Capítulo 9
Isaias miró atónito a Tom. Casi no podía creérselo. ¿Tom, el chico más mujeriego que conocía, enamorado? Isaias frunció el ceño, no sabía que decir.
-Sospechaba algo, pero no estaba seguro… -musitó Isaias.
-Te contaré desde el principio –dijo Tom lanzando un largo suspiro –bueno, no es como que haya pasado algo importante para quererla, solamente un día me di cuenta que si pudiese besarla lo haría, que si pudiese decirle que fuera mi novia lo haría, y desde entonces comenzó la tortura.
-¿Tortura? –preguntó Isaias.
-Es difícil verla cada maldito día de mi vida, y no poder decirle te amo y besarla ¿sabes? Ella es la única chica que en realidad deseo, de todas las formas humanamente posibles… -musitó Tom mientras Isaias escuchaba atento –cuando la vi besar a ese imbécil, me hice añicos por dentro.
-¿Te acuestas con todas las chicas solo para intentar…? –preguntó Isaias.
-Olvidarla, sí –completó Tom –nunca ha resultado –dijo riéndose amargamente.
-¿Y ahora que pasó? –preguntó Isaias.
-Estábamos bebiendo vodka, porque ella llegó destruida luego de una pelea con una chica, quiso olvidarse de todo… bebiendo, nunca lo había hecho al extremo de emborracharse, pero amenazó con que si no iría a un bar a hacerlo. Es mi mejor amiga y la amo ¿crees que le diría que no? –sonrieron cómplices –entonces, se emborrachó, más que yo. Estábamos en mi habitación y comenzó a decir que quería besarme, porque quería averiguar como tantas chicas querían estar conmigo, se lo negué, pero comenzó a decir que era muy poca cosa para mí y muchas tonteras, hasta que la tomé y le di un beso… -Tom sonrió al recordar sus labios contra los de ella –al fin y al cabo, aún estoy algo borracho. La cosa pasó a mayores cuando me sacó la polera y trató de sacarme los pantalones, la detuve y me encerré en el baño para… relajarme –Isaias entendió claramente y soltó una risita –finalmente… se durmió, estuve con ella hasta que tu llegaste.
-Estoy impresionado –dijo Isaias finalmente –aunque siempre lo pensé, pero sigues siendo buen actor, ¿hace cuánto te diste cuenta?
-Hace tres años –dijo Tom. Isaias siguió con la cara de sorpresa.
-¿Por qué no se lo dices y ya? –preguntó.
-Porque me dejó claro que nunca saldría con un mujeriego, eso quiere decir, que no saldrá conmigo –dijo Tom.
-Pero deberías intentarlo, ya sé, ¿no se acerca el baile de primavera? –Tom asintió –invítala, dile que no quieres ir con ninguna de las huecas que te suelen gustar y que quieres ir con ella.
-¿Crees que funcionaría? –preguntó Tom con cierta ilusión.
-Sí, pero debes dejar de acostarte con estúpidas, debes olvidar la apuesta con Georg, es decir, no ocupes su moto y olvídate que te acostaste con esa profesora –dijo Isaias –olvida el sexo y las chicas perfectamente huecas.
-Es complicado –dijo Tom. Isaias lo fulminó con la mirada.
-¿La amas o solo es un capricho?
-La amo con mi vida –dijo Tom muy seriamente.
-¿Entonces por qué estás dudando? ¿Tanto te cuesta dejar de tener sexo con chicas huecas? –preguntó Isaias arqueando una ceja.
-No es eso… -dijo Tom.
-¿A qué le tienes miedo Tom? –preguntó Isaias –si es tu reputación, ni te ocupes en decirlo.
-¡No! Si ella me amara mi reputación sería lo último que me importaría, solamente tengo miedo a que me rechace, solo imaginarlo me hace trizas –dijo Tom mientras pasaba su mano por las rastas que caían en su nuca en una coleta de caballo.
-Arriésgate, si no, nunca sabrás lo que puede pasar. –afirmó Isaias –yo me arriesgue y ahora estoy saliendo con Jess –dijo sonriendo. Tom sonrió también –si quieres puedo hacer que investigue a ____, que le pregunte cosas como ¿nunca has pensado en estar con Tom? O alguna cosa así –dijo Isaias.
-Pero Jess entonces sabría que me gusta ___, no aún no quiero que nadie más se entere. –afirmó Tom.
-Tienes razón, invítala al baile de primavera, es en dos semanas. –dijo Isaias –lo recuerdo perfectamente, allí conocí a Jess y me flechó, fui tan idiota como para esperar todo un año para arriesgarme. Tú llevas tres. –Tom suspiró largamente.
-Lo haré, creo que debo intentarlo –dijo Tom finalmente.
-Bien hecho –dijo Isaias palmeándole la espalda.
Luego de que Isaias se fuera, fue a comprobar como seguía ______, ella dormía aún, su brazo derecho estaba por sobre su cabeza, algunos cabellos rebeldes le caían sobre el rostro, sus labios estaban entreabiertos. “Preciosa” pensó Tom, hasta dormida le parecía hermosa. Se recostó otra vez junto a ella, estaba dispuesto a cuidarla. Le quitó el cabello de la cara con delicadeza, y le besó la frente, ella se removió, pero inmediatamente se quedó quieta. Tom sonrió, paso su brazo por su cintura y se quedó dormido.
Ella abrió los ojos y le dolía la cabeza, no demasiado, pero no se sentía del todo bien. Sintió entonces algo atrapando su cuerpo, y vio que no estaba en su casa. Volteó y vio a su mejor amigo dormido profundamente. Sonrió, tenía cara de angelito cuando dormía. Parecía niño bueno, como el que conoció hace unos años. Su mano casi por inercia fue a su mejilla, la tocó con cuidado. Su piel era muy suave. Tom luego de unos segundos abrió los ojos. Ella sonrió al verlo despierto, sus ojos cafeces casi ambarinos brillaron de ilusión al verla junto a él.
-Hola –dijo Tom finalmente.
-Hola Tom –dijo ella dulcemente jugando con las rastas rubias del muchacho.
-¿Te duele la cabeza? –preguntó él preocupado.
-Casi nada en realidad –admitió ella -¿hice alguna estupidez? –preguntó algo confusa.
-Eh… no, hablaste incoherencias pero nada… más –mintió Tom. No quería decirle que se besaron, o más bien que casi tuvieron sexo. ¿Serviría de algo? No, además de hacerla avergonzarse profundamente. No quería que ella se incomodara.
-¡Que alivio! –dijo ella con una sonrisa despreocupada.
-Claro –comentó Tom.
-Gracias –dijo ella con dulzura –eres el mejor amigo del mundo Tom –le dio un abrazo en el que prácticamente quedó sobre él. Tom sonrió con cierta melancolía, el frágil y delgado cuerpo de ella estaba sobre él. La sensación de sentir la calidez del cuerpo de la muchacha lo hacía sentir diferente, y por él, se quedaría así para siempre.
-De nada pequeña, saber que haría cualquier cosa que tú me pidieras –dijo Tom mientras acariciaba su cabello.
Luego de un rato, Tom la llevó a su casa, ella le besó la mejilla y entró a su hogar, era bastante tarde, pues habían dormido mucho. El se tocó la mejilla embobado y se fue a su casa. Mañana sería el día, mañana la invitaría al baile de primavera.
Isaias miró atónito a Tom. Casi no podía creérselo. ¿Tom, el chico más mujeriego que conocía, enamorado? Isaias frunció el ceño, no sabía que decir.
-Sospechaba algo, pero no estaba seguro… -musitó Isaias.
-Te contaré desde el principio –dijo Tom lanzando un largo suspiro –bueno, no es como que haya pasado algo importante para quererla, solamente un día me di cuenta que si pudiese besarla lo haría, que si pudiese decirle que fuera mi novia lo haría, y desde entonces comenzó la tortura.
-¿Tortura? –preguntó Isaias.
-Es difícil verla cada maldito día de mi vida, y no poder decirle te amo y besarla ¿sabes? Ella es la única chica que en realidad deseo, de todas las formas humanamente posibles… -musitó Tom mientras Isaias escuchaba atento –cuando la vi besar a ese imbécil, me hice añicos por dentro.
-¿Te acuestas con todas las chicas solo para intentar…? –preguntó Isaias.
-Olvidarla, sí –completó Tom –nunca ha resultado –dijo riéndose amargamente.
-¿Y ahora que pasó? –preguntó Isaias.
-Estábamos bebiendo vodka, porque ella llegó destruida luego de una pelea con una chica, quiso olvidarse de todo… bebiendo, nunca lo había hecho al extremo de emborracharse, pero amenazó con que si no iría a un bar a hacerlo. Es mi mejor amiga y la amo ¿crees que le diría que no? –sonrieron cómplices –entonces, se emborrachó, más que yo. Estábamos en mi habitación y comenzó a decir que quería besarme, porque quería averiguar como tantas chicas querían estar conmigo, se lo negué, pero comenzó a decir que era muy poca cosa para mí y muchas tonteras, hasta que la tomé y le di un beso… -Tom sonrió al recordar sus labios contra los de ella –al fin y al cabo, aún estoy algo borracho. La cosa pasó a mayores cuando me sacó la polera y trató de sacarme los pantalones, la detuve y me encerré en el baño para… relajarme –Isaias entendió claramente y soltó una risita –finalmente… se durmió, estuve con ella hasta que tu llegaste.
-Estoy impresionado –dijo Isaias finalmente –aunque siempre lo pensé, pero sigues siendo buen actor, ¿hace cuánto te diste cuenta?
-Hace tres años –dijo Tom. Isaias siguió con la cara de sorpresa.
-¿Por qué no se lo dices y ya? –preguntó.
-Porque me dejó claro que nunca saldría con un mujeriego, eso quiere decir, que no saldrá conmigo –dijo Tom.
-Pero deberías intentarlo, ya sé, ¿no se acerca el baile de primavera? –Tom asintió –invítala, dile que no quieres ir con ninguna de las huecas que te suelen gustar y que quieres ir con ella.
-¿Crees que funcionaría? –preguntó Tom con cierta ilusión.
-Sí, pero debes dejar de acostarte con estúpidas, debes olvidar la apuesta con Georg, es decir, no ocupes su moto y olvídate que te acostaste con esa profesora –dijo Isaias –olvida el sexo y las chicas perfectamente huecas.
-Es complicado –dijo Tom. Isaias lo fulminó con la mirada.
-¿La amas o solo es un capricho?
-La amo con mi vida –dijo Tom muy seriamente.
-¿Entonces por qué estás dudando? ¿Tanto te cuesta dejar de tener sexo con chicas huecas? –preguntó Isaias arqueando una ceja.
-No es eso… -dijo Tom.
-¿A qué le tienes miedo Tom? –preguntó Isaias –si es tu reputación, ni te ocupes en decirlo.
-¡No! Si ella me amara mi reputación sería lo último que me importaría, solamente tengo miedo a que me rechace, solo imaginarlo me hace trizas –dijo Tom mientras pasaba su mano por las rastas que caían en su nuca en una coleta de caballo.
-Arriésgate, si no, nunca sabrás lo que puede pasar. –afirmó Isaias –yo me arriesgue y ahora estoy saliendo con Jess –dijo sonriendo. Tom sonrió también –si quieres puedo hacer que investigue a ____, que le pregunte cosas como ¿nunca has pensado en estar con Tom? O alguna cosa así –dijo Isaias.
-Pero Jess entonces sabría que me gusta ___, no aún no quiero que nadie más se entere. –afirmó Tom.
-Tienes razón, invítala al baile de primavera, es en dos semanas. –dijo Isaias –lo recuerdo perfectamente, allí conocí a Jess y me flechó, fui tan idiota como para esperar todo un año para arriesgarme. Tú llevas tres. –Tom suspiró largamente.
-Lo haré, creo que debo intentarlo –dijo Tom finalmente.
-Bien hecho –dijo Isaias palmeándole la espalda.
Luego de que Isaias se fuera, fue a comprobar como seguía ______, ella dormía aún, su brazo derecho estaba por sobre su cabeza, algunos cabellos rebeldes le caían sobre el rostro, sus labios estaban entreabiertos. “Preciosa” pensó Tom, hasta dormida le parecía hermosa. Se recostó otra vez junto a ella, estaba dispuesto a cuidarla. Le quitó el cabello de la cara con delicadeza, y le besó la frente, ella se removió, pero inmediatamente se quedó quieta. Tom sonrió, paso su brazo por su cintura y se quedó dormido.
Ella abrió los ojos y le dolía la cabeza, no demasiado, pero no se sentía del todo bien. Sintió entonces algo atrapando su cuerpo, y vio que no estaba en su casa. Volteó y vio a su mejor amigo dormido profundamente. Sonrió, tenía cara de angelito cuando dormía. Parecía niño bueno, como el que conoció hace unos años. Su mano casi por inercia fue a su mejilla, la tocó con cuidado. Su piel era muy suave. Tom luego de unos segundos abrió los ojos. Ella sonrió al verlo despierto, sus ojos cafeces casi ambarinos brillaron de ilusión al verla junto a él.
-Hola –dijo Tom finalmente.
-Hola Tom –dijo ella dulcemente jugando con las rastas rubias del muchacho.
-¿Te duele la cabeza? –preguntó él preocupado.
-Casi nada en realidad –admitió ella -¿hice alguna estupidez? –preguntó algo confusa.
-Eh… no, hablaste incoherencias pero nada… más –mintió Tom. No quería decirle que se besaron, o más bien que casi tuvieron sexo. ¿Serviría de algo? No, además de hacerla avergonzarse profundamente. No quería que ella se incomodara.
-¡Que alivio! –dijo ella con una sonrisa despreocupada.
-Claro –comentó Tom.
-Gracias –dijo ella con dulzura –eres el mejor amigo del mundo Tom –le dio un abrazo en el que prácticamente quedó sobre él. Tom sonrió con cierta melancolía, el frágil y delgado cuerpo de ella estaba sobre él. La sensación de sentir la calidez del cuerpo de la muchacha lo hacía sentir diferente, y por él, se quedaría así para siempre.
-De nada pequeña, saber que haría cualquier cosa que tú me pidieras –dijo Tom mientras acariciaba su cabello.
Luego de un rato, Tom la llevó a su casa, ella le besó la mejilla y entró a su hogar, era bastante tarde, pues habían dormido mucho. El se tocó la mejilla embobado y se fue a su casa. Mañana sería el día, mañana la invitaría al baile de primavera.
Capítulo 10
Tom se levantó con mejor ánimo. Aún todo lo del día anterior daba vueltas en su cabeza, era prácticamente lo único que podía pensar.
Pasó por ella, excepcionalmente, estaba listo antes que ella. Tocó el timbre, y ella con una sonrisa le abrió. Lo abrazó con fuerza, regalándole una sonrisa de las que lograban derretir a Tom.
-Vamos –dijo él sonriendo. Tomó su mano, entrelazando sus dedos. Ella no dijo nada, no le parecía raro, Tom y ella eran muy cariñosos el uno con el otro, nunca más allá de amigos. O eso creía ella. Llegaron a la escuela, ella por inercia y rutina le soltó la mano –eh, tenemos clase juntos –dijo agarrándole la mano otra vez. Ella frunció el ceño ¿qué le pasaba a Tom? El no solía hacer eso en la escuela… intentó no darle vueltas al asunto.
Entraron a la clase y se sentaron juntos, nunca lo hacían, pues esa clase la compartían con Gustav y Jess. ______ sentía que Tom estaba diferente hoy, pero no le molestaba. Gustav arqueó una ceja cuando llegó y lo vio sentado con ella, así que decidió sentarse con Jess, que también era una buena amiga.
-Estás muy raro hoy, Kaulitz –dijo ella
-¿Por qué lo dices? –preguntó Tom algo tenso.
-Sueles ignorarme en la secundaria –dijo ella soltando una dulce risa.
-He decidido no volver a ignorarte, todo el mundo sabe que te adoro, es estúpido ignorarnos ¿no crees? –preguntó Tom. Ella aún confusa, asintió.
-Como digas. –dijo ella sonriendo.
El profesor de biología aún no llegaba, hasta que la inspectora les avisó que tenían la hora libre. Gustav se acercó a Tom y charló con él mientras ____ miraba su cuaderno distraída.
-____ preciosa, quiero hablar contigo –dijo Tom –pero no aquí –miró a su alrededor a todos sus compañeros, siempre estaban pendientes de todo lo que Tom hacía o no. La tomó de la mano y la llevó hasta los jardines de la escuela. Se sentaron en una banca, ella aún confusa por las extrañas actitudes de su amigo.
-¿Pasa algo Tom? –preguntó ella.
-Sucede que quiero hacerte una propuesta –dijo Tom mientras pasaba la mano por su cabello. Siempre lo hacía cuando estaba nervioso.
-Depende de que estemos hablando –dijo ella con recelo. A veces las ideas de Tom eran algo… extrañas.
-Está bien, quería saber si… ¿quieres ir al baile de primavera conmigo? –Tom lo soltó sin pensarlo mucho. Espero su respuesta, ella soltó una risa.
-¿Hablas enserio Tom? –preguntó ella. No es que no quisiera, si no que le extrañaba un poco que él no llevara a alguna de las chicas con las que solía estar.
-Claro que sí, pero si no quieres… -ella lo interrumpió de inmediato.
-No es eso tonto, me extraña que no vayas con algunas de las… chicas con las que sueles pasar el tiempo –dijo ella.
-No quiero ir con ninguna de esas huecas –confesó Tom.
-Bueno, iré contigo Tom –dijo ella sonriéndole con dulzura.
-¿En…enserio? –preguntó Tom.
-Claro –dijo ella sonriendo. –nadie me había invitado, y sí tú quieres que vaya contigo, no podría decirte que no, sé que me la pasaré genial contigo Tom –ella le besó la mejilla. Tom sintió como si el corazón le diera un salto. ¡Ella lo había aceptado! Sonrió ampliamente, satisfecho y contento.
-Lo pasaremos genial –aseguró Tom besándole la frente –gracias preciosa, te quiero.
-Yo también te quiero –ella le sonrió otra vez. –me toca química ¿qué clase tienes?
-Matemática –dijo recordando a su profesora. Ojala que ella se arrepintiera y no se le ocurriera tener otra sesión de “castigo”, Tom estaba realmente decidido a cambiar. _____ debía ser suya como fuera.
-¿Harás que te castiguen para tener otra aventura? –preguntó ella arqueando una ceja.
-No, no me interesa –dijo Tom.
-Como ya te acostaste con ella… -dijo ella negando con la cabeza.
-No es eso, no quiero seguir con aventuras sin sentido, realmente quiero sentar cabeza por decirlo de alguna forma, pronto saldremos de la secundaria y no lo sé, quizás es hora de tener una novia estable o algo así –explicó Tom. Ella lo miró muy extrañada.
-¿Seguro que eres Tom Kaulitz Trumper, mi mejor amigo? –preguntó ella burlona. Tom la fulminó con la mirada. –está bien, te creeré por ahora, debes demostrarlo.
-Te aseguró que será así -dijo Tom. Justamente en ese momento el timbre de entrada sonó, así que se despidieron con un beso en la mejilla y se fueron a sus respectivas clases. Tom estaba distraído en matemática, no por la profesora, si no porque su amada _____ había aceptado ir con él al baile, eso significaba que quizás tenía esa oportunidad que anhelaba hace tanto tiempo, quizás era hora.
-¡Kaulitz! –la voz de Smith lo sobresaltó. Tom la miró algo sorprendido.
-¿Sí señorita? –preguntó.
-Le he preguntado dos veces si terminó el ejercicio –dijo ella con severidad.
-Uhm, no lo siento –dijo Tom suspirando.
-Si te distraes, tendré que ponerte otro castigo –dijo mirándolo fijamente. Tom casi creyó que Smith quería otra ronda. Evitó sonreír.
-Lo siento –musitó finalmente.
Georg se reía por lo bajo. Le envió un papel que decía “Te quiere dar de nuevo”. Tom sonrió levemente, y se guardó el papel. No quería que Smith llegara a descubrirlo, o sería un escándalo. Intentó poner toda la atención en lo que explicaba. Cuando por fin terminó la clase, y Tom pasó junto a ella, se lanzaron una mirada larga, pero ella sonrojada, la bajó. No pudo evitar sonreír, aunque ya casi no le interesaba.
Llegaron a la cafetería. Miró hacia todos lados, esperando encontrarla con Jess sentada por ahí, charlando. Entonces se encontró con una imagen que le molestó. Ella estaba conversando con Bill, se veía un poco molesta, al parecer el trataba de explicarle algo. Caminó dispuesto a sacarla de ahí, hoy quería estar con ella.
-¡Tom! –la voz de Amy lo distrajo, medio sonrió en forma de saludo.
-Hola –dijo fríamente recordando lo que ____ le había contado.
-¿Almuerzas con nosotras? –preguntó refiriéndose a ella y sus “clones” como les llamaba ____. Sonrió al recordar eso. -¿es un sí?
-Eh no Amy, lo siento, almorzaré con otra persona –dijo él abriéndose paso. Ella lo miró desconcertada. Justamente ____ había terminado de charlar con Bill. Antes de que caminara en dirección contraria, le agarró el brazo.
-¡Kaulitz, me espantaste! –dijo ella frunciendo el ceño.
-Lo siento preciosa, no fue mi intención –dijo divertido. -¿almuerzas conmigo?
-¿Qué te picó hoy Tom? –preguntó ella sonriendo. El levantó los hombros y casi la arrastró para que fueran a buscar comida. Se sentaron solos en una mesa, todos los miraban extrañados, pero a Tom no le interesaba mucho –me estresa que toda la secundaria nos mire por estar juntos almorzando.
-Ignóralos –dijo Tom mientras mordía una manzana.
-¿Qué tal matemática? –preguntó ella. Tom se río divertido.
-Smith me retó por no estar atento –dijo Tom con indiferencia.
-¿Te castigó? –preguntó ______.
-No, creo que le da miedo castigarme –dijo Tom y ambos rieron. –bueno ¿qué hacías charlando con Bill? –preguntó Tom frunciendo el ceño.
-Mhm me pidió disculpas, y dijo que lo que Amy había dicho era mentira… no le creí mucho, pero me dijo que había sido novio de Amy en el pasado, y que ella ahora le inventaba un montón de cosas. –dijo ____. Tom frunció el ceño.
-No confío en él para ti ____ -dijo Tom con recelo.
-Veremos que tal se comporta, ah y me iba a invitar al baile de primavera –Tom arqueó una ceja. –le dije que tenía pareja, me preguntó quien y yo le dije que eras tú, hubieses visto su cara, fue divertido –Tom sonrió satisfecho, le gustaba que ella se negará a otros chicos por él.
-Imbécil –susurró Tom, ella arqueó una ceja y se rieron otra vez. En esos momentos, es cuando él deseaba poder besarla luego de haberla hecho reír. Pero tenía que esperar, ser paciente, quizás después de todo, pronto podría besarla en frente de quien se le ocurriera.
Tom se levantó con mejor ánimo. Aún todo lo del día anterior daba vueltas en su cabeza, era prácticamente lo único que podía pensar.
Pasó por ella, excepcionalmente, estaba listo antes que ella. Tocó el timbre, y ella con una sonrisa le abrió. Lo abrazó con fuerza, regalándole una sonrisa de las que lograban derretir a Tom.
-Vamos –dijo él sonriendo. Tomó su mano, entrelazando sus dedos. Ella no dijo nada, no le parecía raro, Tom y ella eran muy cariñosos el uno con el otro, nunca más allá de amigos. O eso creía ella. Llegaron a la escuela, ella por inercia y rutina le soltó la mano –eh, tenemos clase juntos –dijo agarrándole la mano otra vez. Ella frunció el ceño ¿qué le pasaba a Tom? El no solía hacer eso en la escuela… intentó no darle vueltas al asunto.
Entraron a la clase y se sentaron juntos, nunca lo hacían, pues esa clase la compartían con Gustav y Jess. ______ sentía que Tom estaba diferente hoy, pero no le molestaba. Gustav arqueó una ceja cuando llegó y lo vio sentado con ella, así que decidió sentarse con Jess, que también era una buena amiga.
-Estás muy raro hoy, Kaulitz –dijo ella
-¿Por qué lo dices? –preguntó Tom algo tenso.
-Sueles ignorarme en la secundaria –dijo ella soltando una dulce risa.
-He decidido no volver a ignorarte, todo el mundo sabe que te adoro, es estúpido ignorarnos ¿no crees? –preguntó Tom. Ella aún confusa, asintió.
-Como digas. –dijo ella sonriendo.
El profesor de biología aún no llegaba, hasta que la inspectora les avisó que tenían la hora libre. Gustav se acercó a Tom y charló con él mientras ____ miraba su cuaderno distraída.
-____ preciosa, quiero hablar contigo –dijo Tom –pero no aquí –miró a su alrededor a todos sus compañeros, siempre estaban pendientes de todo lo que Tom hacía o no. La tomó de la mano y la llevó hasta los jardines de la escuela. Se sentaron en una banca, ella aún confusa por las extrañas actitudes de su amigo.
-¿Pasa algo Tom? –preguntó ella.
-Sucede que quiero hacerte una propuesta –dijo Tom mientras pasaba la mano por su cabello. Siempre lo hacía cuando estaba nervioso.
-Depende de que estemos hablando –dijo ella con recelo. A veces las ideas de Tom eran algo… extrañas.
-Está bien, quería saber si… ¿quieres ir al baile de primavera conmigo? –Tom lo soltó sin pensarlo mucho. Espero su respuesta, ella soltó una risa.
-¿Hablas enserio Tom? –preguntó ella. No es que no quisiera, si no que le extrañaba un poco que él no llevara a alguna de las chicas con las que solía estar.
-Claro que sí, pero si no quieres… -ella lo interrumpió de inmediato.
-No es eso tonto, me extraña que no vayas con algunas de las… chicas con las que sueles pasar el tiempo –dijo ella.
-No quiero ir con ninguna de esas huecas –confesó Tom.
-Bueno, iré contigo Tom –dijo ella sonriéndole con dulzura.
-¿En…enserio? –preguntó Tom.
-Claro –dijo ella sonriendo. –nadie me había invitado, y sí tú quieres que vaya contigo, no podría decirte que no, sé que me la pasaré genial contigo Tom –ella le besó la mejilla. Tom sintió como si el corazón le diera un salto. ¡Ella lo había aceptado! Sonrió ampliamente, satisfecho y contento.
-Lo pasaremos genial –aseguró Tom besándole la frente –gracias preciosa, te quiero.
-Yo también te quiero –ella le sonrió otra vez. –me toca química ¿qué clase tienes?
-Matemática –dijo recordando a su profesora. Ojala que ella se arrepintiera y no se le ocurriera tener otra sesión de “castigo”, Tom estaba realmente decidido a cambiar. _____ debía ser suya como fuera.
-¿Harás que te castiguen para tener otra aventura? –preguntó ella arqueando una ceja.
-No, no me interesa –dijo Tom.
-Como ya te acostaste con ella… -dijo ella negando con la cabeza.
-No es eso, no quiero seguir con aventuras sin sentido, realmente quiero sentar cabeza por decirlo de alguna forma, pronto saldremos de la secundaria y no lo sé, quizás es hora de tener una novia estable o algo así –explicó Tom. Ella lo miró muy extrañada.
-¿Seguro que eres Tom Kaulitz Trumper, mi mejor amigo? –preguntó ella burlona. Tom la fulminó con la mirada. –está bien, te creeré por ahora, debes demostrarlo.
-Te aseguró que será así -dijo Tom. Justamente en ese momento el timbre de entrada sonó, así que se despidieron con un beso en la mejilla y se fueron a sus respectivas clases. Tom estaba distraído en matemática, no por la profesora, si no porque su amada _____ había aceptado ir con él al baile, eso significaba que quizás tenía esa oportunidad que anhelaba hace tanto tiempo, quizás era hora.
-¡Kaulitz! –la voz de Smith lo sobresaltó. Tom la miró algo sorprendido.
-¿Sí señorita? –preguntó.
-Le he preguntado dos veces si terminó el ejercicio –dijo ella con severidad.
-Uhm, no lo siento –dijo Tom suspirando.
-Si te distraes, tendré que ponerte otro castigo –dijo mirándolo fijamente. Tom casi creyó que Smith quería otra ronda. Evitó sonreír.
-Lo siento –musitó finalmente.
Georg se reía por lo bajo. Le envió un papel que decía “Te quiere dar de nuevo”. Tom sonrió levemente, y se guardó el papel. No quería que Smith llegara a descubrirlo, o sería un escándalo. Intentó poner toda la atención en lo que explicaba. Cuando por fin terminó la clase, y Tom pasó junto a ella, se lanzaron una mirada larga, pero ella sonrojada, la bajó. No pudo evitar sonreír, aunque ya casi no le interesaba.
Llegaron a la cafetería. Miró hacia todos lados, esperando encontrarla con Jess sentada por ahí, charlando. Entonces se encontró con una imagen que le molestó. Ella estaba conversando con Bill, se veía un poco molesta, al parecer el trataba de explicarle algo. Caminó dispuesto a sacarla de ahí, hoy quería estar con ella.
-¡Tom! –la voz de Amy lo distrajo, medio sonrió en forma de saludo.
-Hola –dijo fríamente recordando lo que ____ le había contado.
-¿Almuerzas con nosotras? –preguntó refiriéndose a ella y sus “clones” como les llamaba ____. Sonrió al recordar eso. -¿es un sí?
-Eh no Amy, lo siento, almorzaré con otra persona –dijo él abriéndose paso. Ella lo miró desconcertada. Justamente ____ había terminado de charlar con Bill. Antes de que caminara en dirección contraria, le agarró el brazo.
-¡Kaulitz, me espantaste! –dijo ella frunciendo el ceño.
-Lo siento preciosa, no fue mi intención –dijo divertido. -¿almuerzas conmigo?
-¿Qué te picó hoy Tom? –preguntó ella sonriendo. El levantó los hombros y casi la arrastró para que fueran a buscar comida. Se sentaron solos en una mesa, todos los miraban extrañados, pero a Tom no le interesaba mucho –me estresa que toda la secundaria nos mire por estar juntos almorzando.
-Ignóralos –dijo Tom mientras mordía una manzana.
-¿Qué tal matemática? –preguntó ella. Tom se río divertido.
-Smith me retó por no estar atento –dijo Tom con indiferencia.
-¿Te castigó? –preguntó ______.
-No, creo que le da miedo castigarme –dijo Tom y ambos rieron. –bueno ¿qué hacías charlando con Bill? –preguntó Tom frunciendo el ceño.
-Mhm me pidió disculpas, y dijo que lo que Amy había dicho era mentira… no le creí mucho, pero me dijo que había sido novio de Amy en el pasado, y que ella ahora le inventaba un montón de cosas. –dijo ____. Tom frunció el ceño.
-No confío en él para ti ____ -dijo Tom con recelo.
-Veremos que tal se comporta, ah y me iba a invitar al baile de primavera –Tom arqueó una ceja. –le dije que tenía pareja, me preguntó quien y yo le dije que eras tú, hubieses visto su cara, fue divertido –Tom sonrió satisfecho, le gustaba que ella se negará a otros chicos por él.
-Imbécil –susurró Tom, ella arqueó una ceja y se rieron otra vez. En esos momentos, es cuando él deseaba poder besarla luego de haberla hecho reír. Pero tenía que esperar, ser paciente, quizás después de todo, pronto podría besarla en frente de quien se le ocurriera.
Capítulo 11
No sabía como se le había pasado una semana ya. En siete días, era el ansiado baile. Tom estaba cada día más nervioso, sobre todo porque ella le había pedido que en unos días más la acompañara a comprar su vestido. Tan solo imaginarla con el vestido, tomando su brazo, y bailando con él, le provocaba un montón de sensaciones y mariposas en el estómago.
Para ella, Tom escondía algo, pues últimamente era tan extraño que el quisiera pasar todo el día con ella. No tenía idea que se traía entre manos, pero claramente había algo.
Tom había ido a pasar el día con los chicos, quienes aún no tenían idea de quien sería la pareja de Tom.
-¿Y tú con quien irás Liam? –preguntó Gustav sonriendo.
-Invité a Angie ¿la conocen? –preguntó Liam con cierto brillo en los ojos. Todos asintieron. –me encanta… no podía no invitarla, realmente me gusta.
-¿Y tú Gustav? –preguntó Georg.
-Jazmyn –dijo satisfecho –creo que por fin me gusta una chica seriamente. -¿y tú Listing?
-Estoy seguro que no la conocen –dijo Georg algo sonrojado.
-¿Quién? –preguntó Liam.
-Karla –todos fruncieron el ceño –deberías conocerla Oso, es amiga de Jazmyn, ya sabes, la de cabello claro y esos labios que vuelven loco a cualquiera –dijo Georg con una sonrisa coqueta.
-¡Karla! –exclamó Gustav cuando recordó –sí, si me acuerdo de ella, es muy bonita –admitió Gustav –tiene una sonrisa perfecta.
-Ya cállate, no la mires mucho.
-Por fin sentaron cabeza –dijo Isaias divertido –los veo bastante emocionados con sus citas.
-¡Sí! –exclamaron los tres.
-¿Y tú Tom? –preguntó Georg con una sonrisa traviesa.
-¿Yo qué? –preguntó Tom distraído.
-¿Con quién irás al baile? –preguntó Liam.
-Ah… con ____ -dijo Tom algo nervioso. Gustav, Georg y Liam se miraron entre ellos con sorpresa, luego miraron a Tom.
-¿Hablas enserio? –preguntó Gustav.
-Claro que sí –dijo Tom -¿qué tiene de extraño?
-Mhm es solo que tú Tom sueles ir con chicas con las que terminas teniendo sexo luego del baile ¿no? –dijo Georg.
-No, no quiero ir con ninguna hueca, prefiero ir con ____, sé que me lo pasaré mejor –dijo Tom frunciendo el ceño.
-A veces creo que eres un estúpido, pero días como hoy te encuentro la razón –dijo Liam con una sonrisa –no sé como no te has dado cuenta de lo obvio.
-¿Y qué es lo obvio? –preguntó Tom arqueando una ceja.
-Dos cosas –dijo Liam –la primera, estás loco por ____, la segunda, deberías hacerte novio de ella, vale la pena para ti.
-¿Qué rayos estás diciendo? –todos se rieron –yo no estoy loco por ____, es como una hermana para mí. Segundo, ella vale la pena, ni siquiera yo creo merecer una chica como ella, pero no, no podemos ser novios.
-¿Solo porque no es una porrista hueca? –preguntó Gustav arqueando una ceja.
-Hey oso, no tiene nada que ver. –dijo Tom frunciendo el ceño. –es solo que… no, no ella no me tomaría en cuenta –Isaias soltó una risa, entonces Tom se percató de que metió la pata. –digo, no, somos como hermanos y…
-Tom… ya lo admitiste –dijo Liam riéndose aún.
-¡No he admitido nada! –dijo Tom tenso y nervioso.
-No sé porque te alteras tanto, es ____, es una chica genial, deberías sentirte orgulloso si estás con ella. –dijo Isaias rodando los ojos. Tom lo fulminó con la mirada.
-No es que no sea genial –dijo Tom –me gusta porque es genial, pero tan solo… -entonces se percató de que nuevamente había metido la pata. Todos se miraron y explotaron en risas.
-Ya lo admitiste –bromeó Isaias. Tom estaba sonrojado como un tomate, no dijo ninguna palabra.
-Guardaremos el secreto tigre, no te preocupes –lo consoló Gustav –solo que no entiendo porque te haces tanto problema y no vas y le dices que te gusta.
-Tal como lo haces con el montón de chicas que han pasado por ti –dijo Georg.
-Es que ella no es como ninguna de esas chicas –susurró Tom –y bueno, lo admito… en realidad, no me gusta… la amo… -confesó Tom apenado. Lanzó un largo suspiro. Todos se lanzaron una mirada.
-Bueno, el baile de primavera es tu oportunidad para decirle cuanto la amas –dijo Liam con una enorme sonrisa.
-Supongo –dijo Tom algo desanimado. Ya a estas alturas, no podía actuar tan bien como antes. Y es que se estaba muriendo de amor prácticamente, la veía y todo el cuerpo se le tensaba y comenzaba a temblar. Le costaba controlarse, aunque ella ni siquiera se diera cuenta.
Su celular comenzó a sonar. Contestó, era ella.
-¿____? –preguntó. Todos sonrieron cómplices.
-Tom, ¿iremos al centro comercial? Quiero comprar el vestido –dijo ella con una voz que casi le provoca derretirse.
-Está bien princesa ¿dónde nos juntamos? –Gustav estaba aguantándose la risa, Tom lo fulminó con la mirada.
-Mhm ¿pasas por mí? –preguntó ella con dulzura.
-Está bien, paso por ti en quince minutos –dijo Tom –adios.
Apenas cortó todos explotaron en risas, Tom seguía sonrojado después de todo.
-Iré con ella a comprar el vestido para el baile –dijo sonriendo.
-¡Uh! –dijo Liam –la verás probándose un montón de sensuales vestidos, por favor, controla al Tommy –dijo dándole una mirada a lo bajo de su abdomen. Todos rieron.
-¡Imbécil! –dijo Tom frunciendo el ceño. Se despidió con la mano, aún avergonzado, subió a su auto y manejó hasta la casa de su princesa. Sonrió al verla aparecer por la puerta con esa enorme y perfecta sonrisa.
-Precioso –dijo ella con dulzura besándole la mejilla -¿cómo estás?
-Bien ¿y tú? –dijo él mientras encendía el auto y manejaba.
-Bien gracias –dijo ella.
Llegaron al centro comercial, Tom caminaba tomándola de la mano. Entraron a una tienda donde habían muchos vestidos, él sonrió, aunque esto le aburra, sería capaz de mucho más por ella, y también quería saber que tan hermosa se vería ese día. Ella comenzó probándose vestidos largos, pero ninguno le convencía. A Tom le brillaban los ojos cada vez que se asomaba con uno nuevo.
-Tom, ven –lo llamó al probador. El corazón se le aceleró ¿Qué necesitaría? Algo nervioso se acercó, ella lo hizo entrar. Cerró la puerta, Tom se mordió los labios muy tenso –súbeme el cierre –pidió. La miró de pies a cabeza, se estaba probando un vestido azul oscuro, le resaltaba el blanco de su piel, le llegaba más arriba de las rodillas. Tom se agachó un poco, para alcanzar lo más bajo de su espalda. Comenzó a subirle el cierre intentando concentrarse solo en esa tarea, pues si pensaba en el hecho de que un solo movimiento la haría quedar semidesnuda ante él, no le sería de mucha ayuda. -¿qué tal? –preguntó dando una vuelta. Estaba embobado, se veía hermosa, no… perfecta. El vestido le marcaba cada curva y le dejaba ver unas bonitas piernas.
-Te ves maravillosa –dijo con una sonrisa. Ella le correspondió la sonrisa. Siguió mirándose al espejo –me llevaré este, me convenciste.
Tom río. Se acercaron a la cajera, ella iba a pagar, pero Tom le negó y se adelantó con su tarjeta de crédito. Ella protestó, pero Tom negó.
-Bien, iremos por un helado ¿sí? –ella asintió con dulzura. Tom la tomó de la mano y la llevó, le compró un helado, y al rato la fue a dejar a su casa.
Ella se acercó dando saltitos a despedirse, pero tropezó cayendo contra Tom, acorralándolo contra el auto, y para colmo, sus narices chocaron y sus labios se rozaron. Ella se levantó avergonzada y Tom algo sorprendido.
-Adiós –dijo avergonzada y casi corrió a su casa. Tom la miró desaparecer y luego comenzó a reír sin motivo ¡la vida comenzaba a sonreírle!
No sabía como se le había pasado una semana ya. En siete días, era el ansiado baile. Tom estaba cada día más nervioso, sobre todo porque ella le había pedido que en unos días más la acompañara a comprar su vestido. Tan solo imaginarla con el vestido, tomando su brazo, y bailando con él, le provocaba un montón de sensaciones y mariposas en el estómago.
Para ella, Tom escondía algo, pues últimamente era tan extraño que el quisiera pasar todo el día con ella. No tenía idea que se traía entre manos, pero claramente había algo.
Tom había ido a pasar el día con los chicos, quienes aún no tenían idea de quien sería la pareja de Tom.
-¿Y tú con quien irás Liam? –preguntó Gustav sonriendo.
-Invité a Angie ¿la conocen? –preguntó Liam con cierto brillo en los ojos. Todos asintieron. –me encanta… no podía no invitarla, realmente me gusta.
-¿Y tú Gustav? –preguntó Georg.
-Jazmyn –dijo satisfecho –creo que por fin me gusta una chica seriamente. -¿y tú Listing?
-Estoy seguro que no la conocen –dijo Georg algo sonrojado.
-¿Quién? –preguntó Liam.
-Karla –todos fruncieron el ceño –deberías conocerla Oso, es amiga de Jazmyn, ya sabes, la de cabello claro y esos labios que vuelven loco a cualquiera –dijo Georg con una sonrisa coqueta.
-¡Karla! –exclamó Gustav cuando recordó –sí, si me acuerdo de ella, es muy bonita –admitió Gustav –tiene una sonrisa perfecta.
-Ya cállate, no la mires mucho.
-Por fin sentaron cabeza –dijo Isaias divertido –los veo bastante emocionados con sus citas.
-¡Sí! –exclamaron los tres.
-¿Y tú Tom? –preguntó Georg con una sonrisa traviesa.
-¿Yo qué? –preguntó Tom distraído.
-¿Con quién irás al baile? –preguntó Liam.
-Ah… con ____ -dijo Tom algo nervioso. Gustav, Georg y Liam se miraron entre ellos con sorpresa, luego miraron a Tom.
-¿Hablas enserio? –preguntó Gustav.
-Claro que sí –dijo Tom -¿qué tiene de extraño?
-Mhm es solo que tú Tom sueles ir con chicas con las que terminas teniendo sexo luego del baile ¿no? –dijo Georg.
-No, no quiero ir con ninguna hueca, prefiero ir con ____, sé que me lo pasaré mejor –dijo Tom frunciendo el ceño.
-A veces creo que eres un estúpido, pero días como hoy te encuentro la razón –dijo Liam con una sonrisa –no sé como no te has dado cuenta de lo obvio.
-¿Y qué es lo obvio? –preguntó Tom arqueando una ceja.
-Dos cosas –dijo Liam –la primera, estás loco por ____, la segunda, deberías hacerte novio de ella, vale la pena para ti.
-¿Qué rayos estás diciendo? –todos se rieron –yo no estoy loco por ____, es como una hermana para mí. Segundo, ella vale la pena, ni siquiera yo creo merecer una chica como ella, pero no, no podemos ser novios.
-¿Solo porque no es una porrista hueca? –preguntó Gustav arqueando una ceja.
-Hey oso, no tiene nada que ver. –dijo Tom frunciendo el ceño. –es solo que… no, no ella no me tomaría en cuenta –Isaias soltó una risa, entonces Tom se percató de que metió la pata. –digo, no, somos como hermanos y…
-Tom… ya lo admitiste –dijo Liam riéndose aún.
-¡No he admitido nada! –dijo Tom tenso y nervioso.
-No sé porque te alteras tanto, es ____, es una chica genial, deberías sentirte orgulloso si estás con ella. –dijo Isaias rodando los ojos. Tom lo fulminó con la mirada.
-No es que no sea genial –dijo Tom –me gusta porque es genial, pero tan solo… -entonces se percató de que nuevamente había metido la pata. Todos se miraron y explotaron en risas.
-Ya lo admitiste –bromeó Isaias. Tom estaba sonrojado como un tomate, no dijo ninguna palabra.
-Guardaremos el secreto tigre, no te preocupes –lo consoló Gustav –solo que no entiendo porque te haces tanto problema y no vas y le dices que te gusta.
-Tal como lo haces con el montón de chicas que han pasado por ti –dijo Georg.
-Es que ella no es como ninguna de esas chicas –susurró Tom –y bueno, lo admito… en realidad, no me gusta… la amo… -confesó Tom apenado. Lanzó un largo suspiro. Todos se lanzaron una mirada.
-Bueno, el baile de primavera es tu oportunidad para decirle cuanto la amas –dijo Liam con una enorme sonrisa.
-Supongo –dijo Tom algo desanimado. Ya a estas alturas, no podía actuar tan bien como antes. Y es que se estaba muriendo de amor prácticamente, la veía y todo el cuerpo se le tensaba y comenzaba a temblar. Le costaba controlarse, aunque ella ni siquiera se diera cuenta.
Su celular comenzó a sonar. Contestó, era ella.
-¿____? –preguntó. Todos sonrieron cómplices.
-Tom, ¿iremos al centro comercial? Quiero comprar el vestido –dijo ella con una voz que casi le provoca derretirse.
-Está bien princesa ¿dónde nos juntamos? –Gustav estaba aguantándose la risa, Tom lo fulminó con la mirada.
-Mhm ¿pasas por mí? –preguntó ella con dulzura.
-Está bien, paso por ti en quince minutos –dijo Tom –adios.
Apenas cortó todos explotaron en risas, Tom seguía sonrojado después de todo.
-Iré con ella a comprar el vestido para el baile –dijo sonriendo.
-¡Uh! –dijo Liam –la verás probándose un montón de sensuales vestidos, por favor, controla al Tommy –dijo dándole una mirada a lo bajo de su abdomen. Todos rieron.
-¡Imbécil! –dijo Tom frunciendo el ceño. Se despidió con la mano, aún avergonzado, subió a su auto y manejó hasta la casa de su princesa. Sonrió al verla aparecer por la puerta con esa enorme y perfecta sonrisa.
-Precioso –dijo ella con dulzura besándole la mejilla -¿cómo estás?
-Bien ¿y tú? –dijo él mientras encendía el auto y manejaba.
-Bien gracias –dijo ella.
Llegaron al centro comercial, Tom caminaba tomándola de la mano. Entraron a una tienda donde habían muchos vestidos, él sonrió, aunque esto le aburra, sería capaz de mucho más por ella, y también quería saber que tan hermosa se vería ese día. Ella comenzó probándose vestidos largos, pero ninguno le convencía. A Tom le brillaban los ojos cada vez que se asomaba con uno nuevo.
-Tom, ven –lo llamó al probador. El corazón se le aceleró ¿Qué necesitaría? Algo nervioso se acercó, ella lo hizo entrar. Cerró la puerta, Tom se mordió los labios muy tenso –súbeme el cierre –pidió. La miró de pies a cabeza, se estaba probando un vestido azul oscuro, le resaltaba el blanco de su piel, le llegaba más arriba de las rodillas. Tom se agachó un poco, para alcanzar lo más bajo de su espalda. Comenzó a subirle el cierre intentando concentrarse solo en esa tarea, pues si pensaba en el hecho de que un solo movimiento la haría quedar semidesnuda ante él, no le sería de mucha ayuda. -¿qué tal? –preguntó dando una vuelta. Estaba embobado, se veía hermosa, no… perfecta. El vestido le marcaba cada curva y le dejaba ver unas bonitas piernas.
-Te ves maravillosa –dijo con una sonrisa. Ella le correspondió la sonrisa. Siguió mirándose al espejo –me llevaré este, me convenciste.
Tom río. Se acercaron a la cajera, ella iba a pagar, pero Tom le negó y se adelantó con su tarjeta de crédito. Ella protestó, pero Tom negó.
-Bien, iremos por un helado ¿sí? –ella asintió con dulzura. Tom la tomó de la mano y la llevó, le compró un helado, y al rato la fue a dejar a su casa.
Ella se acercó dando saltitos a despedirse, pero tropezó cayendo contra Tom, acorralándolo contra el auto, y para colmo, sus narices chocaron y sus labios se rozaron. Ella se levantó avergonzada y Tom algo sorprendido.
-Adiós –dijo avergonzada y casi corrió a su casa. Tom la miró desaparecer y luego comenzó a reír sin motivo ¡la vida comenzaba a sonreírle!
Capítulo 12 (escuchar i wish de one direction porfavor
mientras leen el capitulo, abajo esta la traducción, gracias :) )
Llegó el día, Tom estaba tan nervioso que ni siquiera modulaba bien. Su madre lo miró con ternura, cada vez que vestía formal se veía adorable. Terminó de mirarse al espejo, y dio un largo suspiro. Miró la hora, tenía que pasar a buscarla. Se despidió de su madre quien le deseó suerte. Sonrió, espera que realmente la suerte lo acompañara. Así que manejó hasta la casa de _____, y tocó el timbre, nervioso. Sintió su voz a lo lejos, diciendo “ya voy”. Río un poco, y espero apoyado en el auto a que saliera. Entonces, abrió la puerta.
Llevaba el vestido que había elegido. Le llegaba un poco más arriba de las rodillas, sus piernas se veían perfectas, largas y hermosas, llevaba unos tacones altos de color plateado, un bolsito en su mano del mismo color que los zapatos, su cabello estaba peinado de una forma en que no parecía ni tan formal ni tan informal, sus labios estaban con brillo, lo que resaltaba el grosor de estos, sus pestañas se veían más largas y redondeadas, sus mejillas levemente sonrojadas. En su cuello, llevaba un collar en forma de corazón plateado, exactamente el que Tom le había dado hace un tiempo. Ella le sonrió tímida.
-¡Wow! –dijo Tom algo nervioso, se veía preciosa, realmente no sabía como seguía en pie con semejante mujer.
-Te ves guapo –dijo ella dándole una alentadora sonrisa.
-Gracias… tú te ves… maravillosa –dijo él haciendo que ella se sonrojara. Era un avance. Con los tacones le llegaba a la altura de sus ojos. El le abrió la puerta del copiloto, y manejó hasta la secundaria. No decían nada, cada uno sumido en sus propios pensamientos. Tom de vez en cuando miraba de reojo sus piernas, era un pervertido a veces. Aunque ella no era de usar vestidos extremadamente cortos, cosa que le agradaba.
Llegaron a la secundaria, el le ofreció su brazo, ella le respondió con una sonrisa. Entraron, el ambiente era agradable. Estaba decorado como un lugar nocturno, pero sin olvidar los detalles de la bienvenida a la época primaveral, había un escenario donde tocarían algunas bandas, luces ubicadas en las esquinas del recinto. Tom se mordió el labio nervioso, si todo salía como el esperaba, ya no tendría que estar sufriendo por ella. Ahora ella sería del.
-¡Chicos! –la voz de la mejor amiga de ____ los sobresaltó. La saludaron amablemente. Jess llevaba un vestido negro corto, la hacía ver preciosa, e iba de la mano con Isaias, que pese a que no era de la secundaria, seguía siendo su invitado.
-Hola –dijo Isaias sonriéndole a Tom mientras sus chicas conversaban –preciosas ¿no?
-Uff… demasiado –dijo Tom.
-Hoy es tu día campeón –dijo Isaias sonriendo.
-Eso espero. –dijo Tom. Isaias y Jess se despidieron, Tom tomó de la mano a ___, entonces echó una mirada al lugar. Y se encontró con la mirada celosa y enfadada de una rubia. Felicity los miraba con odio, al igual que Amy. Felicity llevaba un corto y apretado vestido negro que dejaba ver sus largas y torneadas piernas y resaltaba su perfecta figura, Amy llevaba un vestido también corto de color crema, muy apretado. Miraban casi con asco a ____, quien se percató de eso, pero Tom la hizo mirarlo y le sonrió, inspirándole confianza.
Al cabo de un rato, comenzó la música. Tom de inmediato llevó a su mejor amiga a la pista, y bailaron unas cuantas canciones movidas. Ella reía divertida, realmente se la estaba pasando genial con Tom.
-¿Vamos por un poco de ponche? –preguntó él con una sonrisa.
-Claro –la tomó de la mano, y caminaron hasta la mesita. Tom sirvió ponche en dos vasos, le dio uno a ella.
-Aunque a la mona la vistas de seda, mona se queda –una voz chillona y cargada de desprecio los interrumpió.
-Felicity, ¿podrías ahorrarte tus comentarios idiotas e irte a molestar a otros que no seamos ____ y yo? –dijo Tom con la voz cargada de ira.
-No sé como invitaste a esta –dijo mirándola con desprecio.
-Es mejor que todas las otras de esta secundaria –dijo Tom abrazando a su mejor amiga, quien miraba al suelo.
-No decías eso en mi fiesta, mientras esta se besaba con Bill, tú y yo lo pasamos mejor –dijo con una maligna sonrisa. ____ no dijo nada, en realidad, no tenía por qué afectarle, de todas formas, era su mejor amigo. Tom le tomó la mano con fuerza y la hizo desaparecer de allí.
-Lo siento –dijo Tom dando un suspiro
-No te preocupes Tom –dijo ella dándole una alentadora sonrisa.
-¿Quieres bailar? –preguntó. Ella le sonrió y asintió. Caminaron hasta la pista y bailaron un rato, ella se reía por los pasos que a Tom se le ocurrían. Entonces el estómago de Tom se apretó, exactamente una canción lenta para el momento. Las luces del lugar bajaron al mínimo, ella lo miró con una tímida sonrisa, estaba nerviosa, no sabía muy bien que hacer en un caso así ¿bailar con tu mejor amigo una canción lenta? No lucía tan mal ¿o sí? Tom se río despreocupado, o eso creyó ella, más bien el estaba más nervioso que cuando dio su primer beso.
-Esto es embarazoso –dijo ella divertida mientras Tom rodeaba su cintura con sus brazos y la hacía apegarse a su cuerpo. Ella pasó sus brazos por el cuello de Tom, y enredó sus dedos en algunas rastas que caían por la nuca de Tom. Se sonrieron, el corazón de Tom estaba latiendo a mil, mientras los primeros acordes sonaban. Las luces no les permitían ver mucho más allá de ellos, pero si lo suficiente para verse los ojos. Los de Tom brillaban de la emoción, los de ella denotaban emoción pero más bien algo de nerviosismo.
-Anótalo como nuestro primer baile en pareja –le susurró Tom al oído. Ella río dulcemente. Tom no dejaba de mirarla, y extrañamente, a ella no le incomodaba para nada. Los ojos cafeces ambarinos de Tom lucían especiales. Por primera vez, sintió mariposas en el estómago cuando Tom la apegó más a su cuerpo. “No puede ser que el ponche me haya hecho efecto tan rápido, no tomé casi nada” pensó. Tom no sonreía, solo la miraba. Sentía que le estaba coqueteando, quizás el ponche tenía demasiado alcohol. En la mitad de la canción, Tom se acercó mucho para su gusto, estaba levemente agachado, a la altura de sus labios. Tan tensa y nerviosa como se sentía, miró por inercia los labios de Tom. El le sonrió coquetamente cuando ella bajó la mirada a sus labios, entonces se decidió por hacerlo. Dejando solo una mano en la cintura de la muchacha mientras se movían al compás de la música, puso su otra mano en la mejilla de ella de manera cuidadosa. Ella no se movió, pero Tom se acercó más aún. Sus labios estaban rozándose, ambos cerraron los ojos, la respiración del otro golpeaba sus labios. Pero de lo bueno, poco, dicen.
-¡Ay Dios! –gritó ella cuando sintió como algo helado le corría por la espalda. Se volteó asustada y confusa, entonces vio a Amy con el vaso totalmente vacío. Ella le sonreía llena de odio.
-¡¿Qué sucede contigo?! –le gritó Tom exasperado.
-Nada, solo necesitaba algo frío ¿no creen? –ella se alejó con una sonrisa.
-Perdón –dijo Tom abrazándola. Se quitó su chaqueta y la puso en los hombros de ella.
-Tom, no puedo con esto –dijo ella con los ojos llenos de lágrimas y se alejó. La ira lo consumía, estuvo apunto de besarla, de poder por fin desahogar todo lo que llevaba dentro, y tenía que aparecer esa hueca. En cierta parte, el tenía la culpa, las chicas lo perseguían porque el estaba con todas cuando quería, casi todas las populares habían pasado por él. Se sintió un asco.
-¿Qué le pasó a ____? –preguntó Jess preocupada acercándose a él de la mano con Isaias.
-Amy le derramó el vaso en la espalda mientras bailábamos –dijo Tom mirando el suelo.
-¿Qué acaso no puedes controlar a tus perras? –preguntó ella con ira mientras corría a buscarla. Isaias le palmeó el hombro, mientras Tom intentaba no llorar. Su noche se veía arruinada, solo porque había sido un imbécil mujeriego y ahora las estaba pagando.
Jess volvió al cabo de diez minutos, sonriendo. Se acercó a Isaias.
-¿Dónde está? –preguntó Tom dispuesto a recuperar su momento.
-Viene entrando, pero yo diría que está algo ocupada Tom –dijo Jess sonriendo. –vamos Chay.
Isaias y Tom miraron hacia la entrada, ella venía riéndose con Bill. Justamente se acercaron a él. Isaias miró la escena con cierta lástima.
-Gracias por la chaqueta, iré a bailar con Bill –dijo _____ fríamente entregándole la chaqueta.
-D… de nada –susurró Tom. Ella se fue de la mano con Bill, y los miró bailar entretenidos. ¿Lo estaba haciendo a propósito? Después de todo, ella había ido con él. Chicas se acercaban a charlarle, pero el solamente veía fijamente a la pareja, que a cada momento se ponían más románticos. ¿Qué rayos le pasaba? Bill había estado con Amy, no podía seguir gustándole un tipo tan hijo de puta. Entonces cayó en la realidad, el era peor, y aún mantenía la esperanza de que ella lo quisiera.
Siguió observando la escena, el le tomó la mano con ternura. Él Toma tu mano Muero un poquito.
Sus ojos brillaban cuando el la tomó por la cintura, se miraban con ternura, realmente a ella le gustaba Bill y por fin venía a darse cuenta.
Veo tus ojos Y me confundo
¿Por qué no puedes mirarme así?
La vision de Tom se nubló, tenía los ojos cristalinos.
Cuando pasas por mi lado Trato de decirlo
Pero luego me congelo Y nunca lo hago.
¿Por qué diablos nunca le dijo? Quizás habría evitado esto hace tanto tiempo, quizás llevaría uno, dos o casi tres años siendo su novio. Haciéndola reír, besándola, mientras ella lo miraba de la misma forma en que miraba a Bill ahora.
Mi lengua se enreda Mis palabras quedan atrapadas
Escucho mis latidos sonando fuertes cuando estoy cerca tuyo
Otra canción lenta, sintió que el corazón iba a morir. El la tomó por la cintura mientras la apegaba a su cuerpo, ella sonreía sonrojada. Bailaban de forma romántica. Se acercó a ella, la iba a besar.
Pero te veo con el, bailando lentamente
Destrozandome, porque no ves
Siempre que lo besas Me quiebro
Oh, como deseo que ese fuera yo
Se besaron, él la tomaba de forma tan tierna, mientras seguían bailando al ritmo de la música. Tom no ocultó las lágrimas que caían incesantes por su rostro.
Él te mira Como lo haría yo
Hace todas las cosas, Yo sé que yo las haría
Si solo el tiempo pudiera revertir
Porque tengo 3 pequeñas palabras
Que siempre he estado esperando decirte
Realmente deseaba ser valiente por una maldita vez en su vida y correr a decirle que la amaba, besarla frente a todos, y pedirle que fuera su novia. Pero ella ni siquiera se acordaba de que Tom existía, de que Tom había luchado contra su orgullo y miedo por invitarla al baile.
Pero te veo con el, bailando lentamente
Destrozandome, porque no ves
Siempre que lo besas
Me quiebro Oh, como deseo que ese fuera yo..
Con mis manos en tu cintura
Mientras bailamos bajo la luna
Deseo que fuera a mí
A quien llames más tarde
Para desearle buenas noches
Todo lo que el daría por estar en el lugar de Bill en ese momento. Y pensar que era el quien mantenía el control de la situación y estaba a punto de besarla hace un rato. No había nada que deseara tanto como ser el motivo de sus sonrisas, el motivo de su vida. Ser su vida, nada más que eso.
Se levantó bruscamente, y salió. No lo soportaba, le era imposible continuar un minuto más en ese lugar. Miró la luna llena que se veía en el estrellado cielo nocturno. No podía dejar de llorar, y no le interesaba demasiado que lo vieran.
Llegó el día, Tom estaba tan nervioso que ni siquiera modulaba bien. Su madre lo miró con ternura, cada vez que vestía formal se veía adorable. Terminó de mirarse al espejo, y dio un largo suspiro. Miró la hora, tenía que pasar a buscarla. Se despidió de su madre quien le deseó suerte. Sonrió, espera que realmente la suerte lo acompañara. Así que manejó hasta la casa de _____, y tocó el timbre, nervioso. Sintió su voz a lo lejos, diciendo “ya voy”. Río un poco, y espero apoyado en el auto a que saliera. Entonces, abrió la puerta.
Llevaba el vestido que había elegido. Le llegaba un poco más arriba de las rodillas, sus piernas se veían perfectas, largas y hermosas, llevaba unos tacones altos de color plateado, un bolsito en su mano del mismo color que los zapatos, su cabello estaba peinado de una forma en que no parecía ni tan formal ni tan informal, sus labios estaban con brillo, lo que resaltaba el grosor de estos, sus pestañas se veían más largas y redondeadas, sus mejillas levemente sonrojadas. En su cuello, llevaba un collar en forma de corazón plateado, exactamente el que Tom le había dado hace un tiempo. Ella le sonrió tímida.
-¡Wow! –dijo Tom algo nervioso, se veía preciosa, realmente no sabía como seguía en pie con semejante mujer.
-Te ves guapo –dijo ella dándole una alentadora sonrisa.
-Gracias… tú te ves… maravillosa –dijo él haciendo que ella se sonrojara. Era un avance. Con los tacones le llegaba a la altura de sus ojos. El le abrió la puerta del copiloto, y manejó hasta la secundaria. No decían nada, cada uno sumido en sus propios pensamientos. Tom de vez en cuando miraba de reojo sus piernas, era un pervertido a veces. Aunque ella no era de usar vestidos extremadamente cortos, cosa que le agradaba.
Llegaron a la secundaria, el le ofreció su brazo, ella le respondió con una sonrisa. Entraron, el ambiente era agradable. Estaba decorado como un lugar nocturno, pero sin olvidar los detalles de la bienvenida a la época primaveral, había un escenario donde tocarían algunas bandas, luces ubicadas en las esquinas del recinto. Tom se mordió el labio nervioso, si todo salía como el esperaba, ya no tendría que estar sufriendo por ella. Ahora ella sería del.
-¡Chicos! –la voz de la mejor amiga de ____ los sobresaltó. La saludaron amablemente. Jess llevaba un vestido negro corto, la hacía ver preciosa, e iba de la mano con Isaias, que pese a que no era de la secundaria, seguía siendo su invitado.
-Hola –dijo Isaias sonriéndole a Tom mientras sus chicas conversaban –preciosas ¿no?
-Uff… demasiado –dijo Tom.
-Hoy es tu día campeón –dijo Isaias sonriendo.
-Eso espero. –dijo Tom. Isaias y Jess se despidieron, Tom tomó de la mano a ___, entonces echó una mirada al lugar. Y se encontró con la mirada celosa y enfadada de una rubia. Felicity los miraba con odio, al igual que Amy. Felicity llevaba un corto y apretado vestido negro que dejaba ver sus largas y torneadas piernas y resaltaba su perfecta figura, Amy llevaba un vestido también corto de color crema, muy apretado. Miraban casi con asco a ____, quien se percató de eso, pero Tom la hizo mirarlo y le sonrió, inspirándole confianza.
Al cabo de un rato, comenzó la música. Tom de inmediato llevó a su mejor amiga a la pista, y bailaron unas cuantas canciones movidas. Ella reía divertida, realmente se la estaba pasando genial con Tom.
-¿Vamos por un poco de ponche? –preguntó él con una sonrisa.
-Claro –la tomó de la mano, y caminaron hasta la mesita. Tom sirvió ponche en dos vasos, le dio uno a ella.
-Aunque a la mona la vistas de seda, mona se queda –una voz chillona y cargada de desprecio los interrumpió.
-Felicity, ¿podrías ahorrarte tus comentarios idiotas e irte a molestar a otros que no seamos ____ y yo? –dijo Tom con la voz cargada de ira.
-No sé como invitaste a esta –dijo mirándola con desprecio.
-Es mejor que todas las otras de esta secundaria –dijo Tom abrazando a su mejor amiga, quien miraba al suelo.
-No decías eso en mi fiesta, mientras esta se besaba con Bill, tú y yo lo pasamos mejor –dijo con una maligna sonrisa. ____ no dijo nada, en realidad, no tenía por qué afectarle, de todas formas, era su mejor amigo. Tom le tomó la mano con fuerza y la hizo desaparecer de allí.
-Lo siento –dijo Tom dando un suspiro
-No te preocupes Tom –dijo ella dándole una alentadora sonrisa.
-¿Quieres bailar? –preguntó. Ella le sonrió y asintió. Caminaron hasta la pista y bailaron un rato, ella se reía por los pasos que a Tom se le ocurrían. Entonces el estómago de Tom se apretó, exactamente una canción lenta para el momento. Las luces del lugar bajaron al mínimo, ella lo miró con una tímida sonrisa, estaba nerviosa, no sabía muy bien que hacer en un caso así ¿bailar con tu mejor amigo una canción lenta? No lucía tan mal ¿o sí? Tom se río despreocupado, o eso creyó ella, más bien el estaba más nervioso que cuando dio su primer beso.
-Esto es embarazoso –dijo ella divertida mientras Tom rodeaba su cintura con sus brazos y la hacía apegarse a su cuerpo. Ella pasó sus brazos por el cuello de Tom, y enredó sus dedos en algunas rastas que caían por la nuca de Tom. Se sonrieron, el corazón de Tom estaba latiendo a mil, mientras los primeros acordes sonaban. Las luces no les permitían ver mucho más allá de ellos, pero si lo suficiente para verse los ojos. Los de Tom brillaban de la emoción, los de ella denotaban emoción pero más bien algo de nerviosismo.
-Anótalo como nuestro primer baile en pareja –le susurró Tom al oído. Ella río dulcemente. Tom no dejaba de mirarla, y extrañamente, a ella no le incomodaba para nada. Los ojos cafeces ambarinos de Tom lucían especiales. Por primera vez, sintió mariposas en el estómago cuando Tom la apegó más a su cuerpo. “No puede ser que el ponche me haya hecho efecto tan rápido, no tomé casi nada” pensó. Tom no sonreía, solo la miraba. Sentía que le estaba coqueteando, quizás el ponche tenía demasiado alcohol. En la mitad de la canción, Tom se acercó mucho para su gusto, estaba levemente agachado, a la altura de sus labios. Tan tensa y nerviosa como se sentía, miró por inercia los labios de Tom. El le sonrió coquetamente cuando ella bajó la mirada a sus labios, entonces se decidió por hacerlo. Dejando solo una mano en la cintura de la muchacha mientras se movían al compás de la música, puso su otra mano en la mejilla de ella de manera cuidadosa. Ella no se movió, pero Tom se acercó más aún. Sus labios estaban rozándose, ambos cerraron los ojos, la respiración del otro golpeaba sus labios. Pero de lo bueno, poco, dicen.
-¡Ay Dios! –gritó ella cuando sintió como algo helado le corría por la espalda. Se volteó asustada y confusa, entonces vio a Amy con el vaso totalmente vacío. Ella le sonreía llena de odio.
-¡¿Qué sucede contigo?! –le gritó Tom exasperado.
-Nada, solo necesitaba algo frío ¿no creen? –ella se alejó con una sonrisa.
-Perdón –dijo Tom abrazándola. Se quitó su chaqueta y la puso en los hombros de ella.
-Tom, no puedo con esto –dijo ella con los ojos llenos de lágrimas y se alejó. La ira lo consumía, estuvo apunto de besarla, de poder por fin desahogar todo lo que llevaba dentro, y tenía que aparecer esa hueca. En cierta parte, el tenía la culpa, las chicas lo perseguían porque el estaba con todas cuando quería, casi todas las populares habían pasado por él. Se sintió un asco.
-¿Qué le pasó a ____? –preguntó Jess preocupada acercándose a él de la mano con Isaias.
-Amy le derramó el vaso en la espalda mientras bailábamos –dijo Tom mirando el suelo.
-¿Qué acaso no puedes controlar a tus perras? –preguntó ella con ira mientras corría a buscarla. Isaias le palmeó el hombro, mientras Tom intentaba no llorar. Su noche se veía arruinada, solo porque había sido un imbécil mujeriego y ahora las estaba pagando.
Jess volvió al cabo de diez minutos, sonriendo. Se acercó a Isaias.
-¿Dónde está? –preguntó Tom dispuesto a recuperar su momento.
-Viene entrando, pero yo diría que está algo ocupada Tom –dijo Jess sonriendo. –vamos Chay.
Isaias y Tom miraron hacia la entrada, ella venía riéndose con Bill. Justamente se acercaron a él. Isaias miró la escena con cierta lástima.
-Gracias por la chaqueta, iré a bailar con Bill –dijo _____ fríamente entregándole la chaqueta.
-D… de nada –susurró Tom. Ella se fue de la mano con Bill, y los miró bailar entretenidos. ¿Lo estaba haciendo a propósito? Después de todo, ella había ido con él. Chicas se acercaban a charlarle, pero el solamente veía fijamente a la pareja, que a cada momento se ponían más románticos. ¿Qué rayos le pasaba? Bill había estado con Amy, no podía seguir gustándole un tipo tan hijo de puta. Entonces cayó en la realidad, el era peor, y aún mantenía la esperanza de que ella lo quisiera.
Siguió observando la escena, el le tomó la mano con ternura. Él Toma tu mano Muero un poquito.
Sus ojos brillaban cuando el la tomó por la cintura, se miraban con ternura, realmente a ella le gustaba Bill y por fin venía a darse cuenta.
Veo tus ojos Y me confundo
¿Por qué no puedes mirarme así?
La vision de Tom se nubló, tenía los ojos cristalinos.
Cuando pasas por mi lado Trato de decirlo
Pero luego me congelo Y nunca lo hago.
¿Por qué diablos nunca le dijo? Quizás habría evitado esto hace tanto tiempo, quizás llevaría uno, dos o casi tres años siendo su novio. Haciéndola reír, besándola, mientras ella lo miraba de la misma forma en que miraba a Bill ahora.
Mi lengua se enreda Mis palabras quedan atrapadas
Escucho mis latidos sonando fuertes cuando estoy cerca tuyo
Otra canción lenta, sintió que el corazón iba a morir. El la tomó por la cintura mientras la apegaba a su cuerpo, ella sonreía sonrojada. Bailaban de forma romántica. Se acercó a ella, la iba a besar.
Pero te veo con el, bailando lentamente
Destrozandome, porque no ves
Siempre que lo besas Me quiebro
Oh, como deseo que ese fuera yo
Se besaron, él la tomaba de forma tan tierna, mientras seguían bailando al ritmo de la música. Tom no ocultó las lágrimas que caían incesantes por su rostro.
Él te mira Como lo haría yo
Hace todas las cosas, Yo sé que yo las haría
Si solo el tiempo pudiera revertir
Porque tengo 3 pequeñas palabras
Que siempre he estado esperando decirte
Realmente deseaba ser valiente por una maldita vez en su vida y correr a decirle que la amaba, besarla frente a todos, y pedirle que fuera su novia. Pero ella ni siquiera se acordaba de que Tom existía, de que Tom había luchado contra su orgullo y miedo por invitarla al baile.
Pero te veo con el, bailando lentamente
Destrozandome, porque no ves
Siempre que lo besas
Me quiebro Oh, como deseo que ese fuera yo..
Con mis manos en tu cintura
Mientras bailamos bajo la luna
Deseo que fuera a mí
A quien llames más tarde
Para desearle buenas noches
Todo lo que el daría por estar en el lugar de Bill en ese momento. Y pensar que era el quien mantenía el control de la situación y estaba a punto de besarla hace un rato. No había nada que deseara tanto como ser el motivo de sus sonrisas, el motivo de su vida. Ser su vida, nada más que eso.
Se levantó bruscamente, y salió. No lo soportaba, le era imposible continuar un minuto más en ese lugar. Miró la luna llena que se veía en el estrellado cielo nocturno. No podía dejar de llorar, y no le interesaba demasiado que lo vieran.
Capítulo 13
Manejó hasta su hogar sin siquiera avisarle. No quería verla, ni escuchar nada de ella. Entró, Simone su madre lo miró con una sonrisa hasta que se percató de sus ojos rojos e hinchados. Lo abrazó sin preguntarle nada, Tom lloró, su madre siempre sabía que apenas pudiese hablar le daría las explicaciones. Se disculpó, subió a su habitación y se tiró en su cama a llorar. Los sollozos se podían escuchar en toda la casa. Como si algo se hubiera roto en su interior, así se sentía. Se odiaba, odiaba su vida, odiaba la secundaria, la odiaba a ella.
-Hijo –la voz de su madre lo hizo abrir los ojos. Era de día, se había dormido con el traje puesto. -¿quieres desayuno? –Tom asintió desganado sin decir mucho. Miró su celular, tenía muchas llamadas perdidas de los chicos, y mensajes. Nada de ella.
-Gracias mami –le dijo tiernamente cuando su madre le llevó el desayuno.
-¿Quieres hablar? –preguntó su madre con dulzura.
-No hay mucho que decir, ma, problemas de mujeres –susurró con cierta ironía.
-Mhm se trata de ____ ¿no? –el asintió mientras miraba la tostada que tenía en la bandeja -¿Te rechazó? –el negó con un suspiro.
-En resumidas cuentas, llegamos, todo iba bien, hasta que una de mis ex le derramo la bebida en la espalda, ella se enfadó porque desde que llegamos las chicas la molestaban, se fue llorando, luego un imbécil se aprovechó para “consolarla” y terminó besándose con él –dijo Tom con mucho odio en la voz –el mismo imbécil que la ha coqueteado hace bastantes días.
-Entiendo pequeño –dijo Simone –pero recuerda que todo se vale en el amor y la guerra –Simone se levantó, le guiñó un ojo y salió de la habitación.
Tom lanzó un suspiro. Le dolía la cabeza, había llorado bastante. Se fue a duchar, se quitó el traje, lo tiró al suelo con ira. Se bañó intentando relajarse, luego se puso a jugar con su consola, dio unas vueltas en su bicicleta, pero ya no quedaba mucho que hacer. Así que se dispuso a dar un paseo. Las calles lucían tranquilas, un día domingo todo estaba en paz, el sol brillaba, era agradable. Sentía la brisa jugar con sus rastas rebeldes. Pero mientras caminaba, chocó con la persona que menos deseaba ver.
-Lo siento… -miró al frente y allí estaba ella. ___ lo miró sin decir nada. –permiso –quiso pasar junto a ella.
-Tom -susurró ella.
-¿Mhm? –preguntó fríamente.
-Anoche… -Tom ni siquiera la dejó hablar.
-Olvidemos que eso pasó, ahora si no te importa, iba a ir a hacer algo importante. –dijo bruscamente. Caminó otra vez, mientras ella lo miraba alejarse ¿por qué tanta ira de su parte? No tenía por qué enojarse, ella debería estar enfadada ya que las perras con las que suele estar intentaron hacerle la velada imposible, y luego Bill estaba ahí para consolarla. Debería estar feliz por ella, Bill era un chico dulce y no era para nada orgulloso como Tom. Suspiró y fue a su casa, no quería seguir pensando en Tom.
Mientras tanto Tom, recibió un mensaje de Isaias.
Estoy a cinco metros tras de ti, voltea.
Tom volteó y vio a Isaias acercarse con una sonrisa, cosa permanente en él. Se sentó con él, no se dijeron nada.
-Así que… ¿mal plan? –preguntó Isaias. Tom asintió.
-Pésimo –musitó.
-Anoche toda tu secundaria se enteró que estás loco por ____, desde que te vieron llegar con ella, hasta que te vieron llorando –dijo Isaias. Por primera vez, Tom dijo.
-No me interesa lo que digan o piensen de mí –dijo indiferente. Isaias sonrió y le aplaudió, Tom lo miró arqueando una ceja.
-Primer paso a la madurez hermano, que no te importe la opinión del resto –Tom medio sonrió.
-Tienes razón, últimamente me preocupa demasiado lo que crean de mí –dijo Tom.
-Olvídalo, cuando no te preocupes por lo que los demás digan, es cuando comienzas a ser tu mismo –le guiñó un ojo.
-Aunque sigo estando amargado –dijo Tom.
-No es fácil –dijo Isaias –pero ¿seguirás luchando por ella?
-No sé, Chay. –dijo Tom –ya no quiero hablar de ella –dijo dando un suspiro. Isaias le palmeó el hombro. Tom lanzó otro largo suspiro, todo había sido un verdadero fiasco, se sentía tan mal que casi no tenía ánimo de vivir. ¿Por qué ella tenía que irse con Bill? Si tan solo la estúpida de Amy hubiera desaparecido, el la habría besado y le habría dicho que estaba enamorado de ella. -¡Dios mío, no puedo sacarla de mi mente!
-Habla con ella –sugirió Isaias –dile que la amas.
-Ella quiere a Bill, Chay –dijo Tom.
-Está bien Tom, si tú quieres negarte –dijo Isaias rodando los ojos.
-¿Negarme Isaias? –preguntó Tom con cierta ira -¿no te das cuenta que daría la vida por estar con ella?
-Tom, te has metido con chicas que tienen novios y supuestamente los aman… ¿no puedes conquistarla? Vamos, te has tirado a las de la secundaria, a las primas de Gustav y Georg –ambos se rieron -¿y no puedes con____?
-Ella no es como las otras –dijo Tom firme.
-Pero es una chica, tú sabes como hacerlo –Isaias se paró guiñándole un ojo como solía hacer, y se dirigió a su auto. Tom lo miró alejarse. ¿Y si tenía razón? Bueno, probablemente la tendría. Suspiró. Pero hoy no tenía el ánimo suficiente para ir a hablar con ella. Quizás tenía que esperar un poco.
Manejó hasta su hogar sin siquiera avisarle. No quería verla, ni escuchar nada de ella. Entró, Simone su madre lo miró con una sonrisa hasta que se percató de sus ojos rojos e hinchados. Lo abrazó sin preguntarle nada, Tom lloró, su madre siempre sabía que apenas pudiese hablar le daría las explicaciones. Se disculpó, subió a su habitación y se tiró en su cama a llorar. Los sollozos se podían escuchar en toda la casa. Como si algo se hubiera roto en su interior, así se sentía. Se odiaba, odiaba su vida, odiaba la secundaria, la odiaba a ella.
-Hijo –la voz de su madre lo hizo abrir los ojos. Era de día, se había dormido con el traje puesto. -¿quieres desayuno? –Tom asintió desganado sin decir mucho. Miró su celular, tenía muchas llamadas perdidas de los chicos, y mensajes. Nada de ella.
-Gracias mami –le dijo tiernamente cuando su madre le llevó el desayuno.
-¿Quieres hablar? –preguntó su madre con dulzura.
-No hay mucho que decir, ma, problemas de mujeres –susurró con cierta ironía.
-Mhm se trata de ____ ¿no? –el asintió mientras miraba la tostada que tenía en la bandeja -¿Te rechazó? –el negó con un suspiro.
-En resumidas cuentas, llegamos, todo iba bien, hasta que una de mis ex le derramo la bebida en la espalda, ella se enfadó porque desde que llegamos las chicas la molestaban, se fue llorando, luego un imbécil se aprovechó para “consolarla” y terminó besándose con él –dijo Tom con mucho odio en la voz –el mismo imbécil que la ha coqueteado hace bastantes días.
-Entiendo pequeño –dijo Simone –pero recuerda que todo se vale en el amor y la guerra –Simone se levantó, le guiñó un ojo y salió de la habitación.
Tom lanzó un suspiro. Le dolía la cabeza, había llorado bastante. Se fue a duchar, se quitó el traje, lo tiró al suelo con ira. Se bañó intentando relajarse, luego se puso a jugar con su consola, dio unas vueltas en su bicicleta, pero ya no quedaba mucho que hacer. Así que se dispuso a dar un paseo. Las calles lucían tranquilas, un día domingo todo estaba en paz, el sol brillaba, era agradable. Sentía la brisa jugar con sus rastas rebeldes. Pero mientras caminaba, chocó con la persona que menos deseaba ver.
-Lo siento… -miró al frente y allí estaba ella. ___ lo miró sin decir nada. –permiso –quiso pasar junto a ella.
-Tom -susurró ella.
-¿Mhm? –preguntó fríamente.
-Anoche… -Tom ni siquiera la dejó hablar.
-Olvidemos que eso pasó, ahora si no te importa, iba a ir a hacer algo importante. –dijo bruscamente. Caminó otra vez, mientras ella lo miraba alejarse ¿por qué tanta ira de su parte? No tenía por qué enojarse, ella debería estar enfadada ya que las perras con las que suele estar intentaron hacerle la velada imposible, y luego Bill estaba ahí para consolarla. Debería estar feliz por ella, Bill era un chico dulce y no era para nada orgulloso como Tom. Suspiró y fue a su casa, no quería seguir pensando en Tom.
Mientras tanto Tom, recibió un mensaje de Isaias.
Estoy a cinco metros tras de ti, voltea.
Tom volteó y vio a Isaias acercarse con una sonrisa, cosa permanente en él. Se sentó con él, no se dijeron nada.
-Así que… ¿mal plan? –preguntó Isaias. Tom asintió.
-Pésimo –musitó.
-Anoche toda tu secundaria se enteró que estás loco por ____, desde que te vieron llegar con ella, hasta que te vieron llorando –dijo Isaias. Por primera vez, Tom dijo.
-No me interesa lo que digan o piensen de mí –dijo indiferente. Isaias sonrió y le aplaudió, Tom lo miró arqueando una ceja.
-Primer paso a la madurez hermano, que no te importe la opinión del resto –Tom medio sonrió.
-Tienes razón, últimamente me preocupa demasiado lo que crean de mí –dijo Tom.
-Olvídalo, cuando no te preocupes por lo que los demás digan, es cuando comienzas a ser tu mismo –le guiñó un ojo.
-Aunque sigo estando amargado –dijo Tom.
-No es fácil –dijo Isaias –pero ¿seguirás luchando por ella?
-No sé, Chay. –dijo Tom –ya no quiero hablar de ella –dijo dando un suspiro. Isaias le palmeó el hombro. Tom lanzó otro largo suspiro, todo había sido un verdadero fiasco, se sentía tan mal que casi no tenía ánimo de vivir. ¿Por qué ella tenía que irse con Bill? Si tan solo la estúpida de Amy hubiera desaparecido, el la habría besado y le habría dicho que estaba enamorado de ella. -¡Dios mío, no puedo sacarla de mi mente!
-Habla con ella –sugirió Isaias –dile que la amas.
-Ella quiere a Bill, Chay –dijo Tom.
-Está bien Tom, si tú quieres negarte –dijo Isaias rodando los ojos.
-¿Negarme Isaias? –preguntó Tom con cierta ira -¿no te das cuenta que daría la vida por estar con ella?
-Tom, te has metido con chicas que tienen novios y supuestamente los aman… ¿no puedes conquistarla? Vamos, te has tirado a las de la secundaria, a las primas de Gustav y Georg –ambos se rieron -¿y no puedes con____?
-Ella no es como las otras –dijo Tom firme.
-Pero es una chica, tú sabes como hacerlo –Isaias se paró guiñándole un ojo como solía hacer, y se dirigió a su auto. Tom lo miró alejarse. ¿Y si tenía razón? Bueno, probablemente la tendría. Suspiró. Pero hoy no tenía el ánimo suficiente para ir a hablar con ella. Quizás tenía que esperar un poco.
HOLA!!! ODIO A LA RAYA :@ ... ES UNA PERRA ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :))
Pobre tom :/
ResponderEliminarSube pronto
Pobre Tom esta sufriendo mucho x la raya :( y ella de boba que no se da cuenta de que el se muere x ella me encanto espero los próximos caps..
ResponderEliminarSubeee
ResponderEliminarVirgii subeee!
ResponderEliminarTom lucha de una vez.