viernes, 6 de noviembre de 2015

.- fall in love .- 25-1 25-2 26 27 y 28

Capitulo 25-1
Al abrirse la puerta, el rostro de Tom no se veía del todo bien. Su cabello estaba revuelto, más que de costumbre. Sus ojos cafeces ambarinos estaban hinchados y llorosos. Sus mejillas tomaron un color rojizo luego del llanto. Ella lo miró con dolor y ternura.
Tom la dejó pasar y cerró la puerta con el seguro. ____ miró de reojo la puerta y un escalofrío recorrió su cuerpo. Se sentó en la cama, Tom se puso de espaldas a ella. Aún no era capaz de mirarla a los ojos.
-Solo quiero… -ella estaba bastante nerviosa. –quiero saber sí es verdad lo que le dijiste a Bill hoy.
-¿Qué cosa? ¿Qué quería romperle los huesos y que es un imbécil? Sí es cierto –dijo Tom con dificultad.
-Sabes de que estoy hablando Tom –dijo ella con seriedad. Tom tenía miedo a voltear, miedo a parecer débil, tenía mucho miedo. Detrás del Tom popular, engreído y egocéntrico, se escondía un chico tímido, miedoso, con una autoestima fácil de quebrar. El volteó finalmente y la miró a los ojos. Esos ojos marrones de los que estaba perdidamente enamorado.
-¿Quieres saber si realmente estoy enamorado de ti? –preguntó Tom en un hilo de voz.
-Sí. –contestó ella muy segura.
Tom dio un suspiro. Quizás era hora. Quizás necesitaba decirle todo lo que sentía. Quizás era el tiempo y el momento correcto. Tom se acercó peligrosamente a ella. ____ sintió como el corazón le bombeaba la sangre más rápido. Tom era más alto que ella, por lo tanto se sentía aún más cohibida con él tan cerca. Tom tomó una bocanada de aire, mientras ella se perdía en esos ojos cafeces. La mano de Tom buscó la mano de ella, ____ estaba extremadamente nerviosa, sus manos temblaban.
-Si… -dijo Tom luego de un largo silencio –yo… te amo –dijo. Cerró los ojos para esperar la respuesta negativa, pero decidió abrirlos al no escuchar palabra alguna. Ella no dejaba de mirarlo fijamente.
-¿C…cómo estás tan seguro? –preguntó ella casi sin poder hablar.
-Porque ya ha pasado demasiado tiempo sin poder sacarte de mi mente –dijo Tom con suavidad. Ahora comenzaba la serie de preguntas. –haz todas las preguntas que necesites hacer –dijo Tom amablemente.
-¿Hace cuánto que…? –dejó la frase inconclusa.
-Tres años o más –contestó Tom.
-¿Por qué nunca me lo dijiste? –preguntó ella mientras se alejaba un poco de él.
-Nunca tuve el valor para hacerlo –dijo Tom mientras la miraba apoyarse en la pared. Ella lo miró con ternura.
-¿Y por qué seguías acostándote con todas esas chicas? –dijo ella arqueando una ceja.
-Porque… -el río de forma algo dolida –porque era una forma de saber si podía sacarte de mi mente, de intentar querer a alguien que no fueras tú. De… de sacarte de mi mente aunque fuese un par de horas, pero me era imposible. Tú seguías ahí, tus ojos seguían mirándome con reproche. Algunas veces lo hice intentando… sacarte celos ¿sabes? –ella lo miró sorprendida –pero ¡nunca mostraste un pelo de celosa! –dijo con amargura –a veces me iba con ellas solo para no encerrarme en mi habitación a llorar como un tonto.
-¿E-enserio? –preguntó ella con la voz entrecortada. Tom se acercó otra vez a ella, la puso extremadamente nerviosa. Tom apoyó ambas manos a cada costado de la pared, dejándola totalmente acorralada.
-Claro que sí –dijo Tom -no sabes como odiaba verte con Bill cada maldito día, poniéndole más atención a él. Me había robado toda tu atención, aquella que yo tenía día a día de ti, tus cuidados, tus risas, todo, absolutamente todo. Tenía ganas de golpearlo cada día, pero no lo hacía para que no te enojaras conmigo.
-¿Por eso me invitaste al baile? –preguntó ella mientras sentía su corazón palpitarle desbocado. Podía ver la profundidad de los ojos cafeces de Tom, como si pudiese leer su mente. Sabía que él estaba siendo totalmente ….

Capitulo 25-2
Sabía que él estaba siendo totalmente sincero. Ese era el Tom que ella sería capaz de ver como algo más que un amigo, ese era el Tom oculto que siempre quiso conocer.
-Pensaba decírtelo ese día, pero esas estúpidas lo arruinaron –musitó Tom –la fiesta del viernes… fui solo porque sabía que estarías tú –ella lo miró con mucha dulzura. Tom hablaba aún temeroso –verte en la cama del hospital me hacía añicos el pecho, y cuando los chicos me afirmaron para no golpear a Bill… me picaban las manos por romperle la nariz.
-No sé…. No sé que decirte –dijo ella al cabo de un largo rato de silencio, en que la mirada de ella iba desde el suelo a los ojos de él. Tom estaba muy asustado, si ella no respondía bien, se acababa todo. La amistad estaba en el limbo. Se miraron durante un largo rato. ¿Amistad o amor? La amistad no tiene límites, el amor puede terminar.
-Quiero saber si tengo una oportunidad –dijo Tom con firmeza –si la respuesta es no, te dejo en paz, te lo juro –ella lo miró con los ojos brillosos –si es sí… te prometo hacerte la chica más feliz de todo el mundo, toda la vida.
-¿Toda la vida? –preguntó ella. Tom asintió sonriendo–¿crees poder soportarme? –ambos rieron.
-¿Es un sí? –preguntó Tom ilusionado.
Ella no dijo nada. Tom se acercó más a ella. Sus cuerpos no tenían ningún centímetro de distancia, sus latidos se confundían entre ellos. Ella por fin veía con claridad, como si le hubieran sacado una venda de los ojos. Como si hubiese visto una luz que estuvo oculta durante mucho tiempo. Tom era un buen chico, era alguien maravilloso. Quizás podían intentarlo. Era necesario darse una oportunidad, solo así sabrían si funcionaba. Los labios del chico temblaban mientras su mano torpe e insegura se acercaba al rostro de la chica. Le acarició la mejilla mientras la miraba, era como si no estuviese ocurriendo.
-Quiero que me beses como el día en que estaba borracha, pero esta vez, quiero que ambos recordemos claramente lo que pasó –dijo ella con una alentadora sonrisa. Tom rio nervioso. Su mirada fue a los labios de la chica, esos labios irresistibles. Acercó lenta e inseguramente su rostro al de ella. Cuando sus respiraciones chocaban en los labios del otro, ambos cerraron los ojos. Sus labios se presionaron durante largos segundos, nada más. Luego se separaron un poco, mientras se miraban. Tom le sonrió, y esta vez le dio otro beso, pero ahora se abrió camino en su boca, metiendo su lengua lentamente. Movió los labios de forma suave y lenta, no quería apurarse, para él, este momento era digno de hacerlo durar y disfrutarlo. Estaba por fin besándola, sin alcohol, sin obligaciones, ambos querían hacerlo. Ella pensaba que Tom besaba bien, pero ahora que lo estaba viviendo ¡dios, besaba como nadie! Casi les faltaba el aire, pero la necesidad de seguir besándose fue más. Se separaron, y juntaron sus frentes.
-Es una buena idea que nos demos una oportunidad –dijo ella con una sonrisa.
-Gracias –dijo el aún nervioso –te prometo que te haré feliz, tú me conoces, eres la única que realmente me conoce en mi lado más cursi. Ese soy yo _____, tu mejor amigo, el que te ha protegido y te ha amado, no dejaré de serlo, pero esta vez, tú sabrás que te amo y que puedo hacerte la chica más feliz del mundo.
-¿No más chicas huecas o profesoras? –preguntó ella arqueando una ceja.
-No, solo te quiero a ti mi amor –le dijo él con una sonrisa. Se besaron otra vez, esta vez, más apasionado. Ella rodeo el cuello de Tom con sus brazos, mientras el la apegaba a su cuerpo tomándola por la cintura.
-Es extraño, pero me gusta –confesó ella –es como amigos con derechos –ambos rieron. –nunca creí que esto pasaría.
-Yo menos, aún creo que eres mucha mujer para tan poco hombre –dijo el.
-No digas eso, te amo –le dijo ella. Los ojos de Tom brillaron, la abrazó con fuerza, esta vez, no pensaba dejarla escapar.

Capítulo 26
Tom no parecía él. Era como si le hubieran lavado el cerebro o hubiese tomado demasiadas Red Bulls. Su sonrisa nadie la borraba, parecía marcada en su rostro. Reía a cada rato, lanzaba bromas, jugueteaba con los chicos. Era un nuevo Tom, mil veces mejor que el anterior.
Ahora los chicos y sus novias, se sentaban todos en una mesa, donde también estaba ____ y Jess. La pasaban mucho mejor, y recibían las miradas de odio de la mesa de los “populares”. Pero ellos eran felices y no les interesaba demasiado ese grupo.
-Entonces ¿iremos al cine mañana? –preguntó Liam con una sonrisa.
-Es una buena idea –dijo Georg –debemos avisarle a chay.
-Yo me encargo –dijo Jess –hoy viene a buscarme. –dijo sonriendo.
-Pero no quiero ver una película de terror –dijo ____ -me dan miedo.
-¿No es esa la idea ____? –preguntó Gustav.
-Pero es que luego tengo pesadillas –dijo ella con las mejillas coloradas.
-Si quieres luego voy a dormir contigo –dijo Tom mordiéndose el labio divertido.
-Tonto –dijo ella riéndose sonrojada mientras le golpeaba el brazo.
-Ew, consíguete una habitación en un motel –replicó Gustav divertido. ____ se sonrojó mientras Tom se reía.
-Eres un tonto, oso –dijo Tom –Jazmyn y tú deberían seguir tu propio consejo –dijo Tom sonriendo triunfante.
-¡No me metas a mí, rastas! –dijo Jazmyn mientras se reía.
-Son unos pervertidos –dijo Liam mientras jugaba con la tapa de su refresco.
-Creo que deberías mirarte a ti primero, crowell –dijo Georg con una sonrisa de suficiencia. Liam se río algo incómodo. Angie se sonrojó de inmediato –las mejillas de tu novia te delatan.
-¡Georg! –dijo Angie sonrojada –idiota.
-No soy idiota, soy sincero –dijo Georg burlón.
-Bueno, ¿prepararemos una salida al cine o hablaran cosas pervertidas? –preguntó Karla, la novia de Georg.
-Sí, eso –dijo Georg mientras rodeaba la cintura de su novia y le besaba la mejilla.
-Bueno, vamos a ver la película mañana, juntémonos a las cinco fuera del cine del centro, ya saben, al que solemos ir –dijo Gustav. –y bueno, allí nos ponemos de acuerdo que película vemos.
-De terror –concluyó Tom.
-Sí tanto quieres que ____ te abrace, quédate en casa –musitó Liam burlón. Tom le lanzó una patada por debajo de la mesa -¡auch! –reclamó Liam frunciendo el ceño.
-Bocón –dijo Tom rodando los ojos. Todos rieron. La campana sonó, a Tom, Jess, Gustav y ____ les tocaba biología. Jess le dijo que se sentara con Tom sin preocuparse, ella le sonrió extremadamente agradecida.
-¿Gustav te sientas conmigo? –preguntó Jess. El chico, quien estaba comiendo galletas, asintió divertido. Ambos se fueron a un puesto más atrás, mientras Tom se sentaba en otra fila con _____.
-¿Tienes algo que hacer hoy? –le preguntó Tom. Ella negó mordiéndose el labio, Tom suspiró fuertemente, si ella no dejaba de hacer eso, era capaz de ganarse una detención solo por besarla en la clase. –entonces saldremos, iremos a alguna parte, nuestra primera cita –dijo guiñándole el ojo. Ella sonrió.
-Bueno, pero te aclaro Kaulitz, no beso en la primera cita –dijo ella. Tom arqueó una ceja, mientras ella le sonreía –pero contigo es diferente lindo –dijo ella guiñándole un ojo. Ambos rieron. Justamente llegó el profesor, así que no conversaron mucho, solo se dedicaron a poner atención y de vez en cuando, lanzarse coquetas miradas o cosas así.
Cuando salieron de la sala, Tom inmediatamente le tomó la mano con una gran sonrisa. Sentía que todo era mejor a su lado, y no le interesaba las miradas que les daban. Era un escándalo, Tom Kaulitz estaba saliendo con la que era su mejor amiga, ____.
-Aún no creen que esté yo esté saliendo con alguien como tú –susurró ella mientras caminaban.
-¿A qué te refieres? –preguntó él.
-Tú, Tom Kaulitz, el chico guapo y popular, versus ____, la chica que no es nadie en esta escuela, que no es porrista, que no tiene ningún talento y no es hermosa como tus chicas de siempre –dijo ____ levantando los hombros. Tom negó con la cabeza, deteniéndola en medio del pasillo.
-¿Escuchaste lo que dijiste? –preguntó Tom mirándola con algo de molestia –tú eres mejor que todas las chicas de este lugar, tienes muchos talentos, y eres la mejor persona que conozco. No me interesa lo que el resto piense ¿sí? Te amo a ti, y a nadie más –dijo Tom. Luego de eso, puso sus manos en ambas mejillas de la chica y le dio un apasionado beso en medio del pasillo lleno de gente que los miró con mucha sorpresa. Luego de eso, Tom le besó la frente y siguieron caminando –y espero que eso deje claro que eres solo mía.
Ella sonrió, aún creía que era demasiado bueno para ser verdad. Ahora, después de todo, se había dado cuenta que si sentía algo por Tom, aún no estaba del todo enamorada, pero eso se iba a dar con el tiempo, supuso.
-¿A dónde iremos? –preguntó ella mientras sacaba las llaves de su casa.
-No sé en realidad –dijo él soltando una despreocupada risa.
-Quiero ir a Starbucks, ¿me llevas? –preguntó ella poniendo cara de “perrito”, siempre lo hacían para persuadir al otro.
-Lo que tú quieras –dijo Tom mientras entraban a la casa de ____. Ella dejó su bolso, y el su mochila. Como de costumbre, la madre de ____ no estaba. 
-¿Quieres algo? –preguntó ella mientras iba a la cocina.
-Algo de beber, estoy muriendo deshidratado –dijo él riéndose.
-Está bien –dijo ella mientras servía dos vasos de Coca Cola. Le dio un vaso a Tom y fue a sentarse junto el al sofá.
-¿Sabes? Lo único que cambia entre nosotros es que ahora puedo besarte donde yo quiera –dijo él con una risa –todo lo demás es lo normal.
-Es la idea –dijo ella tomando un sorbo de bebida –se supone que las parejas deben ser como mejores amigos, por la confianza y todo eso –dijo ella mientras le tocaba la mejilla a Tom.
-Nunca creí que me tomarías en cuenta –admitió Tom.
-¿Cómo no? Si eres tan guapo –bromeó ella. El sonrió.
-Lo sé –dijo el. Ella le golpeó el hombro –bromeaba… bueno quizás no tanto. –ambos rieron –pero ya sabes, me dijiste muchas veces que no saldrías con un tipo como yo.
-La gente cambia ¿no? Y yo confío en ti –dijo ella sonriéndole. Tom se tomó el resto de la bebida y la dejó sobre la mesa.
-No te fallaré –aseguró Tom mientras le besaba la mejilla. Ella dejó el vaso sobre la mesa. –te amo –susurró mientras se acercaba a besarle los labios. Sus bocas se encontraron y se besaron con mucha dulzura. Besar a Tom se sentía como el paraíso, para ella. Sus labios eran tan suaves y tan deliciosos y con ese percing, podría besarlo durante horas.
-Abrázame –pidió ella. El inmediatamente la rodeó con sus brazos. Ella se apoyó en su pecho. Cerró los ojos durante un momento, hasta que alguien abrió la puerta fuerte. Ambos levantaron la vista, era la madre de ____ y su pareja.
-¡Hija! –dijo ella sonriendo -¡Hola Tom!
-Hola –dijo él levantándose. Le dio la mano al novio de la madre de ___ -Tom Kaulitz Trumper.
-Rob Steven –dijo él con una sonrisa.
-Él es el mejor amigo de ____ -aclaró su madre. Ella se sonrojó.
-Uhm quizás algo más que eso –musitó ella. Su madre arqueó una ceja y sonrió.
-¿Están de novios? –preguntó emocionada.
-Algo así –confesó ella. Tom sonrió.
-Ya era hora chicos, en fin, nosotros iremos a una cena en un rato, así que pásenla bien –dijo su madre mientras subía con su novio las escaleras.
-¿Algo así? –preguntó Tom con una coqueta sonrisa.
-No somos novios, Tom –dijo ella mientras tomaba un bolso y echaba sus cosas. El se quedó con la palabra en la boca –¿vamos?
Tom asintió, tomó la mano de su… amiga con derecho, caminaron un par de cuadras hasta un Starbucks, pidieron y luego fueron a sentarse. No hablaron en largo rato.
Tom se dedicó a observarla mientras se tomaba un frapuccino, se veía tan tierna mientras miraba hacia la nada, con la pajilla en la boca. Sus ojos marrones se veían iluminados ante la luz, cosa que la hacía ver extremadamente adorable. Y aún no podía creer que ella estuviera dándole una oportunidad. 
-Tanto silencio Tom –dijo ella con una traviesa sonrisa.
-Solo pensaba –dijo él mientras la miraba con ternura.
-¿En qué? –preguntó ella mientras le tomaba la mano a Tom por encima de la mesa. Para él, sentir ese suave tacto en su piel era placentero.
-En ti –confesó Tom. Ella sonrió mientras entrelazaban sus dedos.
-Eres tan extremadamente cursi, Tom, nunca lo creí de ti mi vida –dijo ella con una sonrisa, Tom rodó los ojos.
-Tonta –dijo él con una divertida sonrisa.
-Vamos a dar un paseo –dijo ella mientras lo hacía pararse. Le tomó la mano con fuerza, mientras caminaba y terminaba de tomarse su frapuccino. Tom pensaba mientras caminaban, pensaba en como habían cambiado las cosas. Aún se sentía algo inseguro, pero no daba más de felicidad. ¿Cuántas veces había soñado con caminar sosteniendo su mano, y poder, en cualquier momento, detenerla y darle un beso? Ahora podía hacerlo, y eso lo hacía sentir bien, mucho más que eso, lo hacía sentir completo.
-Espera –dijo Tom. Ella arqueó una ceja. Entonces Tom la tomó por la cintura y le plantó un beso. Ella lo siguió de inmediato, mientras colocaba los brazos alrededor del cuello de Tom. Sus labios se movían con lentitud y armonía, mientras sus cuerpos estaban demasiado juntos el uno con el otro. –siempre quise poder besarte donde fuera –dijo el guiñándole un ojo. Ella sonrió y volvió a tomar su mano.
-Eres un cursi, nunca creí que eras así –ambos rieron –de verdad.
Llegaron a un parque gigante, lleno de pasto, con una gran fuente de agua en medio. Ambos se tiraron en el pasto mientras charlaban o se besaban. Todo lucía perfecto, todo parecía maravilloso en ese momento, como si nadie pudiera interponerse entre ellos. O al menos, es lo que ellos creían.

Capítulo 27
Una semana despues, en que todo iba bien para ambos. Luego de haber ido al cine con los chicos, y haberse reído como nunca luego de jugarle una broma a ____, asustándola, para que luego le diera un puñetazo en la cara a Tom por equivocación, las cosas seguían demasiado bien para ambos. Era como lo que siempre habían soñado, para ella una relación con alguien que valiera la pena, y para él, la relación con ella, su princesa.
-Se te ve feliz, Tom –dijo Isaias mientras caminaban por el centro comercial. Se acercaba el cumpleaños de ____, cumplía por fin dieciocho años, y Tom buscaba algo especial.
-Más que nunca, amigo –dijo Tom mientras ambos sonreían.
-Siempre te dije que debías arriesgarte –comentó Isaias –después de todo, las cosas salieron bien.
-Gracias amigo, siempre estuviste cuando te necesite –le dijo Tom dándole un abrazo a su mejor amigo.
-Claro que si rastas, recuerda que eres mi esposo –ambos rieron por la broma de Isaias.
-Claro chaysito –sonrieron.
-Y bueno ¿sientes esa necesidad de acostarte con las chicas que lo hacías? –preguntó Isaias.
-No, estoy demasiado feliz como para arruinarlo –dijo Tom. –entremos aquí –indicó una tienda de regalos. –además, no pienso demasiado en sexo.
-Solo porque sabes que no te resultará tan fácil con ella –se burló Isaias.
-En realidad no me interesa si es pronto o no, solo quiero hacerla feliz –dijo Tom mientras miraba los peluches –agh, nada me gusta.
-¿Cuándo es el baile de graduación? –preguntó Isaias mientras observaba unas tarjetas.
-En tres semanas, y en dos es la ceremonia –comentó Tom mientras miraba unos llaveros.
-¿Irás con ella supongo? –preguntó Isaias.
-Claro que sí, pretendo que esta vez todo resulte como yo quiero –dijo Tom firmemente.
-¿Y si le regalas un vestido? –preguntó Isaias.
-Demoraré días en elegirlo, y con mi personalidad, terminaré llevándole un vestido que ni siquiera le tapará el trasero –ambos se rieron.
-Regalale un collar, una pulsera, algo así –dijo Isaias algo exhausto después de un rato.
-Mhm quizás tengas razón –dijo Tom –agh, odio que esté de cumpleaños tan cerca de la graduación ¿sabes? Luego tendré que darle un regalo de graduación –ambos rieron.
-Para su graduación, llévale flores, asunto resuelto –dijo Isaias –yo haré eso con Jess.
-Buena idea chaysito –dijo Tom.
Las siguientes dos semanas pasaron volando. En ese preciso instante, los chicos estaban poniéndose la horrible túnica color celeste y el gorro de graduación. Era su graduación, y para ellos, vestidos de esa forma, jamás lo olvidarían.
Tom se miró otra vez al espejo y negó frustrado. ¿Quién había elegido el maldito color? Sus rastas estaban aplastadass con el gorro, suspiró resignado, mientras iba a buscar a ___.
Tocó el timbre, y ella salió vestida igual que él.
-Hola linda –dijo él dándole un corto beso –te ves hermosa. –ella bufó.
-Kaulitz, nos vemos ridículos –dijo ella riéndose, el acompañó su risa, tenía razón, no se veían bien. Se abrazaron, para luego subir al auto de la madre de Tom. La mamá de ___ llegaría un poco más tarde, cosa que ni siquiera le sorprendió a ____.
-Me dieron nervios –confesó ____ mientras se dirigían a sus asientos. Ambos eran de apellidos con k, Tom Kaulitz  y ____ Krauel. Se sentaron juntos, mientras Tom sostenía la mano de ____.
-No estes nerviosa –susurró Tom en su oído –estamos juntos, así que todo saldrá bien. –ella le dio un corto beso y asintió. Comenzaron a llamar por apellidos, por ejemplo, todos los apellidos con A juntos, así. Al momento de llegar a la k, luego de que todos sus amigos subieran, Tom y ___ caminaron uno junto al otro, recibieron diplomas en medio de los aplausos. ____ no visualizó a su madre, y pese a que no le sorprendía, sintió un nudo en la garganta. Tom al bajar, la tomó de la cintura mientras la felicitaba, ella lo felicitó a él por la graduación. Se abrazaron y se dieron un corto beso. Tom notó que a ___ le preocupaba algo. Pero no mencionó nada.
Cuando todo terminó, le tomó la mano y fue con sus amigos, entre todos se abrazaron. Pese a eso, ____ seguía distraída y dolida. Su madre no había llegado, su padre ni siquiera se acordó de llamarla. Suspiró, evitando que las lágrimas salieran de sus ojos.
-Mamá espera por mí –dijo Tom. Ella asintió y le dijo que fuera, pero el le tomó la mano y la hizo acompañarla.
-¡Felicitaciones chicos! –dijo el padrastro dándole la mano a om y besando la mejilla de ____. Ella le sonrió forzadamente.
-¡Felicitaciones bebé! Estoy tan emocionada, estás tan grande –dijo la mamá de Tom mientras lo abrazaba y una que otra lágrima caía por su mejilla. Ella se sintió tan sola en ese preciso instante. Luego la mamá de Tom la felicitó y la abrazó. -¿fuiste donde tu madre? –ella negó.
-No la veo –musitó ella. Tom miró preocupado a su madre, quien con una mirada le indicó que cuidará a su chica.
-Busquemos a tu madre, debe estar por aquí –dijo Tom tomándole con fuerza la mano. Ella casi ni tomó atención a lo que su casi novio decía. No encontraron a la madre de ____, ella estaba absolutamente decepcionada. Tom la abrazaba o le decía cosas inspirándole ánimo, pero no.
-¿Vamos a cenar chicos? –propuso el padrastro de Tom.
-No gracias –dijo ella amablemente –quiero ir a casa a descansar.
-Amor ¿estás segura? –preguntó Tom. Ella asintió.
-Te vamos a dejar entonces –dijo Simone.
-Claro, gracias –musitó ella.
Cuando llegaron a su casa, ____ dio las gracias, le dio un corto y frío beso a Tom y entró a su casa. No había nadie. Revisó su celular, ninguna llamada. Las lágrimas ahora cayeron sin que quisiera detenerlas, nunca se había sentido tan sola. Sollozó fuertemente, corrió a su habitación, dio un portazo y con eso cayó una caja donde ella guardaba cosas importantes. Todo el contenido cayó en el piso. Lo primero que sus ojos vieron fue aquel objeto brillante, de metal. Una ola de recuerdos, una ola de dolor inundó su cuerpo y su mente. Los días de llanto, de dolor, todo estaba reflejado en el pequeño objeto. Se acercó con inseguridad y lentitud. Lo tomó entre sus dedos, mientras no dejaba de llorar. ¿Quería volver a lo mismo? No, no quería, pero no tenía otra opción, o al menos eso creyó.
Dejó el objeto sobre el velador, mientras se ponía su pijama. Un short y una polera. Se sentó en su cama, subió el volumen de la música, mientras no dejaba de llorar. Tomó el objeto, cerró los ojos y sintió el agudo dolor en las piernas, por momentos, no recordaba el porqué de su llanto, frente al agudo dolor que sentía en sus muslos. Dos cortes, quería olvidar que sus padres no la querían. Tres cortes, quería dejar de sentirse un estorbo. Cuatro cortes, deseó jamás haber nacido.


Capítulo 28
La sangre era demasiada mientras resbalaba por sus piernas. Cerró los ojos sintiendo el fuerte dolor en sus muslos, casi congelándole el cuerpo. Pero al menos, el dolor emocional no estaba presente, solo sentía el dolor de los cortes sangrantes.
Luego de un rato de dolor físico, tomó una toalla y la partió con fuerza en dos trozos, se hizo un torniquete en cada pierna, para detener la sangre. Ardía y dolía, pero al menos la mantenía fuera del mundo real. Luego de unos minutos, paró de sangrar, solamente se veían las heridas abiertas. Fue al botiquín y se vendó los muslos. Casi no podía caminar, pero ya casi no le interesaba.
Al cabo de dos horas, su celular comenzó a sonar mientras ella seguía llorando abrazada a su almohada. La pantalla anunciaba que Tom la estaba llamando.
-¿Hola? –dijo Tom algo inseguro.
-Hola –dijo ella intentando sonar normal.
-¿Te desperté? –preguntó Tom.
-No, recién me alistaba para dormir, no te preocupes –dijo ella intentando sonar natural, pero su voz delataba que algo sucedía.
-¿Pasa algo preciosa? –preguntó Tom con cautela.
-No Tom, no pasa nada –susurró ella.
-Me estás mintiendo, amor –le dijo Tom con dulzura –¿necesitas que vaya a tu casa?
-¡No! –ella se alteró. Tom notó de inmediato que algo sucedía, pues ella no solía reaccionar así.
-Como tú quieras –dijo luego de un rato. –bueno, te dejo, iré a dormir. –dijo el finalmente resignado –te amo mi vida –susurró con dulzura.
-Yo… también –dijo ella y cortó de inmediato. Cerró los ojos mientras nuevamente las lágrimas resbalaban por su rostro. Luego de un rato, se quedó dormida abrazando la húmeda almohada que había almacenado sus lágrimas.
Tom quedó completamente preocupado. Algo le sucedía a su ____ y no creía que fuera nada que tuviese que ver con sueño o cansancio. Mas bien creía que si su intuición no fallaba, todo tenía que ver con la ausencia de su madre en el momento de su graduación, estaba casi seguro que era eso. En este momento le tomó mucho rato relajarse y no partir corriendo a ver a su chica, la amaba, y la protegería por sobre todo. Suspiró, mejor esperaría a mañana para no preocupar a su madre. Pero de todas formas, descubriría lo que le pasaba a su hermosa _____.
A la mañana siguiente _____ despertó con dolor de cabeza. El llanto hasta elevadas horas de la madrugada, probablemente. Se movió un poco y sintió un agudo dolor en las piernas. Recordó que debía ordenar el desastre que había en su habitación, las toallas llenas de sangre y las manchas en el piso. En una bolsa plástica, metió los algodones, vendas y toallas, y luego limpió el piso. Botó todo eso, y subió a su habitación. Quería tomar una ducha, pero el agua caliente le haría doler demasiado las heridas. Suspiró, no había otra opción.
Luego de la tortuosa ducha, se puso su ropa interior y miró sus cajones decidiendo que ponerse. Se puso una polera mientras buscaba el short que quería ponerse, el cual no era demasiado ajustado y era largo, no dejaría ver sus heridas. Ni siquiera se percató que alguien abrió la puerta.
Tom decidió ir a visitar a ____, así que luego de una ducha y desayunar con su madre, se encaminó a verla. Tocó el timbre, le abrió la madre de ____. Suspiró con fuerza para evitar decirle algo, no le correspondía.
-Buenos días señora Davis –dijo con una fingida sonrisa -¿está _____?
-En su habitación, buenos días –dijo ella con una sonrisa. –sube.
-Gracias –dijo él.
Subió las escaleras y sin tocar, abrió la puerta. No estaba arrepentido de haberlo hecho, mas bien disfrutó la vista, pero se sintió mal en violar su privacidad. Ella se paseaba solamente con una polera, mientras que dejaba ver su ropa interior naranja. Sonrió un poco nervioso, tenía un lindo trasero y unas hermosas piernas. Pero se fijó en que estaban vendadas ¿Qué le habría sucedido? Se percató que ella encontró lo que buscaba, y se disponía a cerrar el cajón, así que cerró rápidamente y golpeó la puerta como si nada. Pero ella se había dado cuenta.
-Tom, sé que estás ahí –dijo ella con frialdad.
-¡No vi nada! –mintió él.
-Mentiroso, entra –musitó ____. Estaba preocupada más de que sus heridas fueran descubiertas de que la haya visto en ropa interior.
-Hola mi princesa –dijo Tom con ternura y una sonrisa de disculpa, se acercó y juntaron sus labios. Ella sintió un poco más de ánimo al sentir esos labios sobre los de ella. Tom la tomó por la cintura y la apegó a su cuerpo. Ella rodeó el cuello del muchacho con sus brazos. Intensificaron el beso, jugando con sus lenguas, mientras las manos de Tom pasaban por debajo de la polera de ____, acariciando con la punta de sus dedos la espalda de ella. Aunque esa caricia le pareció totalmente inocente, ella sintió un montón de sensaciones nuevas, más aún porque necesitaba olvidar su pena, necesitaba algo por lo que sentirse bien, así que creyó que sería una buena decisión demostrarle a Tom que ella deseaba estar con él, quería sentirse protegida. Las manos pequeñas de _____ se metieron bajo la camisa de Tom, hacia su duro y bien cuidado abdomen, donde sus dedos hacían caricias que comenzaron a hacer que el cuerpo de Tom reaccionara. Casi les faltaba el aire, así que se separaron un poco, tiempo que ella aprovechó para empujarlo un poco y provocar que ambos cayeran sobre la cama, ella encima de él. Tom la miró algo confundido cuando ella se separó de él y fue a cerrar la puerta de la habitación. -¿amor pasa algo?
-Te amo –musitó ella sentándose justo sobre su entrepierna. Tom soltó un gemido. Ella aprovechó el descuido para besarlo con mucha pasión, se detuvo para quitarse rápidamente su blusa. Tom la miró, aún con el brasier puesto, podía casi sentir lo que era tocar sus pechos. Ella lo besó otra vez casi con violencia, mientras Tom se separó para sacarse la polera. Ella casi rasguñó el pecho de Tom, el gimió mientras atrapaba la boca de la muchacha otra vez. Ella tomó las manos de Tom, mientras lo miraba a los ojos, y las puso sobre sus senos, mientras gemía. Tom no se demoró y desabrochó su brasier. Cuando por primera vez vio los pechos de la muchacha, se maravilló. No cabía en su mente que hubiese una chica más hermosa que ella, todo en ella era perfecto. Sus temblorosas manos pasaron por la suave y delicada piel de sus pechos, ella soltó un gemido. ____ se agachó a besarlo, pero Tom quería ser el que dominara, con un hábil movimiento, la hizo quedar bajo él. Ella lo atrajo para volver a besarlo mientras las manos por primera vez inseguras de Tom, tocaban cada parte de su cuerpo. Ella mientras lo besaba, bajó el cierre y desabotonó el pantalón del muchacho. Luego de un momento, Tom solo llevaba sus bóxers puestos. Estaban embobados el uno con el otro, que ella ni siquiera recordó sus cortes. Mientras Tom comenzaba a bajar su short, ella gimió, pero no precisamente por la excitación, mas bien, el dolor le había provocado gemir. Tom cuando bajó su short, vio las vendas.
-¿Qué pasó allí? –dijo agitado indicándole sus muslos.
-Me caí –mintió ella –bésame.
-¿Estás segura? –dijo Tom desconfiado. Pasó suavemente el dedo sobre la venda, ella se sobresaltó y gimió.
-No hagas eso –musitó. Tom miró con detenimiento y se percató de otra cosa. Sus manos fueron hasta lo alto de sus muslos, movió un poco las vendas, ella le quitó las manos. Tom insistió y pudo ver las cicatrices que se expandían.
-¿Qué son esas cicatrices? –preguntó con seriedad.
-Nada –mintió. El se alejó de ella.
-Dímelo –dijo Tom.
-Nada Tom –dijo ella –cicatrices de pequeña. –Tom se paró y se apoyó en la pared, mirándola molesto. Sabía que significaban esas cicatrices, lo notó desde el momento en que ella mintió respecto a las vendas. Tom se puso sus pantalones rápidamente.
-¡No me mientas! –se alteró y se molestó bastante -¿por qué? ¿Desde cuándo lo haces? –ella no dijo nada mientras lágrimas caían por su rostro. Tom esperaba una respuesta -¡_____, por la mierda, dímelo! –dijo casi gritando. Ella sollozó aún más mientras se cubría su torso desnudo con su blusa. Se puso el brasier rápidamente para ponerse la polera.
-Tom no me grites –pidió ella con la voz temblorosa.
-Entonces no me mientas –contestó él. Se tomó la cabeza entre ambas manos. –Muéstrame –dijo firmemente.
-Tom no creo que… -comenzó a decir, pero el la interrumpió.
-Ahora –exigió Tom.
Ella sin dejar de llorar, sacó una a una sus vendas. Tom esperaba dándole la espalda, la furia y el dolor le invadían el cuerpo ¿cómo nunca se dio cuenta de lo que _____ se hacía? Sentía que le fallaba en cuanto a protegerla. ¿Cómo se le pasó ese detalle? Ni siquiera cuando tuvieron el encuentro borrachos se fijó. Se sentía un imbécil.
Él volteó y una punzada le dio en el corazón al notar los cortes notoriamente recientes, más los montones de cicatrices. Se acercó a ella, de forma lenta y con la mirada fría. Los cortes eran profundos, no podía creerlo.
-¿Por qué mierda lo hiciste? –preguntó con rabia. Sus ojos se llenaron de lágrimas. -¿querías intentar suicidarte o algo por el estilo? Nunca debí dejarte venir sola a casa, sabía que algo no andaba bien –parecía que hablaba consigo mismo, pero a ella a veces la miraba de forma fría. Lloraba desconsolada, mientras aún los cortes en sus piernas estaban al descubierto. -¿te desinfectaste eso? –ella negó. –Debes hacerlo.
-Tom no te comportes así… -pidió ella –me hace sentir peor.
-¿Tú crees que yo me siento bien con esto? –preguntó el con rabia –viendo que la chica que amo se hace daño, es como si me hicieras daño a mi también, ____. Imagínate si te hubieras cortado más, y te pasa algo… yo… no sé que haría si te pasa algo ¿no entiendes que te amo? –Tom no pudo contener más las lágrimas que comenzaron a salir rápidamente de sus ojos.
-Perdóname –pidió ella. 
-No me pidas perdón a mí, debes perdonarte a ti misma primero. –dijo él con frialdad mientras se abrochaba el cinturón otra vez. –te veo luego –dijo con frialdad. Salió de la habitación, dejándola allí, llorando mientras volvía a vendarse las piernas y terminaba de vestirse. Tom realmente estaba enfadado, solo cuando estaba muy herido lloraba de esa manera, como con ira mezclada a sus lágrimas.



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