de la frente a su novio. Pequeñas gotitas de sudor decoraban la frente de Tom. No tenía idea el porqué, pero se veía más hermoso que nunca. Lo abrazó con fuerza. Claramente nunca se sentiría mejor con otro que no fuera él. Ella le tomó la mano y entrelazaron sus dedos. -eres mi mejor regalo de cumpleaños mi vida.
-Gracias -dijo él. -te amo princesa, ahora duerme, debes estar cansada.
-Un poco, tú también debes estarlo, además, los moretones se notan más -dijo ella pasando la mano por debajo del ojo de Tom. El se sobresaltó -perdón.
-No te preocupes, realmente ahora me acabas de recordar que me habían golpeado. -dijo él riéndose.
Ella volteó, lista para dormir. El la abrazó por la cintura, pegándola a su cuerpo.
-Buenas noches Tom -dijo ella -te amo, gracias por todo.
-Buenas noches mi hermosa _____ -susurró él en su oído -te amo muchísimo preciosa. Gracias por hacerme feliz.
Entonces ambos cerraron los ojos para caer en un dulce sueño. Podrían perfectamente agregar esa noche a la lista de las mejores noches de su vida, probablemente tendría el primer lugar.
Capítulo 32
Los rayos del ardiente sol se colaban por la ventana de la habitación de Tom. El ambiente era silencioso, solo las respiraciones de dos personas rompían el silencio. El muchacho de cabello con rastas rubias comenzaba a despertar, abrió los ojos y luego los cerró sin poder acostumbrarse a la luz. Pestañeó varias veces y por fin pudo ver claramente. Una respiración tranquila, que no era la suya, lo distrajo. Entonces recordó la maravillosa noche que habían tenido. Sonrió satisfecho, le parecía realmente genial que las cosas fueran tan perfectas, era como sí alguien hubiese escuchado todos sus deseos y los estuviese haciendo realidad.
Por su parte, la muchacha había despertado casi al mismo tiempo, pero prefería quedarse descansando sobre el pecho de su novio, escuchando sus latidos y su respiración tranquila. Le había parecido que todo era perfecto cuando estaba con él, todo cambiaba, hasta ella. Se transformaba en una nueva ____. Sonrió, al sentir los dedos de Tom hacer círculos en su espalda desnuda. Suspiró largamente mientras buscaba la mano de su novio para tomarla. Solo hasta que entrelazó sus dedos con los de Tom, el se percató de que ella había despertado.
-Buenos días princesa –susurró Tom. Ella se incorporó y lo miró. Esos ojos ambarinos que tanto amaba, la miraban con ternura y cariño.
-Buenos días mi vida –susurró dándole un beso corto en los labios.
-¿Dormiste bien? –preguntó el mientras observaba cada una de sus facciones.
-Claro que sí, tuve la mejor noche de mi vida –dijo sonriendo –y el mejor regalo de cumpleaños. –ambos se sonrieron y por un momento, el tiempo se paró. Tom la abrazó mientras ambos reían. Lucían felices, completos.
-Me pondré la ropa para dormir, no quiero que tu madre se encuentre con ambos sin ropa aquí –dijo ella con una coqueta sonrisa. Se levantó, algo tímida frente a la mirada de Tom, que recorría su cuerpo. Ese maravilloso cuerpo que ahora era de él, y de nadie más. Sonrió por inercia. Ella se puso una camiseta de Tom, que le llegaba hasta los muslos. Tom sonrió, se veía extremadamente sensual así. Luego de eso, se puso su ropa interior y un short deportivo de la hermana de Tom. Tom mientras tanto se puso sus bóxers. Ella se lanzó sobre Tom, sentada sobre él.
-Con que sigas ahí arriba, no respondo –ella lo miró confundida –estás jodidamente sensual y sentada sobre mi amiguito.
-¡Lo siento! –dijo ella sentándose más cerca de su estómago. Se sonrieron otra vez.
-Podría hacerte mia ahora mismo, pero mamá aparecerá en cualquier momento para decir buenos días –ella sonrió mordiéndose el labio. Tom pasó sus manos por los muslos de la muchacha, ella sintió escalofríos ante los toques de las suaves manos de Tom.
-Creo que no opondría resistencia –dijo ella sensualmente. Tom suspiró y se rio, entonces tocaron la puerta. Ella se bajo de Tom y se sentó con las piernas cruzadas, mientras Tom decía “pase”.
-¡Buenos días chicos! –dijo Simone animada -¿durmieron bien?
-Claro –dijo Tom sonriendo, mientras disimuladamente le daba un pellizco a ___, quien evitó sonreír.
-¡Que bien! –exclamó Simone –el desayuno está listo, así que bajen, no importa que lleven pijama –dijo guiñándoles un ojos. Ambos asintieron con una enorme sonrisa. Se tomaron de la mano y bajaron, allí estaba Simone y Gordon charlando animados. Tom le corrió la silla a ___ caballeroso, para que se sentara. Ella le sonrió. Tomaron desayuno, mientras hablaban de lo que harían.
-Ese tipo supo golpearte, al parecer tendré que darte clases de boxeo –dijo Gordon divertido. Tom rio. En su rostro aparecían mas claramente los indicios de la golpiza. Su ojo comenzaba a tomar un color morado oscuro, sus labios tenían dos cortes, y su frente lucía zonas rojizas e inflamadas.
-Amor, hoy deberé ponerte hielo otra vez –dijo mirándole la frente.
-Pasará, no te preocupes –dijo Tom besándole la frente.
Terminaron de comer, Tom se dio una rápida ducha y se vistió, para luego acompañar a ____ a su casa a cambiarse. Ella se duchó rápido y salió, ni siquiera vio a su madre, probablemente se olvidara de su cumpleaños. Tom la llevó a tomar un helado primero, luego se juntaron con Jess e Isaias quienes le cantaron cumpleaños en la calle, mientras sus mejillas mostraban un intenso color rojo. Luego de eso, fueron todos a casa de Jess porque ella había olvidado el regalo de ____. Se rieron todo el camino por las bromas de chay, quien le juraba amor a Tom y le tomaba la mano, avergonzándolo en la calle.
En casa de Jess, estaban todos los chicos y sus novias, algo así como una reunión sorpresa. La felicitaron y le dieron regalos, ella se sentía plena y llena, prefería estar con sus amigos y disfrutar la velada, a pensar en su madre y en su estupido novio, quien no le daba muy buena espina. Las razones eran esas miradas misteriosas que le lanzaba, como si la desnudara con la mirada, la ponían nerviosa y le daba miedo. No había querido comentarle a Tom, no quería preocuparlo, pero realmente estaba un poco asustada.
-¿Te gusto la sorpresa cariño? –preguntó su novio cuando la acorraló contra la pared. Ella sonrió coqueta.
-Por supuesto mi amor –susurró ella sobre sus labios –eres el mejor novio del mundo, te amo –se abrazaron con fuerza. En la mesa, Liam y Georg observaban la escena, miraban felices a su mejor amigo, quien se veía tan feliz.
-Le ha hecho genial esa chica –comentó Liam.
-Claro, Tom está enamorado de ella, se nota mucho –dijo Georg. Karla, su novia, se acercó a él y lo rodeó con sus brazos, sentándose sobre sus piernas.
-No los miren tanto, metiches –dijo bromeando.
-Solo charlábamos acerca de lo feliz que se ve Tom. –comentó Liam.
-Ella lo ha cambiado, y eso que llevan poquísimo. –dijo sonriendo.
-A todo esto… ¿qué rayos le sucedió a Tom en la cara? –preguntó Georg arqueando una ceja.
-Tuvieron una pelea con Bill, lo golpeó duro –dijo Liam.
-Si lo encuentro por la calle, le romperé su bocota –musitó Georg frunciendo el ceño.
-Eres un rudo sensual –le susurró Karla al oído. El sonrió coqueto y atrapó los labios de la chica mientras ella ponía su mano en el pecho del muchacho.
-Angie amor, ven acá, estos me dan envidia –dijo Liam divertido. Angie se acercó a él y también se sentó en sus piernas y le dio un beso. Ella sonrió al igual que Liam.
-¿Dónde está el osito? –preguntó Isaias mientras se acercaba de la mano con Jess.
-No lo sé, quizás se encerró en una habitación con Jazmyn –dijo Georg. Todos rieron.
La tarde se fue volando, se divirtieron bastante, sobre todo ____, quien sonreía completamente feliz. Alrededor de las ocho, se despidieron, mientras Tom tomaba de la mano a su novia, y en la otra sostenía una bolsa con algunos regalos de sus nuevos amigos.
-¿La pasaste bien? –preguntó Tom.
-Sí amor, fue genial –dijo ella con una enorme sonrisa.
-Que bien, me gusta verte feliz –dijo Tom mientras la detenía en medio del lugar para darle un beso. Siguieron caminando. Ambos sonreían, y el silencio no se hacía incómodo. Hasta ese momento, todo era perfecto.
Los rayos del ardiente sol se colaban por la ventana de la habitación de Tom. El ambiente era silencioso, solo las respiraciones de dos personas rompían el silencio. El muchacho de cabello con rastas rubias comenzaba a despertar, abrió los ojos y luego los cerró sin poder acostumbrarse a la luz. Pestañeó varias veces y por fin pudo ver claramente. Una respiración tranquila, que no era la suya, lo distrajo. Entonces recordó la maravillosa noche que habían tenido. Sonrió satisfecho, le parecía realmente genial que las cosas fueran tan perfectas, era como sí alguien hubiese escuchado todos sus deseos y los estuviese haciendo realidad.
Por su parte, la muchacha había despertado casi al mismo tiempo, pero prefería quedarse descansando sobre el pecho de su novio, escuchando sus latidos y su respiración tranquila. Le había parecido que todo era perfecto cuando estaba con él, todo cambiaba, hasta ella. Se transformaba en una nueva ____. Sonrió, al sentir los dedos de Tom hacer círculos en su espalda desnuda. Suspiró largamente mientras buscaba la mano de su novio para tomarla. Solo hasta que entrelazó sus dedos con los de Tom, el se percató de que ella había despertado.
-Buenos días princesa –susurró Tom. Ella se incorporó y lo miró. Esos ojos ambarinos que tanto amaba, la miraban con ternura y cariño.
-Buenos días mi vida –susurró dándole un beso corto en los labios.
-¿Dormiste bien? –preguntó el mientras observaba cada una de sus facciones.
-Claro que sí, tuve la mejor noche de mi vida –dijo sonriendo –y el mejor regalo de cumpleaños. –ambos se sonrieron y por un momento, el tiempo se paró. Tom la abrazó mientras ambos reían. Lucían felices, completos.
-Me pondré la ropa para dormir, no quiero que tu madre se encuentre con ambos sin ropa aquí –dijo ella con una coqueta sonrisa. Se levantó, algo tímida frente a la mirada de Tom, que recorría su cuerpo. Ese maravilloso cuerpo que ahora era de él, y de nadie más. Sonrió por inercia. Ella se puso una camiseta de Tom, que le llegaba hasta los muslos. Tom sonrió, se veía extremadamente sensual así. Luego de eso, se puso su ropa interior y un short deportivo de la hermana de Tom. Tom mientras tanto se puso sus bóxers. Ella se lanzó sobre Tom, sentada sobre él.
-Con que sigas ahí arriba, no respondo –ella lo miró confundida –estás jodidamente sensual y sentada sobre mi amiguito.
-¡Lo siento! –dijo ella sentándose más cerca de su estómago. Se sonrieron otra vez.
-Podría hacerte mia ahora mismo, pero mamá aparecerá en cualquier momento para decir buenos días –ella sonrió mordiéndose el labio. Tom pasó sus manos por los muslos de la muchacha, ella sintió escalofríos ante los toques de las suaves manos de Tom.
-Creo que no opondría resistencia –dijo ella sensualmente. Tom suspiró y se rio, entonces tocaron la puerta. Ella se bajo de Tom y se sentó con las piernas cruzadas, mientras Tom decía “pase”.
-¡Buenos días chicos! –dijo Simone animada -¿durmieron bien?
-Claro –dijo Tom sonriendo, mientras disimuladamente le daba un pellizco a ___, quien evitó sonreír.
-¡Que bien! –exclamó Simone –el desayuno está listo, así que bajen, no importa que lleven pijama –dijo guiñándoles un ojos. Ambos asintieron con una enorme sonrisa. Se tomaron de la mano y bajaron, allí estaba Simone y Gordon charlando animados. Tom le corrió la silla a ___ caballeroso, para que se sentara. Ella le sonrió. Tomaron desayuno, mientras hablaban de lo que harían.
-Ese tipo supo golpearte, al parecer tendré que darte clases de boxeo –dijo Gordon divertido. Tom rio. En su rostro aparecían mas claramente los indicios de la golpiza. Su ojo comenzaba a tomar un color morado oscuro, sus labios tenían dos cortes, y su frente lucía zonas rojizas e inflamadas.
-Amor, hoy deberé ponerte hielo otra vez –dijo mirándole la frente.
-Pasará, no te preocupes –dijo Tom besándole la frente.
Terminaron de comer, Tom se dio una rápida ducha y se vistió, para luego acompañar a ____ a su casa a cambiarse. Ella se duchó rápido y salió, ni siquiera vio a su madre, probablemente se olvidara de su cumpleaños. Tom la llevó a tomar un helado primero, luego se juntaron con Jess e Isaias quienes le cantaron cumpleaños en la calle, mientras sus mejillas mostraban un intenso color rojo. Luego de eso, fueron todos a casa de Jess porque ella había olvidado el regalo de ____. Se rieron todo el camino por las bromas de chay, quien le juraba amor a Tom y le tomaba la mano, avergonzándolo en la calle.
En casa de Jess, estaban todos los chicos y sus novias, algo así como una reunión sorpresa. La felicitaron y le dieron regalos, ella se sentía plena y llena, prefería estar con sus amigos y disfrutar la velada, a pensar en su madre y en su estupido novio, quien no le daba muy buena espina. Las razones eran esas miradas misteriosas que le lanzaba, como si la desnudara con la mirada, la ponían nerviosa y le daba miedo. No había querido comentarle a Tom, no quería preocuparlo, pero realmente estaba un poco asustada.
-¿Te gusto la sorpresa cariño? –preguntó su novio cuando la acorraló contra la pared. Ella sonrió coqueta.
-Por supuesto mi amor –susurró ella sobre sus labios –eres el mejor novio del mundo, te amo –se abrazaron con fuerza. En la mesa, Liam y Georg observaban la escena, miraban felices a su mejor amigo, quien se veía tan feliz.
-Le ha hecho genial esa chica –comentó Liam.
-Claro, Tom está enamorado de ella, se nota mucho –dijo Georg. Karla, su novia, se acercó a él y lo rodeó con sus brazos, sentándose sobre sus piernas.
-No los miren tanto, metiches –dijo bromeando.
-Solo charlábamos acerca de lo feliz que se ve Tom. –comentó Liam.
-Ella lo ha cambiado, y eso que llevan poquísimo. –dijo sonriendo.
-A todo esto… ¿qué rayos le sucedió a Tom en la cara? –preguntó Georg arqueando una ceja.
-Tuvieron una pelea con Bill, lo golpeó duro –dijo Liam.
-Si lo encuentro por la calle, le romperé su bocota –musitó Georg frunciendo el ceño.
-Eres un rudo sensual –le susurró Karla al oído. El sonrió coqueto y atrapó los labios de la chica mientras ella ponía su mano en el pecho del muchacho.
-Angie amor, ven acá, estos me dan envidia –dijo Liam divertido. Angie se acercó a él y también se sentó en sus piernas y le dio un beso. Ella sonrió al igual que Liam.
-¿Dónde está el osito? –preguntó Isaias mientras se acercaba de la mano con Jess.
-No lo sé, quizás se encerró en una habitación con Jazmyn –dijo Georg. Todos rieron.
La tarde se fue volando, se divirtieron bastante, sobre todo ____, quien sonreía completamente feliz. Alrededor de las ocho, se despidieron, mientras Tom tomaba de la mano a su novia, y en la otra sostenía una bolsa con algunos regalos de sus nuevos amigos.
-¿La pasaste bien? –preguntó Tom.
-Sí amor, fue genial –dijo ella con una enorme sonrisa.
-Que bien, me gusta verte feliz –dijo Tom mientras la detenía en medio del lugar para darle un beso. Siguieron caminando. Ambos sonreían, y el silencio no se hacía incómodo. Hasta ese momento, todo era perfecto.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPITULOS SIG ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :))
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