Capítulo 5
Tom observó a la maestra Smith entrar. Llevaba una ajustada falda que le llegaba un poco arriba de la rodilla, una blusa algo escotada que se ajustaba a su curvilíneo cuerpo, el cabello tomado en un moño algo desordenado, sus lentes, y brillo labial en sus carnosos labios. Sonrió, hoy sería el primer paso.
-Bien chicos, saquen sus libretas, comenzaremos con algo de ecuaciones –Tom no escuchaba mucho lo que decía, miraba su trasero moverse al compás de sus caderas cuando caminaba, imaginó lo bien que se sentiría tocarlo y sonrió. Georg le dio un codazo, moviendo las cejas. Tom sonrió satisfecho, ya sabía que hacer. Se dedicó a molestar a Georg, quien lo regañó un montón de veces, no puso atención y no contestó las preguntas. -¡Kaulitz! Se acabó, hoy te quedas hasta las cuatro en castigo, te espero en mi oficina ¿escuchaste? –Tom asintió, pareciendo arrepentido, pero cuando nadie más le puso atención y la profesora Smith lo fulminó con la mirada, él le guiñó un ojo, haciendo que la profesora Smith se sonrojara. Sonrió satisfecho, hasta que sonó el timbre de salida.
-Te veo mañana, disfruta el castigo –dijo Georg lanzándole una mirada divertida a Tom.
-Claro, te veo –dijo Tom sonriendo.
-Kaulitz, camina conmigo por favor –dijo la profesora seriamente, Tom asintió. Caminó tras de ella, mirando descaradamente su trasero. Sonrió, si todo resultaba bien, quizás hoy cumpliría la apuesta. Miró en su mochila si llevaba preservativos, las emergencias siempre lo requerían. Sonrió, allí estaban. Si su plan resultaba favorable, hoy la tendría en sus brazos, en el peor de los casos, debía esperar unos días.
Llegó a su oficina, era amplio y acogedor, tenía las paredes pintadas de blanco, le daba luminosidad al lugar. Colgaban cuadros de artistas famosos, había una estantería llena de libros, la mayoría matemáticos. Había un escritorio en el que había una foto de la profesora y una niña pequeña… ¿tendría una hija? Lo averiguaría, quizás eso podía complicarle las cosas.
-Toma asiento –dijo ella seriamente. Se quitó la chaqueta, pues la oficina realmente estaba algo calurosa. Se sentó en el asiento, un poco inclinada, mientras revisaba algo en su laptop. Tom miró su escote y sonrió.
-Profesora, por favor, no sea tan severa –pidió Tom evitando reírse.
-Te he hablado muchas veces para que te comportes. –dijo ella seriamente –y nada pasa, ¿qué está mal contigo Kaulitz?
-Dígame Tom –dijo el mientras se echaba en la silla y cruzaba sus piernas.
-Bueno, Tom ¿pasa algo? –preguntó ella –no tienes malas calificaciones, pero tu comportamiento me sofoca.
-¿Mi comportamiento? –preguntó Tom -¿yo la sofoco? –sus palabras iban claramente en doble sentido, la profesora se avergonzó un poco.
-Claro que tu comportamiento me aburre, eres muy terco –dijo ella –ahora, saca tu cuaderno de matemática –ordenó. El asintió, el plan iría lento para que resultara, tenía una hora para hacerlo, y lo haría, estaba seguro.
-Bien –dijo él. Ella le habló de unos ejercicios y mientras el lo realizaba, ella lo miraba de reojo. Nunca se había sentido tan nerviosa e incomoda con un alumno, mucho menos uno doce años menor que ella. Incluso había sobrevivido a los acosos de los universitarios. –no entiendo esto. –dijo Tom. La señorita Smith estaba parada viendo por la ventana, se acercó al lado de Tom y se agachó un poco para ver de que se trataba. Tom sonrió coquetamente, mientras ella hablaba y hablaba. Veía su escote claramente.
-¿Entendiste? –Tom negó con la cabeza. Ella suspiró fuertemente.
-Necesito una profesora mas dedicada –Tom se levantó bruscamente. Ella se sintió muy nerviosa y cohibida –no sé si me entiende.
-No Kaulitz, no te entiendo –dijo ella
-Alguien más… cercano –susurró Tom con voz ronca y sensual. La profesora avergonzada, había caminado de espaldas a la pared por inercia, mientras Tom se le acercaba. –alguien que pueda enseñarme más personalmente –susurró cerca de su oído.
-Kaulitz, vuelve a tu asiento –dijo ella intentando sonar firme, pero la voz que soltó no resultó para nada bien. La mano de Tom ahora estaba en su cintura. Estaban cerca de la puerta, por lo que usó su otra mano para poner el seguro.
-No quiero que nadie interrumpa mi educación –dijo muy cerca de sus labios. Emma Smith lo miró casi con miedo, pero en realidad, la situación la tenía al borde.
-Tom, vuelve a tu… -entonces Harry sin decir nada, bruscamente le dio un beso en la boca, apegándola a su cuerpo, mientras su otra mano recorría descaradamente el muslo de la profesora. En un principio, ella se resistió, pero ante cada toque del muchacho, cedió lentamente. El la besó casi con violencia, mientras buscaba el cierre de su falda. Emma gemía ante sus toques, mientras el la desnudaba con cuidado. Sacó los papeles sobre el escritorio y la laptop y la acostó contra la superficie, subiéndose sobre ella.
Al rato, Tom tenía la apuesta en sus manos. Sonrió triunfante mientras Emma gemía bajo él, Georg le debía mucho. Ahora podría usar su moto cuando el quisiera, esa moto que listing cuidaba con recelo y nadie era merecedor de usarla.
Mientras Tom se abrochaba los pantalones, y Emma acomodaba la oficina, a su mente vino ella, _____, la chica de sus sueños. Repentinamente se sintió mal, cuando le contara, la voz de ella sería de decepción.
-Esto… -Smith aún estaba agitada –queda entre nosotros.
-Las veces que quiera, señorita Smith –dijo él. Miró el recuadro que ella recogía del suelo -¿es su hija?
-Es mi hermana pequeña –dijo ella. Tom respiró con alivio, se acercó a ella.
-Si mis castigos serán así de buenos, creo que me portaré mal –dijo el sensualmente mientras capturaba los labios de la mujer bruscamente.
Tom salió de la oficina, compuesto, como si nada realmente hubiese pasado. Sonrió otra vez, con orgullo y satisfacción. Caminó dirigiéndose a su casa, pero decidió pasar donde su amiga, necesitaba descargar su ira, ahora o nunca, tenía que recriminarle no haberlo esperado para ir al colegio.
Tocó el timbre.
Tom observó a la maestra Smith entrar. Llevaba una ajustada falda que le llegaba un poco arriba de la rodilla, una blusa algo escotada que se ajustaba a su curvilíneo cuerpo, el cabello tomado en un moño algo desordenado, sus lentes, y brillo labial en sus carnosos labios. Sonrió, hoy sería el primer paso.
-Bien chicos, saquen sus libretas, comenzaremos con algo de ecuaciones –Tom no escuchaba mucho lo que decía, miraba su trasero moverse al compás de sus caderas cuando caminaba, imaginó lo bien que se sentiría tocarlo y sonrió. Georg le dio un codazo, moviendo las cejas. Tom sonrió satisfecho, ya sabía que hacer. Se dedicó a molestar a Georg, quien lo regañó un montón de veces, no puso atención y no contestó las preguntas. -¡Kaulitz! Se acabó, hoy te quedas hasta las cuatro en castigo, te espero en mi oficina ¿escuchaste? –Tom asintió, pareciendo arrepentido, pero cuando nadie más le puso atención y la profesora Smith lo fulminó con la mirada, él le guiñó un ojo, haciendo que la profesora Smith se sonrojara. Sonrió satisfecho, hasta que sonó el timbre de salida.
-Te veo mañana, disfruta el castigo –dijo Georg lanzándole una mirada divertida a Tom.
-Claro, te veo –dijo Tom sonriendo.
-Kaulitz, camina conmigo por favor –dijo la profesora seriamente, Tom asintió. Caminó tras de ella, mirando descaradamente su trasero. Sonrió, si todo resultaba bien, quizás hoy cumpliría la apuesta. Miró en su mochila si llevaba preservativos, las emergencias siempre lo requerían. Sonrió, allí estaban. Si su plan resultaba favorable, hoy la tendría en sus brazos, en el peor de los casos, debía esperar unos días.
Llegó a su oficina, era amplio y acogedor, tenía las paredes pintadas de blanco, le daba luminosidad al lugar. Colgaban cuadros de artistas famosos, había una estantería llena de libros, la mayoría matemáticos. Había un escritorio en el que había una foto de la profesora y una niña pequeña… ¿tendría una hija? Lo averiguaría, quizás eso podía complicarle las cosas.
-Toma asiento –dijo ella seriamente. Se quitó la chaqueta, pues la oficina realmente estaba algo calurosa. Se sentó en el asiento, un poco inclinada, mientras revisaba algo en su laptop. Tom miró su escote y sonrió.
-Profesora, por favor, no sea tan severa –pidió Tom evitando reírse.
-Te he hablado muchas veces para que te comportes. –dijo ella seriamente –y nada pasa, ¿qué está mal contigo Kaulitz?
-Dígame Tom –dijo el mientras se echaba en la silla y cruzaba sus piernas.
-Bueno, Tom ¿pasa algo? –preguntó ella –no tienes malas calificaciones, pero tu comportamiento me sofoca.
-¿Mi comportamiento? –preguntó Tom -¿yo la sofoco? –sus palabras iban claramente en doble sentido, la profesora se avergonzó un poco.
-Claro que tu comportamiento me aburre, eres muy terco –dijo ella –ahora, saca tu cuaderno de matemática –ordenó. El asintió, el plan iría lento para que resultara, tenía una hora para hacerlo, y lo haría, estaba seguro.
-Bien –dijo él. Ella le habló de unos ejercicios y mientras el lo realizaba, ella lo miraba de reojo. Nunca se había sentido tan nerviosa e incomoda con un alumno, mucho menos uno doce años menor que ella. Incluso había sobrevivido a los acosos de los universitarios. –no entiendo esto. –dijo Tom. La señorita Smith estaba parada viendo por la ventana, se acercó al lado de Tom y se agachó un poco para ver de que se trataba. Tom sonrió coquetamente, mientras ella hablaba y hablaba. Veía su escote claramente.
-¿Entendiste? –Tom negó con la cabeza. Ella suspiró fuertemente.
-Necesito una profesora mas dedicada –Tom se levantó bruscamente. Ella se sintió muy nerviosa y cohibida –no sé si me entiende.
-No Kaulitz, no te entiendo –dijo ella
-Alguien más… cercano –susurró Tom con voz ronca y sensual. La profesora avergonzada, había caminado de espaldas a la pared por inercia, mientras Tom se le acercaba. –alguien que pueda enseñarme más personalmente –susurró cerca de su oído.
-Kaulitz, vuelve a tu asiento –dijo ella intentando sonar firme, pero la voz que soltó no resultó para nada bien. La mano de Tom ahora estaba en su cintura. Estaban cerca de la puerta, por lo que usó su otra mano para poner el seguro.
-No quiero que nadie interrumpa mi educación –dijo muy cerca de sus labios. Emma Smith lo miró casi con miedo, pero en realidad, la situación la tenía al borde.
-Tom, vuelve a tu… -entonces Harry sin decir nada, bruscamente le dio un beso en la boca, apegándola a su cuerpo, mientras su otra mano recorría descaradamente el muslo de la profesora. En un principio, ella se resistió, pero ante cada toque del muchacho, cedió lentamente. El la besó casi con violencia, mientras buscaba el cierre de su falda. Emma gemía ante sus toques, mientras el la desnudaba con cuidado. Sacó los papeles sobre el escritorio y la laptop y la acostó contra la superficie, subiéndose sobre ella.
Al rato, Tom tenía la apuesta en sus manos. Sonrió triunfante mientras Emma gemía bajo él, Georg le debía mucho. Ahora podría usar su moto cuando el quisiera, esa moto que listing cuidaba con recelo y nadie era merecedor de usarla.
Mientras Tom se abrochaba los pantalones, y Emma acomodaba la oficina, a su mente vino ella, _____, la chica de sus sueños. Repentinamente se sintió mal, cuando le contara, la voz de ella sería de decepción.
-Esto… -Smith aún estaba agitada –queda entre nosotros.
-Las veces que quiera, señorita Smith –dijo él. Miró el recuadro que ella recogía del suelo -¿es su hija?
-Es mi hermana pequeña –dijo ella. Tom respiró con alivio, se acercó a ella.
-Si mis castigos serán así de buenos, creo que me portaré mal –dijo el sensualmente mientras capturaba los labios de la mujer bruscamente.
Tom salió de la oficina, compuesto, como si nada realmente hubiese pasado. Sonrió otra vez, con orgullo y satisfacción. Caminó dirigiéndose a su casa, pero decidió pasar donde su amiga, necesitaba descargar su ira, ahora o nunca, tenía que recriminarle no haberlo esperado para ir al colegio.
Tocó el timbre.
Capítulo 6
La puerta se abrió de golpe.
-¿Tom? -____ estaba sorprendida de verlo.
-Por poco no me reconoces ¿eh? –dijo el dolido.
-¡Que idiota eres Tom! –dijo ella algo divertida –solo que no creí que vendrías, Georg me dijo que Smith te castigó.
-Fue un buen castigo –dijo recordando como se la tiró -¿puedo pasar?
-Claro, pasa –entraron, se dirigieron al sofá. Ella le ofreció un vaso de jugo que él aceptó. Se sentó con él.
-Así que hoy no me esperaste –dijo él fríamente. Ella se tensó, se sintió bastante mal por no haber esperado a su amigo.
-Lo siento Tom, olvidé avisarte que Bill pasaría por mí –dijo ella acariciando la cara de su amigo. Por un momento, Tom olvidó el motivo de su enojo. Suspiró ante el toque, su corazón se aceleró como nunca.
-Está bien, te perdono –dijo el cediendo ante ella, no podía enojarse, ella era demasiado buena.
-Te quiero ¿lo sabías? –ella se lanzó en sus brazos a abrazarlo, el contacto de su cuerpo contra el de ella lo hizo estremecerse, sin que ella lo notara. –eres el mejor amigo del mundo.
-Yo también te quiero –dijo el suavemente. “Si tu supieras cuanto” pensó.
-Bien ¿y qué tal el castigo? –Tom se tensó un poco pero luego sonrió. Nunca desperdiciaba un momento para intentar darle celos, que aunque no resultaran como el planeaba, aún mantenía la esperanza.
-Cumplí la apuesta –dijo Tom orgulloso. Ella arqueó una ceja. –me la tiré, en su oficina.
-¿Hablas enserio? –preguntó ella anonadada.
-Sí, mira, estaba escribiendo todas las idioteces que se le ocurrieron como castigo, entonces le pedí ayuda en algo, esa era la excusa, y bueno allí la acorralé contra la pared, le puse seguro a la puerta y la subí en el escritorio –dijo Tom orgulloso –entonces…
-No quiero saber más –dijo ella con asco en su cara.
-Gritaba como loca –se burló Tom –sobre todo cuando la volteé y…
-¡TOM! –gritó ella abriendo los ojos. Tom se río divertido ante la reacción de su mejor amiga –supongo… que usaste protección.
-Al principio Smith no quería, decía que no era igual con eso puesto –ella puso los ojos en blanco, mientras Tom reía. –pero le dije que era muy pequeño para tener hijos, ella río y bueno, me lo puse. Debo admitir que tiene mucha experiencia, digamos que ha sido una de las mejores que he tenido –dijo Tom.
-¿Es esto lo que quieres para ti, Tom? –preguntó ____ un poco sorprendida. Tom arqueó una ceja. –Tom, ¿por qué no encuentras una chica y tienes una relación seria? –Tom suspiró rodando los ojos.
-No creo en el amor –dijo el finalmente.
-¿Por qué? –preguntó ella. Tom la miró fijamente, su rostro de ángel, esos ojos marrones grandes e inocentes, esos labios carnosos y deseables, su piel pálida contrastada con sus mejillas la mayoría de las veces con un color sonrojado. Ella era el motivo, por ella, no podía amar a nadie más.
-Porque… porque no –dijo Tom.
-Eso no es una respuesta, Kaulitz –dijo ella frunciendo el ceño.
-No entenderías –dijo Tom.
-Si no quieres decirme, estás en tu derecho. –dijo ella finalmente. Tom frunció el ceño, la amaba pero no podía decirle que era ella el motivo de su decepción en cuanto al amor. Si tan solo supiera que lo volvía loco.
-¿Qué tal todo con Bill? –preguntó Tom para desviar el tema. Aunque le doliera como nunca hablar del tema con ella, preferiría eso antes de quedar al descubierto.
-Es un gran chico –dijo ella. Sus ojos brillaron, Tom sintió su estómago apretarse -quizás es algo rápido, pero me gusta estar con él. Pasará todos los días por mí para ir al colegio –Tom arqueó una ceja. –lo siento Tom…
-No… no importa, debes conquistarlo –dijo el fingiendo una sonrisa. Ella ni siquiera notó lo forzada de esa sonrisa que escondía todo su dolor.
-Gracias –dijo ella sinceramente. Lo abrazó otra vez. Tom cerró los ojos con fuerza mientras sentía su frágil cuerpo contra él del.
-Para eso están los amigos, mi vida –dijo dulcemente Tom.
Ella sonrió, sabía que Tom era un amigo excepcional, quizás no era un buen chico con las mujeres, pero para ella era el mejor amigo que existía.
-Te quiero Kaulitz –dijo ella besándole la mejilla. El sonrió de forma casi paternal, observándola con ternura. Ese simple contacto, casi le quemó la piel. Era como si todo lo que ella hiciera fuera sensual, absolutamente todo.
-Yo también te quiero princesa –dijo él sonriendo.
-¿Qué tal una partida de X-box? –preguntó ella desafiándolo. Tom sonrió y de inmediato aceptó, corrieron escaleras arriba y comenzaron a jugar. Siempre se entretenían así, estaban hechos el uno para el otro en cuanto a personalidades, eran inmaduros en cuanto a juegos, maduros cuando debían serlo, a excepción de la necesidad de Tom por acostarse con todas las chicas de la secundaria. Pero fuera de eso, el era maravilloso. Ella lo quería mucho, nunca de la forma en que ella quiere a Bill, siempre como un hermano.
-Te gané –dijo Tom finalmente sacándole la lengua.
-¡Tramposo! –dijo ella frustrada.
-Mala perdedora –dijo el sonriendo.
-No soy mala perdedora –dijo ella riéndose.
Tom la miraba embobado. Su risa, quizás lo que más amaba. La forma en que sus labios se curvaban cuando reía, definitivamente lo maravillaba.
-Debo irme, tengo que juntarme con Liam en una hora –dijo Tom –así que… nos vemos –ella asintió. Tom se acercó y le besó la mejilla –te quiero –dijo en un susurro. Ella sonrió.
-Yo también.
Tom se marchó a su casa, debía cambiarse de ropa para salir con Liam. Aún en el camino pensaba en ella, quizás tenía razón, quizás necesitaba cambiar. ¿Qué tal si el cambiaba y ella se fijaba en el por fin? Podría ser una buena opción, quizás eso era lo que necesitaba.
-Hola Tom –lo saludó Liam cuando pasó por él. Se dieron la mano.
-Hola Liam –dijo Tom dando una forzada sonrisa. Liam era uno de sus mejores amigos, lo conocía bastante. Siempre sabía lo que pasaba con él.
-¿Estás bien Tom? –preguntó Liam observándolo con cuidado. Tom asintió sonriente, pero algo no lo convencía. Liam lo observó sin decir nada más, mientras manejaba hasta la casa de Isaias, donde más tarde, tenían una junta con chicas.
-Llegó el alma de la fiesta –dijo Georg divertido –el caza mujeres mayores –Tom sonrió y los chicos rieron con gracia.
-Sí, y ahora quiero usar tu moto. –dijo Tom mientras se apoyaba en la pared. Georg arqueó una ceja.
-No creo que te la hayas tirado ya ¿o sí? –preguntó Georg sorprendido.
-Amigo, puedo usar tu moto cuando yo quiera, me la tiré en la tarde –dijo mientras sonría de forma engreída y satisfecha. A Georg casi se le salieron los ojos, mientras Liam tosió e Isaias arqueaba una ceja.
-¡No sé si creerte! –dijo Georg desconfiado, pero aún así sorprendido.
-Pasado mañana tenemos matemática, así que verás lo nerviosa que se pone –dijo Tom mientras tomaba asiento. Gustav le dio un vaso con cerveza.
-¿Y qué tal? –preguntó Georg.
-Es buena –admitió Tom –mejor que Felicity, aunque definitivamente la mejor fue lejos Tifanny, esa chica si que sabía lo que hacía –todos rieron –pero Smith grita mucho, aunque eso puede excitarte más.
-¿Tiene bonitos pechos? –preguntó Gustav divertido.
-Grandes, muy grandes –dijo Tom haciendo un gesto con las manos, mientras todos reían. –la tenía en el escritorio, mientras ella chillaba con sus piernas alrededor mío. Sus caras eran lo más divertido, se deformaba –todos rieron.
-Eres un ganador, Kaulitz –dijo Georg divertido. –realmente quería tu consola, pero ¡Vamos! Puedes con todas. –Tom sonrió melancólico, había una con la que no podía, solo una. La que lo volvía extremadamente loco.
La puerta se abrió de golpe.
-¿Tom? -____ estaba sorprendida de verlo.
-Por poco no me reconoces ¿eh? –dijo el dolido.
-¡Que idiota eres Tom! –dijo ella algo divertida –solo que no creí que vendrías, Georg me dijo que Smith te castigó.
-Fue un buen castigo –dijo recordando como se la tiró -¿puedo pasar?
-Claro, pasa –entraron, se dirigieron al sofá. Ella le ofreció un vaso de jugo que él aceptó. Se sentó con él.
-Así que hoy no me esperaste –dijo él fríamente. Ella se tensó, se sintió bastante mal por no haber esperado a su amigo.
-Lo siento Tom, olvidé avisarte que Bill pasaría por mí –dijo ella acariciando la cara de su amigo. Por un momento, Tom olvidó el motivo de su enojo. Suspiró ante el toque, su corazón se aceleró como nunca.
-Está bien, te perdono –dijo el cediendo ante ella, no podía enojarse, ella era demasiado buena.
-Te quiero ¿lo sabías? –ella se lanzó en sus brazos a abrazarlo, el contacto de su cuerpo contra el de ella lo hizo estremecerse, sin que ella lo notara. –eres el mejor amigo del mundo.
-Yo también te quiero –dijo el suavemente. “Si tu supieras cuanto” pensó.
-Bien ¿y qué tal el castigo? –Tom se tensó un poco pero luego sonrió. Nunca desperdiciaba un momento para intentar darle celos, que aunque no resultaran como el planeaba, aún mantenía la esperanza.
-Cumplí la apuesta –dijo Tom orgulloso. Ella arqueó una ceja. –me la tiré, en su oficina.
-¿Hablas enserio? –preguntó ella anonadada.
-Sí, mira, estaba escribiendo todas las idioteces que se le ocurrieron como castigo, entonces le pedí ayuda en algo, esa era la excusa, y bueno allí la acorralé contra la pared, le puse seguro a la puerta y la subí en el escritorio –dijo Tom orgulloso –entonces…
-No quiero saber más –dijo ella con asco en su cara.
-Gritaba como loca –se burló Tom –sobre todo cuando la volteé y…
-¡TOM! –gritó ella abriendo los ojos. Tom se río divertido ante la reacción de su mejor amiga –supongo… que usaste protección.
-Al principio Smith no quería, decía que no era igual con eso puesto –ella puso los ojos en blanco, mientras Tom reía. –pero le dije que era muy pequeño para tener hijos, ella río y bueno, me lo puse. Debo admitir que tiene mucha experiencia, digamos que ha sido una de las mejores que he tenido –dijo Tom.
-¿Es esto lo que quieres para ti, Tom? –preguntó ____ un poco sorprendida. Tom arqueó una ceja. –Tom, ¿por qué no encuentras una chica y tienes una relación seria? –Tom suspiró rodando los ojos.
-No creo en el amor –dijo el finalmente.
-¿Por qué? –preguntó ella. Tom la miró fijamente, su rostro de ángel, esos ojos marrones grandes e inocentes, esos labios carnosos y deseables, su piel pálida contrastada con sus mejillas la mayoría de las veces con un color sonrojado. Ella era el motivo, por ella, no podía amar a nadie más.
-Porque… porque no –dijo Tom.
-Eso no es una respuesta, Kaulitz –dijo ella frunciendo el ceño.
-No entenderías –dijo Tom.
-Si no quieres decirme, estás en tu derecho. –dijo ella finalmente. Tom frunció el ceño, la amaba pero no podía decirle que era ella el motivo de su decepción en cuanto al amor. Si tan solo supiera que lo volvía loco.
-¿Qué tal todo con Bill? –preguntó Tom para desviar el tema. Aunque le doliera como nunca hablar del tema con ella, preferiría eso antes de quedar al descubierto.
-Es un gran chico –dijo ella. Sus ojos brillaron, Tom sintió su estómago apretarse -quizás es algo rápido, pero me gusta estar con él. Pasará todos los días por mí para ir al colegio –Tom arqueó una ceja. –lo siento Tom…
-No… no importa, debes conquistarlo –dijo el fingiendo una sonrisa. Ella ni siquiera notó lo forzada de esa sonrisa que escondía todo su dolor.
-Gracias –dijo ella sinceramente. Lo abrazó otra vez. Tom cerró los ojos con fuerza mientras sentía su frágil cuerpo contra él del.
-Para eso están los amigos, mi vida –dijo dulcemente Tom.
Ella sonrió, sabía que Tom era un amigo excepcional, quizás no era un buen chico con las mujeres, pero para ella era el mejor amigo que existía.
-Te quiero Kaulitz –dijo ella besándole la mejilla. El sonrió de forma casi paternal, observándola con ternura. Ese simple contacto, casi le quemó la piel. Era como si todo lo que ella hiciera fuera sensual, absolutamente todo.
-Yo también te quiero princesa –dijo él sonriendo.
-¿Qué tal una partida de X-box? –preguntó ella desafiándolo. Tom sonrió y de inmediato aceptó, corrieron escaleras arriba y comenzaron a jugar. Siempre se entretenían así, estaban hechos el uno para el otro en cuanto a personalidades, eran inmaduros en cuanto a juegos, maduros cuando debían serlo, a excepción de la necesidad de Tom por acostarse con todas las chicas de la secundaria. Pero fuera de eso, el era maravilloso. Ella lo quería mucho, nunca de la forma en que ella quiere a Bill, siempre como un hermano.
-Te gané –dijo Tom finalmente sacándole la lengua.
-¡Tramposo! –dijo ella frustrada.
-Mala perdedora –dijo el sonriendo.
-No soy mala perdedora –dijo ella riéndose.
Tom la miraba embobado. Su risa, quizás lo que más amaba. La forma en que sus labios se curvaban cuando reía, definitivamente lo maravillaba.
-Debo irme, tengo que juntarme con Liam en una hora –dijo Tom –así que… nos vemos –ella asintió. Tom se acercó y le besó la mejilla –te quiero –dijo en un susurro. Ella sonrió.
-Yo también.
Tom se marchó a su casa, debía cambiarse de ropa para salir con Liam. Aún en el camino pensaba en ella, quizás tenía razón, quizás necesitaba cambiar. ¿Qué tal si el cambiaba y ella se fijaba en el por fin? Podría ser una buena opción, quizás eso era lo que necesitaba.
-Hola Tom –lo saludó Liam cuando pasó por él. Se dieron la mano.
-Hola Liam –dijo Tom dando una forzada sonrisa. Liam era uno de sus mejores amigos, lo conocía bastante. Siempre sabía lo que pasaba con él.
-¿Estás bien Tom? –preguntó Liam observándolo con cuidado. Tom asintió sonriente, pero algo no lo convencía. Liam lo observó sin decir nada más, mientras manejaba hasta la casa de Isaias, donde más tarde, tenían una junta con chicas.
-Llegó el alma de la fiesta –dijo Georg divertido –el caza mujeres mayores –Tom sonrió y los chicos rieron con gracia.
-Sí, y ahora quiero usar tu moto. –dijo Tom mientras se apoyaba en la pared. Georg arqueó una ceja.
-No creo que te la hayas tirado ya ¿o sí? –preguntó Georg sorprendido.
-Amigo, puedo usar tu moto cuando yo quiera, me la tiré en la tarde –dijo mientras sonría de forma engreída y satisfecha. A Georg casi se le salieron los ojos, mientras Liam tosió e Isaias arqueaba una ceja.
-¡No sé si creerte! –dijo Georg desconfiado, pero aún así sorprendido.
-Pasado mañana tenemos matemática, así que verás lo nerviosa que se pone –dijo Tom mientras tomaba asiento. Gustav le dio un vaso con cerveza.
-¿Y qué tal? –preguntó Georg.
-Es buena –admitió Tom –mejor que Felicity, aunque definitivamente la mejor fue lejos Tifanny, esa chica si que sabía lo que hacía –todos rieron –pero Smith grita mucho, aunque eso puede excitarte más.
-¿Tiene bonitos pechos? –preguntó Gustav divertido.
-Grandes, muy grandes –dijo Tom haciendo un gesto con las manos, mientras todos reían. –la tenía en el escritorio, mientras ella chillaba con sus piernas alrededor mío. Sus caras eran lo más divertido, se deformaba –todos rieron.
-Eres un ganador, Kaulitz –dijo Georg divertido. –realmente quería tu consola, pero ¡Vamos! Puedes con todas. –Tom sonrió melancólico, había una con la que no podía, solo una. La que lo volvía extremadamente loco.
Capítulo 7
Al día siguiente, Tom no quiso ir a la escuela. Estaba más deprimido que nunca. La noche anterior, cinco chicas habían estado con ellos. La gran diferencia, es que las chicas de Liam, Gustav e Isaias eran chicas que a ellos realmente les gustaban, mientras Georg y él conocían recién a las chicas. Como era de esperar, Tom tuvo relaciones con ella, en el baño. ¿Qué pasaba con él?
-Vamos, no puedo ser tan malo ¿o sí? –se preguntó mientras tomaba una ducha. El agua tibia recorría su cuerpo, mientras recordaba a la rubia de la noche anterior. Tenía un cuerpo espectacular, y le había propuesto otra cita, pero él se había negado y había recibido una cachetada. No quería más esta vida, pero no tenía idea como cambiarla.
Su celular de pronto interrumpió sus pensamientos. Contestó, la voz de su mejor amiga, totalmente quebrada y destruida, lo alarmó.
-¿_____? –preguntó preocupado -¿pasa algo?
-Escapé del colegio, ¿puedes venir a buscarme? –estaba llorando, su voz lo delataba.
-Claro preciosa, voy enseguida, espérame en la esquina –cortó el teléfono y tomó sus llaves, prácticamente corrió hasta el colegio. En la esquina, estaba ella. Hermosa, como siempre, un vestido dejaba ver sus bonitas piernas, su figura se veía perfecta. Se acercó a ella, le tocó el hombro. Ella volteó y al verlo, se tiró sobre él y se lanzó a llorar. Su corazón se apretó al escuchar su llanto, la forma destruida en que sollozaba. El la abrazaba y le decía que todo estaría bien, mientras ella escondida en su pecho, respiraba con dificultad. El le tomó la mano y la hizo caminar, necesitaban llegar a su casa, no quería que nadie la viera así.
Llegaron, el fue por un vaso de agua, la hizo sentarse, la miró mientras ella con cierta dificultad bebía el vaso de agua. Ella suspiró largamente mientras cruzaba las piernas y se acomodaba. Tom miró disimuladamente sus piernas descubiertas, e intentó mantener la compostura. Ella lo provocaba.
-Ahora me contarás claramente que pasó –dijo Tom mientras la miraba fijamente. Ella asintió, Tom se dedicó a observar sus facciones. Sus labio inferior temblaba, siempre le pasaba cuando lloraba o estaba nerviosa, sus ojos cristalinos y rojos producto del feroz llanto, lo miraban con temor, con inseguridad. Sus mejillas tomaron un color rojo.
-Amy… -susurró. Tom como por arte de magia prácticamente pudo comprender casi todo. Amy, era una chica que solía juntarse con Tom y ese grupo. Capitana de las porristas, una morena con una figura realmente maravillosa, de unos grandes ojos verdes. Se había acostado con la mitad del colegio, o más. Tom no fue la excepción.
-¿Qué te hizo? –preguntó Tom. Ella odiaba con toda su alma a ____, la razón estaba ahí, con sus rastas rebeldes cayendo por su frente y observándola.
-Me dijo cosas horribles –dijo ella mientras las lágrimas volvían a caer por su rostro, ese perfecto rostro de ángel que Tom deseaba. –me gritó que era una arrastrada, delante de todos, me tiró bebida en el vestido solo porque choqué con ella, luego… -le costó hablar y describir lo que había pasado –me dijo que tú eras mi amigo solo por pena, porque yo era una estúpida que estaba sola todo el día, que ningún chico me pondría atención… le dije que estaba equivocada, pero me dijo ¿Hablas de Bill? Puedo decirte que anoche estuvo en mi cama. Solo se metió contigo para alejarte de Tom, porque se lo pedí. Entonces Bill miró hacia otro lado y yo… me siento mal –dijo –me trató de gorda horrible, y me dijo que…
-¿Qué cosa? –preguntó Tom mientras sus puños se presionaban.
-Que probablemente mi madre no me tomaba en cuenta porque desearía nunca haberme tenido –entendió porque estaba destruida. Su madre no era muy comunicativa, y solía preocuparse de otras cosas más que de ella. Ella tapó su rostro y siguió llorando. Tom sintió su pecho apretado al verla llorar de esa forma.
-Ven acá –le dijo indicando sus piernas. Cuando _____ estaba triste, ella solía sentarse en sus piernas, y apoyarse en el pecho de Tom mientras el le decía un montón de cosas que la animaban. Ella obedeció. Tom cerró los ojos al sentirla tan cerca. Ella seguía llorando –escucha ¿tu le crees a Amy? Ella es una estúpida y pobre tipa, quien no tiene nada mejor que hacer que molestar, ella no es como tú, no caigas en su juego. –le dijo Tom con ternura. –ella tiene amigos falsos, una vida de distorsión, y se acuesta con todo el imbécil que se le cruce. –ella lo miró, con una mueca extraña.
-Tú también haces eso, no eres el mejor para hablar de ella de esa forma… -dijo ella dolida.
-Pero yo no tengo falsos amigos y no ando molestando a nadie ¿cierto? –ella asintió.
-Los chicos y tú no pertenecen a ese grupo –Dijo ella –ustedes no son como ellos, tú tampoco Tom –ella se levantó un poco y lo miró a los ojos, esos ojos cafeces la miraban con cautela –tú… eres diferente Tom, cuando estás conmigo eres una persona, y con ellos eres otro. Todo lo que haces es para seguir con ellos… no lo hagas, no cambies tu esencia… -pidió ella. Por la mente de la muchacha cruzó la idea de un futuro juntos, donde el no fuera el mujeriego que era, ella estaría profundamente enamorada de él. Pero no, no podía permitírselo, no cuando él se acostara con toda persona con pechos y un buen trasero.
-¿Qué te hace pensar eso? –preguntó Tom un poco desafiante. Ella lo miró a los ojos, Tom casi sintió que el cuerpo no le respondía al fijarse en sus ojos marrones.
-Lo veo en tus ojos –respondió ella. –lo siento Tom, te conozco. –esa afirmación logró hacer latir locamente en corazón de Tom. Luego de un largo silencio, ella dijo algo que sorprendió a Tom –Tom, quiero que nos emborrachemos.
Al día siguiente, Tom no quiso ir a la escuela. Estaba más deprimido que nunca. La noche anterior, cinco chicas habían estado con ellos. La gran diferencia, es que las chicas de Liam, Gustav e Isaias eran chicas que a ellos realmente les gustaban, mientras Georg y él conocían recién a las chicas. Como era de esperar, Tom tuvo relaciones con ella, en el baño. ¿Qué pasaba con él?
-Vamos, no puedo ser tan malo ¿o sí? –se preguntó mientras tomaba una ducha. El agua tibia recorría su cuerpo, mientras recordaba a la rubia de la noche anterior. Tenía un cuerpo espectacular, y le había propuesto otra cita, pero él se había negado y había recibido una cachetada. No quería más esta vida, pero no tenía idea como cambiarla.
Su celular de pronto interrumpió sus pensamientos. Contestó, la voz de su mejor amiga, totalmente quebrada y destruida, lo alarmó.
-¿_____? –preguntó preocupado -¿pasa algo?
-Escapé del colegio, ¿puedes venir a buscarme? –estaba llorando, su voz lo delataba.
-Claro preciosa, voy enseguida, espérame en la esquina –cortó el teléfono y tomó sus llaves, prácticamente corrió hasta el colegio. En la esquina, estaba ella. Hermosa, como siempre, un vestido dejaba ver sus bonitas piernas, su figura se veía perfecta. Se acercó a ella, le tocó el hombro. Ella volteó y al verlo, se tiró sobre él y se lanzó a llorar. Su corazón se apretó al escuchar su llanto, la forma destruida en que sollozaba. El la abrazaba y le decía que todo estaría bien, mientras ella escondida en su pecho, respiraba con dificultad. El le tomó la mano y la hizo caminar, necesitaban llegar a su casa, no quería que nadie la viera así.
Llegaron, el fue por un vaso de agua, la hizo sentarse, la miró mientras ella con cierta dificultad bebía el vaso de agua. Ella suspiró largamente mientras cruzaba las piernas y se acomodaba. Tom miró disimuladamente sus piernas descubiertas, e intentó mantener la compostura. Ella lo provocaba.
-Ahora me contarás claramente que pasó –dijo Tom mientras la miraba fijamente. Ella asintió, Tom se dedicó a observar sus facciones. Sus labio inferior temblaba, siempre le pasaba cuando lloraba o estaba nerviosa, sus ojos cristalinos y rojos producto del feroz llanto, lo miraban con temor, con inseguridad. Sus mejillas tomaron un color rojo.
-Amy… -susurró. Tom como por arte de magia prácticamente pudo comprender casi todo. Amy, era una chica que solía juntarse con Tom y ese grupo. Capitana de las porristas, una morena con una figura realmente maravillosa, de unos grandes ojos verdes. Se había acostado con la mitad del colegio, o más. Tom no fue la excepción.
-¿Qué te hizo? –preguntó Tom. Ella odiaba con toda su alma a ____, la razón estaba ahí, con sus rastas rebeldes cayendo por su frente y observándola.
-Me dijo cosas horribles –dijo ella mientras las lágrimas volvían a caer por su rostro, ese perfecto rostro de ángel que Tom deseaba. –me gritó que era una arrastrada, delante de todos, me tiró bebida en el vestido solo porque choqué con ella, luego… -le costó hablar y describir lo que había pasado –me dijo que tú eras mi amigo solo por pena, porque yo era una estúpida que estaba sola todo el día, que ningún chico me pondría atención… le dije que estaba equivocada, pero me dijo ¿Hablas de Bill? Puedo decirte que anoche estuvo en mi cama. Solo se metió contigo para alejarte de Tom, porque se lo pedí. Entonces Bill miró hacia otro lado y yo… me siento mal –dijo –me trató de gorda horrible, y me dijo que…
-¿Qué cosa? –preguntó Tom mientras sus puños se presionaban.
-Que probablemente mi madre no me tomaba en cuenta porque desearía nunca haberme tenido –entendió porque estaba destruida. Su madre no era muy comunicativa, y solía preocuparse de otras cosas más que de ella. Ella tapó su rostro y siguió llorando. Tom sintió su pecho apretado al verla llorar de esa forma.
-Ven acá –le dijo indicando sus piernas. Cuando _____ estaba triste, ella solía sentarse en sus piernas, y apoyarse en el pecho de Tom mientras el le decía un montón de cosas que la animaban. Ella obedeció. Tom cerró los ojos al sentirla tan cerca. Ella seguía llorando –escucha ¿tu le crees a Amy? Ella es una estúpida y pobre tipa, quien no tiene nada mejor que hacer que molestar, ella no es como tú, no caigas en su juego. –le dijo Tom con ternura. –ella tiene amigos falsos, una vida de distorsión, y se acuesta con todo el imbécil que se le cruce. –ella lo miró, con una mueca extraña.
-Tú también haces eso, no eres el mejor para hablar de ella de esa forma… -dijo ella dolida.
-Pero yo no tengo falsos amigos y no ando molestando a nadie ¿cierto? –ella asintió.
-Los chicos y tú no pertenecen a ese grupo –Dijo ella –ustedes no son como ellos, tú tampoco Tom –ella se levantó un poco y lo miró a los ojos, esos ojos cafeces la miraban con cautela –tú… eres diferente Tom, cuando estás conmigo eres una persona, y con ellos eres otro. Todo lo que haces es para seguir con ellos… no lo hagas, no cambies tu esencia… -pidió ella. Por la mente de la muchacha cruzó la idea de un futuro juntos, donde el no fuera el mujeriego que era, ella estaría profundamente enamorada de él. Pero no, no podía permitírselo, no cuando él se acostara con toda persona con pechos y un buen trasero.
-¿Qué te hace pensar eso? –preguntó Tom un poco desafiante. Ella lo miró a los ojos, Tom casi sintió que el cuerpo no le respondía al fijarse en sus ojos marrones.
-Lo veo en tus ojos –respondió ella. –lo siento Tom, te conozco. –esa afirmación logró hacer latir locamente en corazón de Tom. Luego de un largo silencio, ella dijo algo que sorprendió a Tom –Tom, quiero que nos emborrachemos.
Capítulo 8
Tom la miraba extrañado, casi se lo había rogado. Había dicho que quería reírse y olvidar las cosas dolorosas un rato.
-_____ nunca te has emborrachado –dijo Tom mirándola seriamente.
-¿Prefieres que me emborrache en un bar que con mi mejor amigo? –preguntó ella. Tom sintió que la amenaza de “emborracharse en un bar” no era en vano, así que era mejor aceptar. El suspiró largamente, mientras su mano recorría el cabello de ella con dulzura.
-No, está bien. Pero escucha. Solo beberás lo que yo diga, es para que no te sientas mal luego ¿sí? Y solo de un trago a la vez, porque o si no terminarás vomitando –dijo Tom seriamente. Ella asintió con una dulce sonrisa, Tom, el que siempre cumplía sus caprichos. El no le decía que no cuando ella lo miraba fijamente. Aunque ella no tenía idea el porqué, que claramente, era porque Tom no se resistía a ella.
-Está bien Tom, sé que me cuidarás –dijo ella mientras pasaba sus brazos alrededor del cuerpo de Tom, abrazándolo. Tom suspiró, ella era tan irresistible, tan poderosa sobre él. Nunca podía decirle que no, pese a que lo intentara.
-Bien, iré a ver que podemos tomar. Pero antes, comerás algo ¿oíste? –ella asintió. Tom fue al pequeño bar que tenía su madre para cuando había invitados. Miró las botellas, quizás el vodka no la haría sentir tan mal luego… por lo menos de lo que allí había era lo más suave. Lo sacó, mientras tomaba dos vasos, los llevó y puso sobre la mesita de centro. Ella lo miró, mientras el iba a ver que podían comer antes de tomar algo. -¿quieres papas fritas?
-Claro –dijo ella sonriendo. Tomó la bolsa de papas, mientras _____ miraba la botella y la analizaba. Tom negó con la cabeza, divertido. Era tan inocente su pequeña. Solo imaginarla cuando bebiera le causaba gracia.
-Aquí tienes –abrió las papas y comenzaron a comer mientras hablaban un montón de cosas sin sentido. Tom le sirvió un vaso de vodka. Ella le sonrió, nerviosa. Tomó un poco, no sabía tan mal. Tom la observó con cuidado, sin decir absolutamente nada. Al cabo de cuarenta minutos, ella se reía sola, mientras Tom aún no se mareaba. Ella se reía divertida de casa cosa que hacía Tom.
-Bueno, ¿sabes? Ni siquiera estoy mareada –balbuceó ____. Tom se río divertido, estaba bastante borracha en tan poco tiempo. La miró con ternura, no permitiría nunca que ella estuviera tan indefensa con algún idiota que no la protegiera como él lo hacía. Nadie nunca la cuidaría tanto. -¿por qué me miras tanto? –preguntó ella con voz chillona.
-Nada, nada –dijo Tom riéndose y levantando las manos de forma inocente.
-¿Sabes? –dijo ella –si no fueras un mujeriego imperdonable y un engreído, me gustarías –dijo ella divertida. Tom sintió algo extraño en el estómago –y si yo te gustara… -balbuceó –seríamos una buena pareja –comenzó a reírse divertida.
-¿Por qué dices eso? –preguntó Tom con intriga, pese a que ella estuviera borracha, parecía muy sincera.
-Porque sacándote el defecto de acostarte con cada cosa con pelo largo y un buen trasero, y de que cuando estás en la escuela no eres el mismo, eres uno de los mejores chicos que conozco –dijo ella mientras jugaba con las rastas de Tom. Mientras tanto él, estaba en una especie de debate en su mente. ¿Así que era uno de los mejores chicos? Sus labios se curvaron en una sonrisa, tomó otro vaso y se sirvió más vodka. Ahora estaba un poco más mareado, aunque aún tenía conciencia.
-No me acuesto con todas las cosas con pelo largo y buen trasero –dijo Tom frunciendo el ceño. –y no soy engreído.
-En la secundaria, lo eres –dijo ella mientras bebía más. –¿Por qué no me cuentas con quien perdiste la virginidad? Nunca me lo has dicho –dijo ella con una sonrisa torcida.
-¿Y para qué quieres saber esa estupidez? –preguntó Tom algo tenso.
-¿Estupidez? No lo es –contradijo ella.
-Cuando estés sobria, te cuento –dijo sonriendo. Sabía que probablemente no se acordaría. Ella se quedó en silencio, se paró porque quería ir a buscar su bolso para sacar su celular, pero se tambaleó. Tom la cogió rápidamente por la cintura, porque hubiese caído muy fuerte si no. –Por favor, ten cuidado –pidió Tom. Ella reía de forma exagerada, mientras Tom aún mantenía su cintura tomada con sus manos, lo que hacía que mientras ella estaba de espaldas a él, su cuerpo estuviera muy pegado al de el, sobre todo su trasero. Tom intentó ignorarlo haciendo el mejor esfuerzo.
-Bueno, bueno –dijo ella mientras volteaba. Estaba frente a Tom, quien aún no soltaba su cintura, ella miró divertida a Tom –puedes soltarme, no me voy a caer –dijo mientras le tocaba los labios de forma sensual. Tom suspiró largamente. –iré a tu habitación, se acabó el vodka –balbuceó. Tom la siguió para corroborar que no fuera a caerse. Entraron a la habitación de Tom y ella se lanzó a la cama. –me gusta tu cama, puedes saltar y no pasa nada –dijo mientras lo miraba. –ven acá Kaulitz, acuéstate conmigo –Tom abrió los ojos de sorpresa. Eso había sonado mal, sintió su cara arder porque realmente había creído que se refería a acostarse de… ya saben, relaciones.
El algo tenso, se recostó con ella, mientras ____ apoyaba su cabeza en el pecho de Tom y decía cosas con muy poco sentido.
-¿Sabes? Me gustan tus rastas, es como tener un estropajo en la cabeza –dijo ella riéndose como tonta, mientras Tom sonreía divertido. Ella se apoyó en su pecho mientras lo miraba y sonreía. –No me había dado cuenta que eras tan bonito Tomy, deberías ser mi novio –dijo burlona. Tom suspiró y curvó sus labios en una sonrisa, aunque estuviera borracha, las palabras que decía lo hacían ilusionarse estúpidamente. Sabía que era producto del alcohol, así que intentó no tomar en cuenta lo que ella decía. La mano de Tom estaba en la cintura de ____ mientras ella seguía diciendo incoherencias, la otra mano de Tom estaba tras su cabeza, como apoyándose en una almohada. Se tensó cuando ella lo miró fijamente y con sus dedos tocó los labios de Tom. Ella sonrió tontamente.
-¿Qué pasa? –preguntó Tom algo nervioso, mientras su corazón latía con fuerza.
-Quiero besarte –dijo ella divertida. A Tom casi se le salieron los ojos -¿sabes? Podrías fingir que eres mi novio para que Bill sepa lo que se perdió –dijo divertida. –ah pero, ahora recordé que tú no puedes estar con alguien que no sea extremadamente perra y hermosa.
-¡____! Estás demasiado borracha, estás hablando cosas sin sentido –dijo Tom nervioso.
-¡No! Quiero besarte, siempre hay que probar, para no tener la incertidumbre luego ¿sabes? Así sabré que no me gustas, o quizás pruebe lo contrario –balbuceó mientras Tom se sentaba en la cama, con el corazón palpitando desbocado. Ella se puso de rodillas y lo abrazó por la espalda, Tom sintió que su cuerpo no le respondía, su respiración se volvió agitada. Las pequeñas manos de ____ comenzaron a acariciarle el pecho. El volteó bruscamente, mientras ella se reía. –bésame, vamos, solo una vez.
-No, luego te arrepentirás –dijo Tom mientras fruncía el ceño.
-No lo haré, yo quiero besarte, quiero saber porque esas perras les gusta tanto estar contigo ¿realmente eres buen besador?
-El mejor, pero no te besaré. –dijo él intentando ser firme.
-¿Soy muy poca cosa? –a ella se le llenaron los ojos de lágrimas, Tom se prometió no volver a darle alcohol, mientras le limpiaba las lágrimas –déjame.
-No… no digas eso –dijo Tom. Se dio cuenta que también había tomado demasiado, porque no pensaba con demasiada claridad.
-Amy tenía razón, nunca los chicos se fijarán en mí, soy fea, nadie quisiera estar con una nerd como yo y … -entonces Tom sin siquiera pensarlo, atacó sus labios casi con desesperación. Ella inmediatamente le respondió, con bastante intensidad. El corazón de Tom latía más fuerte que nunca, por fin, después de tanto, estaba besándola, aunque estuvieran con alcohol en el cuerpo. Las manos de ____ estaban alrededor del cuello de Tom, mientras sus dedos jugaban con las rastas que caían en su cuello. Sus labios se movían de forma lenta, disfrutando cada movimiento. Ella lo atrajo más a su delgado cuerpo, obligándolo a ponerse sobre ella. Tom apoyó una mano en la cama para evitar aplastarla, mientras la otra estaba en la cintura de la muchacha. Ella seguía besándolo con la misma intensidad, casi no respiraban, sus pulmones estaban exigiéndoles aire. Las manos de la muchacha pasaron por debajo de la polera de Tom, recorriendo su pecho, casi arañándolo. Tom soltó un pequeño gemido, mientras se devoraban la boca. Ella comenzó a subirle la polera, necesitaba más de él. Su mente estaba desconectada de su cuerpo, primero por efectos del alcohol, y segundo, porque claramente nunca había sentido tantas cosas con un muchacho, era nuevo para ella, las sensaciones de estar solos en una habitación, besándose con desenfreno. Tom pasó su mano hacia sus piernas, por debajo de su vestido. Ella lo obligó a quitarse la polera. Nunca había perdido el control de esa manera con una chica, pero las sensaciones que estaba sintiendo lo hacían querer más, necesitar más, así que se quitó la polera sin siquiera detenerse a pensar.
Tom la miraba extrañado, casi se lo había rogado. Había dicho que quería reírse y olvidar las cosas dolorosas un rato.
-_____ nunca te has emborrachado –dijo Tom mirándola seriamente.
-¿Prefieres que me emborrache en un bar que con mi mejor amigo? –preguntó ella. Tom sintió que la amenaza de “emborracharse en un bar” no era en vano, así que era mejor aceptar. El suspiró largamente, mientras su mano recorría el cabello de ella con dulzura.
-No, está bien. Pero escucha. Solo beberás lo que yo diga, es para que no te sientas mal luego ¿sí? Y solo de un trago a la vez, porque o si no terminarás vomitando –dijo Tom seriamente. Ella asintió con una dulce sonrisa, Tom, el que siempre cumplía sus caprichos. El no le decía que no cuando ella lo miraba fijamente. Aunque ella no tenía idea el porqué, que claramente, era porque Tom no se resistía a ella.
-Está bien Tom, sé que me cuidarás –dijo ella mientras pasaba sus brazos alrededor del cuerpo de Tom, abrazándolo. Tom suspiró, ella era tan irresistible, tan poderosa sobre él. Nunca podía decirle que no, pese a que lo intentara.
-Bien, iré a ver que podemos tomar. Pero antes, comerás algo ¿oíste? –ella asintió. Tom fue al pequeño bar que tenía su madre para cuando había invitados. Miró las botellas, quizás el vodka no la haría sentir tan mal luego… por lo menos de lo que allí había era lo más suave. Lo sacó, mientras tomaba dos vasos, los llevó y puso sobre la mesita de centro. Ella lo miró, mientras el iba a ver que podían comer antes de tomar algo. -¿quieres papas fritas?
-Claro –dijo ella sonriendo. Tomó la bolsa de papas, mientras _____ miraba la botella y la analizaba. Tom negó con la cabeza, divertido. Era tan inocente su pequeña. Solo imaginarla cuando bebiera le causaba gracia.
-Aquí tienes –abrió las papas y comenzaron a comer mientras hablaban un montón de cosas sin sentido. Tom le sirvió un vaso de vodka. Ella le sonrió, nerviosa. Tomó un poco, no sabía tan mal. Tom la observó con cuidado, sin decir absolutamente nada. Al cabo de cuarenta minutos, ella se reía sola, mientras Tom aún no se mareaba. Ella se reía divertida de casa cosa que hacía Tom.
-Bueno, ¿sabes? Ni siquiera estoy mareada –balbuceó ____. Tom se río divertido, estaba bastante borracha en tan poco tiempo. La miró con ternura, no permitiría nunca que ella estuviera tan indefensa con algún idiota que no la protegiera como él lo hacía. Nadie nunca la cuidaría tanto. -¿por qué me miras tanto? –preguntó ella con voz chillona.
-Nada, nada –dijo Tom riéndose y levantando las manos de forma inocente.
-¿Sabes? –dijo ella –si no fueras un mujeriego imperdonable y un engreído, me gustarías –dijo ella divertida. Tom sintió algo extraño en el estómago –y si yo te gustara… -balbuceó –seríamos una buena pareja –comenzó a reírse divertida.
-¿Por qué dices eso? –preguntó Tom con intriga, pese a que ella estuviera borracha, parecía muy sincera.
-Porque sacándote el defecto de acostarte con cada cosa con pelo largo y un buen trasero, y de que cuando estás en la escuela no eres el mismo, eres uno de los mejores chicos que conozco –dijo ella mientras jugaba con las rastas de Tom. Mientras tanto él, estaba en una especie de debate en su mente. ¿Así que era uno de los mejores chicos? Sus labios se curvaron en una sonrisa, tomó otro vaso y se sirvió más vodka. Ahora estaba un poco más mareado, aunque aún tenía conciencia.
-No me acuesto con todas las cosas con pelo largo y buen trasero –dijo Tom frunciendo el ceño. –y no soy engreído.
-En la secundaria, lo eres –dijo ella mientras bebía más. –¿Por qué no me cuentas con quien perdiste la virginidad? Nunca me lo has dicho –dijo ella con una sonrisa torcida.
-¿Y para qué quieres saber esa estupidez? –preguntó Tom algo tenso.
-¿Estupidez? No lo es –contradijo ella.
-Cuando estés sobria, te cuento –dijo sonriendo. Sabía que probablemente no se acordaría. Ella se quedó en silencio, se paró porque quería ir a buscar su bolso para sacar su celular, pero se tambaleó. Tom la cogió rápidamente por la cintura, porque hubiese caído muy fuerte si no. –Por favor, ten cuidado –pidió Tom. Ella reía de forma exagerada, mientras Tom aún mantenía su cintura tomada con sus manos, lo que hacía que mientras ella estaba de espaldas a él, su cuerpo estuviera muy pegado al de el, sobre todo su trasero. Tom intentó ignorarlo haciendo el mejor esfuerzo.
-Bueno, bueno –dijo ella mientras volteaba. Estaba frente a Tom, quien aún no soltaba su cintura, ella miró divertida a Tom –puedes soltarme, no me voy a caer –dijo mientras le tocaba los labios de forma sensual. Tom suspiró largamente. –iré a tu habitación, se acabó el vodka –balbuceó. Tom la siguió para corroborar que no fuera a caerse. Entraron a la habitación de Tom y ella se lanzó a la cama. –me gusta tu cama, puedes saltar y no pasa nada –dijo mientras lo miraba. –ven acá Kaulitz, acuéstate conmigo –Tom abrió los ojos de sorpresa. Eso había sonado mal, sintió su cara arder porque realmente había creído que se refería a acostarse de… ya saben, relaciones.
El algo tenso, se recostó con ella, mientras ____ apoyaba su cabeza en el pecho de Tom y decía cosas con muy poco sentido.
-¿Sabes? Me gustan tus rastas, es como tener un estropajo en la cabeza –dijo ella riéndose como tonta, mientras Tom sonreía divertido. Ella se apoyó en su pecho mientras lo miraba y sonreía. –No me había dado cuenta que eras tan bonito Tomy, deberías ser mi novio –dijo burlona. Tom suspiró y curvó sus labios en una sonrisa, aunque estuviera borracha, las palabras que decía lo hacían ilusionarse estúpidamente. Sabía que era producto del alcohol, así que intentó no tomar en cuenta lo que ella decía. La mano de Tom estaba en la cintura de ____ mientras ella seguía diciendo incoherencias, la otra mano de Tom estaba tras su cabeza, como apoyándose en una almohada. Se tensó cuando ella lo miró fijamente y con sus dedos tocó los labios de Tom. Ella sonrió tontamente.
-¿Qué pasa? –preguntó Tom algo nervioso, mientras su corazón latía con fuerza.
-Quiero besarte –dijo ella divertida. A Tom casi se le salieron los ojos -¿sabes? Podrías fingir que eres mi novio para que Bill sepa lo que se perdió –dijo divertida. –ah pero, ahora recordé que tú no puedes estar con alguien que no sea extremadamente perra y hermosa.
-¡____! Estás demasiado borracha, estás hablando cosas sin sentido –dijo Tom nervioso.
-¡No! Quiero besarte, siempre hay que probar, para no tener la incertidumbre luego ¿sabes? Así sabré que no me gustas, o quizás pruebe lo contrario –balbuceó mientras Tom se sentaba en la cama, con el corazón palpitando desbocado. Ella se puso de rodillas y lo abrazó por la espalda, Tom sintió que su cuerpo no le respondía, su respiración se volvió agitada. Las pequeñas manos de ____ comenzaron a acariciarle el pecho. El volteó bruscamente, mientras ella se reía. –bésame, vamos, solo una vez.
-No, luego te arrepentirás –dijo Tom mientras fruncía el ceño.
-No lo haré, yo quiero besarte, quiero saber porque esas perras les gusta tanto estar contigo ¿realmente eres buen besador?
-El mejor, pero no te besaré. –dijo él intentando ser firme.
-¿Soy muy poca cosa? –a ella se le llenaron los ojos de lágrimas, Tom se prometió no volver a darle alcohol, mientras le limpiaba las lágrimas –déjame.
-No… no digas eso –dijo Tom. Se dio cuenta que también había tomado demasiado, porque no pensaba con demasiada claridad.
-Amy tenía razón, nunca los chicos se fijarán en mí, soy fea, nadie quisiera estar con una nerd como yo y … -entonces Tom sin siquiera pensarlo, atacó sus labios casi con desesperación. Ella inmediatamente le respondió, con bastante intensidad. El corazón de Tom latía más fuerte que nunca, por fin, después de tanto, estaba besándola, aunque estuvieran con alcohol en el cuerpo. Las manos de ____ estaban alrededor del cuello de Tom, mientras sus dedos jugaban con las rastas que caían en su cuello. Sus labios se movían de forma lenta, disfrutando cada movimiento. Ella lo atrajo más a su delgado cuerpo, obligándolo a ponerse sobre ella. Tom apoyó una mano en la cama para evitar aplastarla, mientras la otra estaba en la cintura de la muchacha. Ella seguía besándolo con la misma intensidad, casi no respiraban, sus pulmones estaban exigiéndoles aire. Las manos de la muchacha pasaron por debajo de la polera de Tom, recorriendo su pecho, casi arañándolo. Tom soltó un pequeño gemido, mientras se devoraban la boca. Ella comenzó a subirle la polera, necesitaba más de él. Su mente estaba desconectada de su cuerpo, primero por efectos del alcohol, y segundo, porque claramente nunca había sentido tantas cosas con un muchacho, era nuevo para ella, las sensaciones de estar solos en una habitación, besándose con desenfreno. Tom pasó su mano hacia sus piernas, por debajo de su vestido. Ella lo obligó a quitarse la polera. Nunca había perdido el control de esa manera con una chica, pero las sensaciones que estaba sintiendo lo hacían querer más, necesitar más, así que se quitó la polera sin siquiera detenerse a pensar.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPITULOS DE LA NOCHE ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :)
:O:O oh my god esto se puso buenisimoooooo virgi jajaja, me encantooo xfin se besaron aunque sea producto del alcohol espero los próximos cap, lo dejaste en la mejor parte :(
ResponderEliminarme encantaaaa!! Siguela porfi :)
ResponderEliminarMe encantaaa *.*
ResponderEliminarSube pronto
Subee porfaaa.. Lo dejas ahi >.<
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